Todo bajo control

La Segunda Playa de El Sardinero fue escenario de varios simulacros de rescate en los que participaron más de veinte profesionales

VIRGINIA GUTIÉRREZSANTANDER
Todo bajo control/
Todo bajo control

Un típico día de playa; cielo despejado, la brisa del mar, el olor a crema bronceadora. Todo invita al descanso y a la tranquilidad. De repente, algo sucede; hay una persona en el agua que parece tener serios problemas. La gente empieza a agolparse en la orilla, pendiente de qué pasará.

Pero todo está controlado, el socorrista ha alertado al 112 y los equipos de salvamento marítimo se han puesto en marcha para rescatar al bañista. Ese podría ser un resumen de lo que ayer quisieron mostrar en Santander los voluntarios de Protección Civil, Cruz Roja y del equipo de intervención del Gobierno regional.

Trabajo en equipo

Desde las cuatro y media de la tarde, la Segunda Playa de El Sardinero fue escenario de varios simulacros de rescate en los que participaron diversas embarcaciones, una moto acuática y el helicóptero del Gobierno cántabro. Durante la representación, los participantes tuvieron su público. Un buen número de personas se repartió alredor de la zona donde se desarrollaba el simulacro y apoyado en las barandillas del paseo asistía atento a una muestra de profesionalidad y trabajo bien hecho.

Un trabajo en el que la colaboración con Cruz Roja es fundamental, ya que, el Gobierno dispone de un equipo de respuesta inmediata de salvamento acuático, que es el de mayor prestigio en España. Desde 2003 ha intervenido en 30 ocasiones, la mayoría para asistir a personas que habían caído al agua víctimas de accidentes de tráfico. Este equipo de respuesta inmediata ha participado también en tareas de búsqueda y rastreo de pescadores y bañistas desaparecidos.

Ayer en la playa de El Sardinero se vió una pequeña demostración de la labor de un grupo de personas para quienes la coordinación y el trabajo en equipo son piezas fundamentales.

Y aunque no niegan que disfrutan con lo que hacen cada día, saben que su responsabilidad es grande y que tienen que conocer a fondo los materiales con los que trabajan porque de ello y de su profesionalidad puede depender, llegado el momento, la vida de una persona.

Una labor reconocida

Para la mayoría de estos profesionales la satisfacción de salvar una vida es tan grande que cubre otras carencias.

Ayer, al final, el público reconoció la labor de esta veintena de chicos que con este simulacro quisieron transmitir un mensaje; los bañistas de las playas cántabras están en buenas manos.

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