La Barraca regresa a La Magdalena

Imagen del montaje de 'Obligados y ofendidos', de Francisco de Rojas Zorrilla, que se representa la próxima semana. /
Imagen del montaje de 'Obligados y ofendidos', de Francisco de Rojas Zorrilla, que se representa la próxima semana.

Dos montajes acercan, este miércoles y el próximo día 9, al Paraninfo la riqueza y la belleza del teatro clásico

GUILLERMO BALBONASantander

«El teatro es un arte de futuro capaz de fomentar el debate y la confrontación». Las palabras del dramaturgo Juan Mayorga, el autor español más internacional del presente, se escucharon el pasado año en La Magdalena en el tramo final del curso 2013. En realidad, era su declaración de principios tras recibir el Premio La Barraca. El simbolismo teatral, la huella del poeta Federico García Lorca, el espíritu de libertad transmitido a través de la cultura y el papel de la universidad se funden en la nueva entrega escénica de La Magdalena.

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo vuelve a acoger la evocación, reivindicación y homenaje a lo que supuso en los años treinta el paso por Santander de la compañía de teatro universitario La Barraca, creada por el poeta, que actuó en la entonces llamada Universidad de Verano. La conmemoración de aquellas representaciones teatrales tan significativas «recuperando su espíritu con montajes originales y adaptados al público actual, acercando así la riqueza y la belleza del teatro clásico», es el objetivo del ciclo que se suma al programa cultural de la UIMP.

Una doble cita teatral en el Paraninfo, hoy (22 horas) y el próximo día 9, acerca la palabra de clásicos como Lope de Vega pero también reclama un concepto del teatro popular. Arrancaba la República y afloraba una nueva forma de concebir la escena: el empuje de jóvenes que querían cambiar un arte anquilosado y orgulloso, y rescatarlo del tedio y la rutina. El autor de 'Yerma' y 'Bodas de sangre' fundaba entonces La Barraca, que traería sus obras a Caballerizas. Hoy, más de ochenta años después, la experiencia sigue siendo un ejemplo.

El proyecto, que estos años se ha plasmado en diversos formatos como Las Huellas de La Barraca supone un periplo de varios colectivos escénicos por diversas localidades de toda España, allí donde en los años 30 llegó el grupo del poeta granadino.

'El bobo del colegio' de Lope de Vega, abre hoy este ciclo especial a cargo de Aula de teatro de Antropología, Universidad de Sevilla e In Vitro Teatro, de la Universidad de Jaén. La vida universitaria de Salamanca, «la jarana callejera, junto a la luz del azul denso del mediterráneo valenciano y el olor a azahar se dan la mano para formar el escenario de esta «comedia de enredo», donde decir enredo es decir engaño bien urdido, «con el sano propósito de divertir, sin renunciar al disparate, el juego escénico y al disfraz. Todo ello para que triunfe el amor aun contra las convenciones sociales».

El director del montaje José Luis Fernández sostiene que estamos ante un «enredo divertidísimo que el gran Lope logra, atravesando esta comedia las fases de equilibrio, desequilibrio..., gracias a las divertidas rabietas que los propios personajes disfrutan rozando lo abstracto en un momento sublime donde todos esos personajes enrabietados cambian instantáneamente de opinión consiguiendo el Fénix de los ingenios crear la ilusión de un movimiento continuo de la acción».

El segundo de los montajes, previsto el próximo día 9, es 'Obligados y ofendidos'. La obra de Francisco de Rojas será puesta en escena por el Aula de teatro de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Esta comedia de ritmo vibrante, sigue una intriga llena de aventuras, engaños, confusión de identidades, amores furtivos, persecuciones de padres agraviados, desafíos y duelos de honor, que se inscribe dentro de la mejor tradición de comedia clásica del Siglo de Oro.

'Obligados y ofendidos' es una comedia de enredo ejemplar. Rojas construye la trama como un perfecto mecanismo de relojería en el que las situaciones embarazosas y las escenas de acción se engarzan con precisión milimétrica, sin dejar ningún cabo suelto.

Con dramaturgia y dirección de Francisco Lidón, el resultado es un ejercicio trepidante de enredos y desenredos llevados hasta al extremo. Una visión «vital y contemporánea nos arrastra por esta pulsión de vida, contagiándola al espectador con toda la fuerza y belleza del lenguaje clásico».