Vuelo sobre la ría de Ajo

Vuelo sobre la ría de Ajo

Volar sobre la ría de Ajo es una experiencia única. Sus verdes y azules estallan en matices irreales en una mañana soleada de invierno. Por un momento soy tan afortunado como un pájaro

Los nervios de esta mañana se disipan sólo con acomodarme en mi pequeño habitáculo de esta singular aeronave a motor. Sólo ponerse en marcha y en segundos estamos recorriendo un pastizal que desaparece como por arte de magia. Ascendemos rápidamente y dejamos la cotidianidad en un tractor que trabaja en el campo, en casonas solitarias o en dos mujeres paseando junto a un perro que ladra tras la inusual escena. Ya estoy relajado. A esta altura, el aire es frío y me golpea la cara sin compasión. Como tengo que grabar y hacer fotografías levanto constantemente la pantalla del casco y utilizo las manos sin guantes por lo que el frío penetra sin barreras.

De todas formas no tengo tiempo para preocuparme pues mis sentidos están ocupados en la observación de la ría de Ajo, de este rincón mágico de Cantabria.

Cuando volamos en un avión de pasajeros la altitud, las dimensiones y comodidades nos hacen olvidar donde estamos. Uno no siente que vuela. En cambio, en un ultraligero sentimos el vuelo como si por un momento tuviéramos alas y nos convirtiéramos en gráciles pájaros. Desde aquí arriba la percepción de la vida se resume en dos palabras: fragilidad e insignificancia. Los bosques tienen límites y sus troncos se mueven como ramitas al viento; las montañas se convierten en meras ondulaciones y los ríos pasan a ser pequeños regatillos que mueren en un mar infinito. Antes de bajar a tierra disfruto con esta nueva visión y por un momento pienso que a veces es bueno cambiar de perspectiva para ver la vida de otra manera y superar barreras que creemos insuperables.

Para llegar a la ría de Ajo por tierra hemos cogido la autopista del Cantábrico para salirnos por Beranga. Desde esta localidad nos desviamos hacia Noja. Tras varios kilómetros nos encontramos con una gran rotonda y buscamos la señal de Isla. A partir de aquí el recorrido discurre por una carretera con un carril de bicicletas a la derecha. Volveremos a encontrar otra rotonda donde nos surgen varias alternativas:

Si queremos ir a la desembocadura de la ría por el municipio de Arnuero cogeremos la carretera que nos lleva a la playa de la Arena.

Si por el contrario queremos conocer las marismas circundantes o la otra orilla, la del municipio de Bareyo tomaremos la carretera que nos lleva a la localidad de Ajo. Desde aquí se pueden hacer varias excursiones como visitar el imponente cabo de Ajo.

Porque la vida, es un viaje.

por El Mundo de Jaled

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