Otoño en los bosques del Saja

Otoño en los bosques del Saja

En Cantabria tenemos el bosque caducifolio más extenso de la Península Ibérica dentro del Parque Natural Saja Besaya y en otoño como si se tratase de la paleta de un pintor se tiñe de ocres, dorados y verdes

santander

Después de descubrir que muchos de los hayedos de Cantabria están ya prácticamente sin hojas, me acerco a los bosques del Saja por el valle de Cabuérniga. En las zonas bajas de esta masa forestal abundan los robledales que espero todavía estén con colores otoñales.

Me desvío atravesando la localidad de Ucieda entre casonas y fincas señoriales para seguir por el fondo del pequeño valle donde comienza el bosque de robles. Mi sorpresa al ver que todavía está verde me hace cambiar de planes inmediatamente. Vuelvo a la carretera principal y sin perder tiempo asciendo hacia el puerto de Palombera donde se encuentran los hayedos que espero o más bien deseo que tengan todavía hojas.

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La subida es suave entre prados con vacas y caballos pastando la fresca hierba de la mañana. El bosque va cogiendo protagonismo y en minutos me encuentro por una carretera de montaña cubierta de viejos hayedos. Para mi alegría todavía mantiene hojas que poco a poco se van desprendiendo de las copas a la vista del visitante y formando un colchón mullido en el suelo.

Aparco el coche en un sendero de montaña y desciendo sin rumbo por la espesura. El suelo está cubierto de hojarasca y a veces me hundo hasta la cintura. El musgo crece en la base de los árboles dando aún más color al paisaje otoñal. Se respira un aire puro que te llena los pulmones dejándote en un estado de paz absoluta difícil de expresar con palabras.

Al final me asomo a unas pozas de agua cristalina donde se baña un mirlo acuático entre la atenta mirada de escurridizos ejemplares de trucha común. Un indicativo de la calidad de las aguas y de este idílico entorno natural.

¿Cómo llegar?

Aquí tienen el mapa. Para llegar a los hayedos del Saja hemos cogido la autopista hasta Cabezón de la Sal. Nos hemos adentrado en el bonito pueblo y hemos buscado la carretera que nos lleva al valle de Cabuérniga. Seguimos por la misma vía dirección Reinosa por el puerto de Palombera. De esta forma nos adentramos en el hayedo sin perdida. Por el camino vamos descubriendo paradas junto a la carretera en las que podremos disfrutar del bosque y de pozas de aguas cristalinas. A escasos metros del puerto hay un mirador con una escultura de un corzo desde donde disfrutamos de amplias vistas de los bosques del Saja.

Si lo que vamos a hacer son paradas desde la misma carretera no nos encontraremos dificultad alguna y las personas con movilidad reducida podrán también disfrutar del paisaje en toda su plenitud.