Odisea sudafricana

La oscarizada 'Tsotsi' retrata la violencia extrema en una de las olvidadas barriadas de Johannesburgo

ROBERT BASIC
Odisea sudafricana/
Odisea sudafricana

Sin identidad, sin pasado, sin futuro. La violencia como un modo de vida. El crimen como un salvoconducto hacia la supervivencia. La crueldad como el escudo protector; la muerte como la compañera de viaje; la felicidad, una utopía; la compasión, una muestra de debilidad. Es el mundo de Tsotsi (Presley Chweneyagae), un chaval sudafricano de 19 años que sobrevive a golpes en una de las pestilentes barriadas de Johannesburgo. Tsotsi, en el argot callejero del gueto, significa matón, gangster. Es su nombre de guerra, porque del otro, el verdadero, no quiere acordarse.

El director sudafricano Gavin Hood, un cineasta blanco de 42 años, rodó 'Tsotsi' para retratar la violencia que sacude el país de Nelson Mandela de un modo «realista» y «honesto», sin glorificar los comportamientos delincuentes. La cinta, ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en la última edición de los premios de Hollywood, está basada en la novela de Athol Fugard, publicada en 1980, y radiografía el periplo vital de un bala perdida desprovisto de cualquier sentido de la compasión.

Sobrevivir

Tsotsi es un joven sin recuerdos. Desconoce el sentido de la palabra piedad, le es lejana, incomprensible. Huérfano desde muy pequeño y obligado a crecer sin ningún tipo de ayuda, lidera una violenta pandilla que se rige por la ley del más fuerte. Sobrevivir es lo que cuenta. Sea como sea. Pero todo cambiará cuando Tsotsi robe un coche con un bebé dentro. A partir de ese momento, nada volverá a ser como antes y sus principios, forjados a sangre y fuego, se tambalearán bajo el peso de unos sentimientos que hace tiempo abandonaron su alma de guerrero urbano.

El productor de la cinta, Peter Fudakowsky, definió el trabajo de Hood usando la comparación: «Queríamos transportar al público a un mundo de contrastes radicales. Rascacielos y chabolas, riqueza y pobreza, rabia y violencia contra la compasión; todo esto choca en la película y en último término conforma una historia clásica de redención».