Tintos y blancos con cuerpo y aroma

Ayer se celebró la III cata de Vinos de Cantabria, en la que se alabó la calidad que siguen adquiriendo los caldos elaborados en la región

TEODORO SAN JOSÉSANTANDER
Tintos y blancos con cuerpo y aroma/
Tintos y blancos con cuerpo y aroma

Pasito a pasito, la producción vinícola de Cantabria no sólo se afianza, sino que obtiene mejores caldos. Ésa era la impresión que se respiraba ayer entre los vitivinicultores que acudieron a la III cata de Vinos de Cantabria, jornada en la que se valoraron y degustaron una veintena de vinos, todos monovarietales, elaborados y producidos en la región y pertenecientes a la cosecha de 2005.

Se habló de graduación, de equilibrio, de acidez, de madurez, de carga aromática. De diferencias y similitudes. De complementación de una uva con otra. Pero, sobre todo, se creó ambiente. Los alrededor de 25 vitivinicultores que acudieron a la cata del Centro de Investigación y Formación Agraria (CIFA) de la consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca recibieron consejos y compartieron experiencias. Pero, sobre todo, dieron claras muestras de su disposición por seguir mejorando tanto la elaboración como la producción resultante, participando en el proyecto de relanzamiento del sector vinícola en Cantabria.

Evaluación de vinos

Un total de 19 vinos -seis blancos y trece tintos- se presentaron a esta tercera cata. La mayoría procedían de bodegas particulares, tanto de las acogidas a la denominación Vinos de la Tierra de Cantabria como a la de Vinos de la Tierra de Liébana; también figuraba un 'representante' de la zona de Valderredible. Y una pequeña parte de los caldos que se cataron, seis, habían sido elaborados en la bodega con que cuenta el Centro en Muriedas con la uva producida en otras tantas fincas experimentales.

Ocho expertos evaluaron su valía en una cata ciega. Los resultados se conocerán en unos días, después de cotejar las puntuaciones y valoraciones realizadas en elexamen, si bien el propósito no es -por el momento- establecer un ranking ni premiar a los mejores, sino poner en valor las características y cualidades de cada vino.

Entre tanto, en otra sala, los vitivinicultores degustaban en una cata abierta una decena de vinos al tiempo que la enóloga María Victoria Mirones sacaba defectos y virtudes de cada uno de ellos.

Para Mirones, en líneas generales, «los vinos de Cantabria tienen un potencial que hay que aprovechar», y se mostró contraria a potenciar los tintos en Liébana y los blancos en la zona costera: «No se deben reducir las posibilidades de obtener buen blanco en Liébana o tinto en las otras zonas», apuntó la enóloga.

A la espera de los resultados de la cata ciega, el sentir general es que debido a la insolación habida el pasado año, los vinos de la cosecha 2005 contarán con más graduación y menos acidez. Y que en Liébana pueden salir vinos ricos y blancos muy buenos en la costa.

Apoyo

Jesús Oria, consejero de Ganadería, presentó la cata de vinos con el propósito de conocer los resultados de un proyecto que, en su opinión está dando como frutos «el freno a la pérdida de superficie de viñedo en la región; la canalización del entusiasmo de una serie de profesionales por el viñedo, y la evaluación de las mejoras técnicas y el desarrollo de sistemas modernos en la elaboración del vino».

Esta confluencia de cosas y el creciente interés por este mundo está provocando, en palabras de Oria, «el establecimiento de empresas vitivinícolas de envergadura suficiente para sostener el sector en Cantabria», que se complementan con medidas para que «en un plazo breve se recuperen viñedos abandonados», asesoría enológica y ayudas para la creación de bodegas. Según el consejero, «el beneficio para la economía y el paisaje es evidente, sin perder de vista la dinámica que genera en la economía regional».

A por la calidad

La cata celebrada ayer ha supuesto un episodio más en la empresa que puso en marcha hace varios años la consejería de Ganadería con el fin no sólo de frenar el declive de la producción vinícola, sino de potenciar y apoyar el cultivo de la vid. El propósito último de ese programa experimental es conseguir que se elabore un buen vino, de calidad.

Oria indicó ayer que dicho programa «debe seguir avanzando. Queda mucho por hacer para consolidar las denominaciones, pero la consejería seguirá apoyando. El esfuerzo corresponde a productores y elaboradores».

Y en esas están. Sobre los vinos que se cataron ayer, los entendidos ya han comenzado a encontrar tintos y blancos sorprendentes y prometedores, con una cuidada elaboración. Caldos, en suma, a los que sólo les falta crecer.