La fortaleza de Santoña

Los fuertes de San Carlos permanecen incólumes frente al tiempo, vestigio de una historia donde la costa cántabra tenía un valor estratégico de primer orden

Los fuertes de Santoña son únicos en España. El monte Buciero conserva varias fortalezas defensivas utilizadas para la protección de la bahia de Santoña y Laredo hasta el siglo XIX. El origen de estos fuertes se remontan al siglo XVII cuando las tropas francesas ocuparon la costa cantábrica durante la Guerra de los Treinta Años. Tras este periodo bélico, reinando Carlos II, se construye el fuerte de San Martín y San Carlos con el fin de proteger de manera eficaz la plaza militar de Santoña.

En el segundo ataque francés, ya en el siglo XIX, las tropas napoleónicas toman la plaza y se hacen fuertes en Santoña construyendo el fuerte del Mazo y el Imperial, en la cara norte del monte. En este mismo siglo, tras esta etapa trágica, Isabel II reconstruye los fuertes de San Martín y San Carlos transformándolos en las construcciones que hay en la actualidad.

Para llegar al fuerte de San Carlos hemos entrado a Santoña y aparcado en el frente marítimo. Desde aquí podemos ver a mano izquierda el fuerte de San Martín. Lo admiramos desde abajo y seguimos hasta el final del paseo. Unas escaleras en el borde del cantil nos acercan directamente a nuestro destino, no sin antes pasar bajo una imagen gigante de Nuestra Señora de la Virgen del Puerto.

En esta nueva escapada descubrimos otro tesoro de Cantabria infinita.

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