Enrique Brinkmann abre el sábado la temporada 2006 de Robayera

El artista malagueño, Premio Nacional de Grabado, presenta en la galería municipal de Miengo piezas de técnica mixta, collages y óleos recientes

GUILLERMO BALBONASANTANDER
Enrique Brinkmann abre el sábado la temporada 2006 de Robayera/
Enrique Brinkmann abre el sábado la temporada 2006 de Robayera

El pintor y grabador malagueño, que será homenajeado el próximo año en su ciudad natal, se convierte en el primer inquilino de la nueva temporada 2006 de Robayera, la sala municipal de Miengo que inicia el próximo sábado su trayectoria con un marcado acento en diversas creaciones nacionales consolidadas.

Premio Nacional de Grabado en 1994, galardón que otorga anualmente Calcografía Nacional, la muestra de Brinkmann (Málaga, 1938) exhibirá en Miengo una serie representativa de su reciente obra, plasmada en óleos sobre mallas de acero, piezas de técnica mixta y collages fechados en su mayoría el pasado año.

Esta primera exposición en Miengo dará paso a una nómina intensa e importante de artistas como el segoviano Alberto Reguera (1961), el pintor esloveno Cveto Marsic (Koper, 1960) y la obra de Pelayo Ortega, artista en plena madurez y auge en el mercado internacional, tal como avanzó este periódico. El pasado año, la creación de un referente histórico, Baselitz, cerró la propuesta más internacional del espacio de Miengo en sus ya cerca de veinte años de historia.

Brinkmann, que será homenajeado en el Museo de Málaga, comparte este año sus citas individuales entre Robayera y la galería FullArt de Sevilla. Su última gran propuesta tuvo lugar en la sala Alameda, espacio de la Diputación de su ciudad natal. Sus obras se caracterizan por una deseada búsqueda de profundidad. Tras experimentar con el metacrilato, probó la malla metálica, técnica que provoca sombras y le ofrece la tridimensionalidad que perseguía: «jugaba con el lienzo para ver cómo crear espacio, y me gustó el aire que le daba y las sombras que proyectaban las partes opacas». En esa comparecencia, presidida por el verso «Me alegro de ser pintor» de su amigo Hans Schnell, Brinkmann exhibió pinturas y dibujos en los que se reveló la querencia de su creación por mapas y cartografías. Los dibujos los realiza sobre papel hecho a mano. A la hora de afrontar sus obras, Brinkmann dice que comienza en el caos porque «el orden excesivo me molesta», y producto de esa tensión surgen sus lienzos. El resultado, como se contemplará en Robayera, «es una suave geometría de líneas finas».

Artista autodidacta cuya primera exposición se remonta a 1957, formó parte del grupo Picasso y colaboró con el Movimiento Artístico del Mediterráneo. La crítica ha hablado de figuración expresionista y fantástica y de informalismo poético. El artista suele destacar: «ya no me ponen etiquetas, y aunque surrealista y fantástico permanecen, aparecen ahora de manera más sutil». La trayectoria del artista malagueño tiene su origen en su marcha a Alemania donde alternaría el trabajo en una fábrica con la pintura. Expulsado por ser considerado un trabajador ilegal, recorre Europa. Regresa de nuevo a Alemania, residiendo en Colonia y Berlín. Aprende grabado y colabora con el Grupo Fluxus ilustrando partituras para Cornelius Cardew. Posteriormente viviría un año en Roma. Desde finales de los sesenta y hasta 1991 fija su residencia en Málaga, desarrollando fundamentalmente su obra en pintura, grabado y dibujo.Y en esa fecha, se traslada a Madrid, alternando su creación entre Málaga y Madrid.