Cócteles de siempre con orujo de Liébana

Isabel García, de Orujo Los Picos, y Óscar Solana, bartender y propietario de Taberna La Solía, con los cinco cócteles que proponen con este aguardiente lebaniego. /
Isabel García, de Orujo Los Picos, y Óscar Solana, bartender y propietario de Taberna La Solía, con los cinco cócteles que proponen con este aguardiente lebaniego.

El bartender y campeón regional Óscar Solana propone cinco combinados para disfrutar con el licor de los Picos de Europa

DIEGO RUIZ

Un buen trago de orujo era hace unos años atrás 'mano de santo' para aliviar los dolores menstruales de las adolescentes y, seguramente, aprovechando el tirón, un buen remedio para olvidar los primeros desengaños amorosos. Fue una dosis extra de energía en las duras mañanas de invierno para los trabajadores de antes. Esos que, a diferencia de los de ahora, apenas tenían tiempo para sentarse y que utilizaban las manos para cumplir con sus obligaciones laborales. Y como digestivo, después de una opulenta comida de cuchara y pan de hogaza, nunca tuvo parangón. Con el paso de los años se fueron enterrando muchos de aquellos hábitos, aunque el orujo sigue siendo el 'chupito' de despedida por excelencia de un almuerzo de restaurante, internacionalizándose además a base de nuevos sabores que partieron de la 'masa madre': cremas, hierbas, te del puerto, café, miel... Y además ha llegado a la cocina para cantabrizar los postres, con los mejores cocineros de la región.

Pero hoy, la propuesta está dentro una coctelera en manos de un experto como es Óscar Solana. Químico, chamán, alquimista de elixires que, mezclados entre sí, se convierten en verdaderas obras de arte. Ese orujo que las abuelas daban a sus nietas para hacer más llevadera la dolorosa regla, el que ha llevado a Cantabria fuera de sus fronteras, el que ayuda a digerir los garbanzos y enriquecer los postres, sirve al maestro Solana para elaborar cinco cócteles para reproducir, apuntar en una libreta y no olvidar nunca. Pura alquimia con sabor a Liébana elaborados con licor de la nueva marca Justina (Orulisa-Orujo Los Picos) y el orujo blanco siempre. Viejo aguardiente y otros más ligados a los tiempos que corren. Mucho más ligeros, con menos graduación alcohólica.

El varias veces campeón regional y reciente medalla de bronce en el Nacional gastronómico, ese mago llamado Óscar Solana, parte de cinco recetas clásicas para crear otros tantos cócteles, siempre con la base del orujo de Liébana. Una idea que surgió de Isabel García, de Orulisa, empresa pionera en la elaboración de este licor autóctono de la comarca lebaniega que ahora sacará al mercado una línea totalmente ecológica. Solana se centra en el orujo blanco, el original, de 42 grados, así como en la marca Justina, de maceración de naranja, limón, fresas..., pócimas que no pasan de los 20 grados.

'Sexo en Nueva York'

Partiendo de la receta del Cosmopolitan, ese que se hizo famoso para el pueblo llano a través de 'Sexo en Nueva York', Solana ha elaborado el 'Justipolitan': orujo blanco, zumo de limón y naranja, y licor Justina de arándanos. Un trago corto, de media tarde, donde el vodka se sustituye por el orujo blanco. Dicen que está especialmente recomendado para mujeres de profesión liberal, a la imagen y semejanza de Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte. Mucho glamour en una coctelera para servir en una copa grande de cóctel, adornada con una rodaja de limón. Madonna también es una de las habituales consumidoras de este brebaje.

Otra de las mezclas clásicas que Solana ha variado magistralmente es la de la conocida Caipiriña. Cachaza -licor que se obtiene de la destilación del jugo de la caña de azúcar fermentado-, lima, azúcar y hielo. Puro sabor brasileño. El Caipiorujo de Solana cambia el ron por orujo blanco, utilizando además limones ecológicos. Trago muy refrescante, también como el anterior de media tarde, que se sirve generalmente en vaso corto old fashioned. Otra variedad de la Caipiriña es la Caipiroska, donde el vodka pone la nota alcohólica.

El Justina Mind Julep es una derivación del muy clásico cóctel de bourbon, licor de la familia de los whiskys que se caracteriza por ser ligeramente aromático y de sabor acaramelado. Americano puro. Al secreto de la mezcla: menta, azúcar líquido y orujo, hay que sumar el vaso metálico en el que debe salir a la mesa y el hielo picado (pilé). Se trata de un trago refrescante, muy recomendable para después de cenar. El Mind Julep es la bebida tradicional del Derby de Kentucky, en el que se sirven unas 80.000 copas.

Seis centilitros del orujo Justina de limón, uno de azúcar líquido, dos de clara de huevo y un acabado con agua con gas es el Justin Fizz de Solana. Trago largo, muy fácil de tomar. Refrescante. Su origen está en el famoso Gin Fizz, cuya receta original apareció por primera vez el 24 de julio de 1882 en el Boston Globe. El huevo, en el caso del Justin Fizz, le da a la bebida un toque espumoso. Se sirve en vaso alto o mediano y está recomendado para los amantes del gin-tónic.

Amanecer en Acapulco

El Justina Sunrise es una cóctel fácil de preparar y con pocos ingredientes. En la creación del campeón regional lleva orujo blanco, zumo de naranja y granadina. Aquí, el licor de Picos sustituye a la mexicana tequila. Solana lo describe como un trago fácil de tomar, con notas muy dulces.

El cóctel original se denomina Tekila Sunrise o Acapulco y debe su nombre al aspecto que presenta cuando se sirve en una copa alta. La granadina, muy densa, se hunde gradualmente, creando variaciones de colores semejantes a los de un amanecer. La receta original, la que se elaboraba en Arizona Biltmore Hotel de Phoenix, en Estados Unidos, llevaba tequila, crème de cassis -crema de grosella negra-, jugo de lima y agua con gas.

Estas son las cinco propuestas que Óscar Solana ha realizado para que la línea de orujos Justina resulte más moderna. Sin olvidar que este aguardiente está en nuestra historia.