La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación data del siglo XVIII

Las obras de construcción comenzaron en 1757 y concluyeron en 1773, siendo bendecida un año más tarde

F. ASÓNSANTANDER
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación data del siglo XVIII/
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación data del siglo XVIII

La emblemática y perediana parroquia de Consolación, referencia obligada de la castiza calle Alta santanderina, se comenzó a construir en el año 1757, sobre los cimientos de un antiguo hospital y ermita llamados de Nuestra Señora de la Calzada, primero, y de Consolación, más tarde (la primera cita escrita data del año 1321).

Fue maestro de obra Francisco Pérez del Hoyo. Su construcción finalizó el día 3 de septiembre del año 1773, siendo bendecida y abierta al culto el 8 de agosto del año 1774.

Este fue el templo de los marsantes del Cabildo de Arriba. Los famosos y esforzados pescadores callealteros, cantados por José María de Pereda en 'Sotileza'. Aquí, durante siglos celebraron su fiesta patronal de San Pedro.

En el año 1868, siendo obispo de Santander José López Crespo, esta iglesia fue elevada a la categoría de parroquia, bajo la advocación de Nuestra Señora de Consolación.

Fiesta

La fiesta patronal de Nuestra Señora de Consolación se celebra todos los años el 15 de agosto.

Al periodo barroco pertenecen la iglesia de Consolación y el Hospital de San Rafael (actual sede del Parlamento de Cantabria) fundado a finales del XVIII.

En el edificio aparecen ya preocupaciones derivadas de las teorías higienistas de la ilustración, como la buena ventilación, el alejamiento del centro de la ciudad...

El Ensanche de Santander y la reapertura del Camino de Reinosa, con el consiguiente aumento del tráfico portuario que esto conlleva, hace necesario ampliar el puerto y acondicionarlo a la nueva situación.

Esto cambiará la ciudad. La mejora y ampliación del muelle y una serie de rellenos abre el espacio para una nueva población urbanizada con criterios lineales.

Santander se transforma demográfica y urbanísticamente, a mediados del siglo XVI, en villa renacentista. En la Puebla Nueva se configuró una plaza, la del Cantón, donde se asentaron tres edificios de relevancia: el Ayuntamiento, la casa de Riva-Herrera y el Colegio de Jesuitas, de los que sólo se conserva la iglesia de la Compañía de Jesús.

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