La versátil creación de Vicario abre el nuevo espacio santanderino Del Sol St.

El artista cántabro reúne en 'El tercer gesto' sus nuevas esculturas, instalaciones, vídeos y dibujos

MARTA MANTECÓNSANTANDER
La versátil creación de Vicario abre el nuevo espacio santanderino Del Sol St./
La versátil creación de Vicario abre el nuevo espacio santanderino Del Sol St.

La recién nacida galería 'Del Sol St.' ofrece en las semanas de su arranque una exposición individual de José Luis Vicario (Torrelavega, 1967), cuya última presentación en Cantabria fue hace tres años. Bajo el epígrafe de 'El tercer gesto', que para el artista tiene que ver con la responsabilidad, esta nueva cita se concreta en una decena de esculturas, instalaciones, dibujos y vídeo, que han sido proyectadas para este espacio y, en su mayor parte, se exhiben por primera vez.

Vicario es un artista que siempre sorprende por su versatilidad y su extraordinaria capacidad creativa. Doctor en Bellas Artes, posee una profunda formación artística que le ha permitido sintonizar con las corrientes internacionales, siendo uno de los creadores más personales e independientes de la escena actual. No se prodiga mucho en exposiciones, por lo que sus muestras ofrecen siempre un trabajo bien orquestado en términos plásticos y conceptuales, que en ocasiones entraña cierta complejidad semántica.

Nada más entrar en la galería encontramos una columna compuesta por doce paraguas rojos abiertos que lleva por título 'Totemlaxis' -en la última edición de ARCO mostraba una versión similar con paraguas negros- en clara alusión a su carácter totémico, fálico, sexual y a su función autoprotectora. Como una interpretación posmoderna de la paradigmática 'Columna sin fin' de Brancusi, esta proyección incesante de un mismo objeto le permite introducir connotaciones profundas e íntimas. El paraguas como elemento que nos preserva de los agentes externos plantea una de las ideas que hilvanan esta exposición: la noción de fluir, como el agua que resbala por la superficie del paraguas, que de alguna manera enlaza con aquel juego reflexivo entre continente y contenido, entre ocupación material y vacío que proponía en su anterior comparecencia en Santander en el 2003.

A continuación, en la pared ha dispuesto una pequeña composición sobre papel que representa un gesto ínfimo perfilado sutilmente en colores. El dibujo es uno de los lenguajes con mayor potencial subversivo del arte actual, como una nostalgia de lo humano ante el dominio impersonal de la tecnología. Vicario lo utiliza con frecuencia, aunando delicadeza e intensidad expresiva, como este pequeño gesto, una casita o la cola en abanico de un pavo real que muestra en la exposición. Junto a estos dibujos, un delicioso collage hecho con fragmentos de aquellas selvas y jardines con que el maestro Henri Rousseau supo incorporar en la pintura moderna un mundo de exuberancia y fantasía hasta entonces desconocido.

En las piezas tridimensionales, Vicario pervierte cualquier sentido tradicional o unívoco de la escultura para convertirla en una fuente de seducciones, alegorías, significados e insinuaciones. Prescinde del bulto redondo para ocupar el espacio aéreo y dibujar con distintos materiales en el vacío, enfatizando el proceso de creación al repetir una acción primaria de manera seriada, de tal modo que sus obras se expanden ad infinitum perdiendo su propia materialidad y generando, como apuntaba el crítico Francisco Javier San Martín, un espacio de sensorialidad mental. Estas obras explicitan de nuevo la acción de fluir, bien a través de los lazos grises que resbalan por la estructura metálica con bolas rojas -que recuerda la configuración de un átomo- de una de sus piezas o de las cuentas de ese gran collar de perlas que se escurre por un laberinto de tuberías en otra de sus esculturas para verterse imaginariamente en los dos recipientes de vidrio que la acompañan.

Tesalónica y Sevilla

Una de las obras más significativas es la instalación en forma de portería -previamente exhibida en la Bienal Internacional de Deporte y Arte (BIDA) en Tesalónica y en Sevilla- que envuelve majestuosamente al espectador bajo un baldaquino transparente. La red, que igual que el paraguas posee una función protectora, representa la conciencia mientras todo lo que sucede se materializa en una serie de lazos anudados que abandonan su condición ornamental para construir unas retículas de herencia minimalista que confieren una visión multicolor al conjunto.

Bajo esta red el espectador puede contemplar el vídeo 'El francotirador, el parapeto y el viento', filmado en Madrid, Roma y Nueva York. Vicario va tejiendo un hilo conductor entre una exposiciones y otras e, igual que esta proyección se inspira en su última muestra en la Galería Vacío 9 de Madrid (2004), la presente cita será la base de un nuevo vídeo que exhibirá en su próxima individual.

En la caja de cristal de la parte superior de la galería cierra la exposición una pieza escultórica, 'Troya', que representa un caballo -aludiendo a su condición nómada e itinerante- mediante un fichero metálico de patas alargadas adornado con un mosquero de cuero de los que habitualmente se ponen en las cabezadas para espantar las moscas. Como el mítico caballo que Homero cantara en La Odisea, guarda en su interior toda su artillería en forma de centenares de fichas que, a modo de «gabinete secreto», atesoran pequeños dibujos que el artista realiza para resolver los problemas que plantea en sus esculturas. Frente a la saturación de imágenes que vivimos, Vicario opta por la levedad y la apreciación del vacío. Sus creaciones respiran a cierta distancia unas de otras, planteando un juego de escalas, formas y cualidades, a veces opuestas, de los materiales: de la dureza e impersonalidad de lo industrial a la transparencia del vidrio o la liviandad de lo textil. Las obras reunidas materializan su experiencia, sus deseos y su relación con el mundo exterior e interior para activar el pensamiento y las emociones de un receptor que, perturbado y cautivado a un tiempo, debe bucear entre lo enunciado y lo callado, entre el silencio y el sonido que proyecta cada pieza.