Camarones o quisquillas

Las quisquillas se parecen a las gambas en pequeño y también son rosadas cuando se cocinan. /
Las quisquillas se parecen a las gambas en pequeño y también son rosadas cuando se cocinan.

La quisquilla se confunde con el camarón pequeño, pero su calidad es inferior y también su precio. ¿Cómo saber qué nos han servido?

MARÍA DE LAS CUEVASSantander

Son dos exquisitos mariscos, cuyos nombres se intercambian erróneamente por asociación con el tamaño. Existe la creencia de que la quisquilla es el camarón pequeño, pero se trata de otra especie de calidad inferior, que se puede distinguir porque en fresco su color es gris azulado, mientras que el camarón tiene un tono pardo.

El camarón puede medir diez centímetros, pero también lo hay pequeño, y es en este caso cuando se confunde, a propósito o sin mala intención. Desde luego, que el sabor del camarón es más fino e intenso, y su precio lo refleja.

El camarón gallego autóctono es el marisco que mayor valor llega a alcanzar en el mercado de Galicia, a 55 euros el kilo. La quisquilla gallega está a 22,90 euros el kilo. No obstante, las cantidades que se extraen son variables y su precio también.

Características

El camarón puede medir diez centímetros y la quisquilla, uno. Para no fallar hay que fijarse en la forma de la cabeza, afilada y triangular en el caso del camarón y cuadrada, en la quisquilla. El cuerpo del camarón está dividido en segmentos con pequeñas manchas y tras su cocción el color es más rojizo.
La cabeza : Triangular en los camarones y rectangular en la quisquilla.
Desayuno: en Alemania desayunar pan con camarones y mahonesa es una tradición.
Dieta :ambas son bajas en grasa.
Forma :la quisquilla es parecida a la gamba, de menor tamaño.
Longitud: el camarón puede medir 10 centímetros y la quisquilla uno.
Color :Una vez hervido, el camarón es más rojizo.

Se trata de dos especies de crustáceos diferentes: la quisquilla pertenece a la especie , y el camarón o quisquilla gris al .

Para acertar siempre y saber con propiedad qué nos han servido, podemos fijarnos en la forma de su cabeza, triangular y afilada en el caso del camarón, y rectangular o casi cuadrada, en el caso de la quisquilla.

Otra pista en cuanto al color es que una vez que el marisco se ha cocido, será de un tono rojizo más intenso del camarón, pero, claro, para esto hay que tener cercar de los dos tipos y comparar.

Las quisquillas se parecen más a la gamba en su morfología y color, pero mucho más pequeñas. Miden sobre un centímetro de longitud, son transparentes bajo el agua, con un tono grisáceo cuando se sacan del agua y rosado cuando se cocinan. En general se preparan cocidas y se sirven enteras como entremés.

El camarón, por su tamaño, puede consumirse tanto hervido como a la plancha con sal, y se utiliza para ceviches y ensaladas, entre otras muchas preparaciones. Las cabezas, deshidratadas y finamente molidas, proporcionan una excelente harina de camarón como alimento para para cerdos y aves de corral.

Los camarones tienen unas bandas marrones que delimitan los segmentos corporales. Además, está salpicado de manchas blancas, marrones y amarillas. Los ojos son de color verdoso en las dos especies. El camarón, habita en las arenas de las playas donde se protege de los pájaros, pescados y demás depredadores.

Como curiosidad, su carne es un poco más dura que la de una gamba y posee en su lomo unas rayas negras características que le identifican. En el norte de Alemania suele desayunarse acompañados de pan y mahonesa.

Para preparar en casa

Las quisquillas y quisquillones (de mayor tamaño) suelen consumirse cocidos. Para ello, se pone a hervir agua salada con unas gotas de aceite y empieza las burbujas, se agregan los quisquillones lo que hará que el agua deje de hervir y que el marisco baje al fondo; al persistir el calor, el agua vuelve a romper a hervir y los quisquillones suben a la superficie, momento en el que ya estarán listos. El objetivo de añadir aceite es el de dar una untuosidad agradable.

Las tradicionales tortillas de camarones frescos, finas y crujientes, cuya elaboración 'bordan' en Cádiz, se preparan a base de harina de garbanzos, camarones, una cebolleta o cebollín, un poco de perejil fresco y aceite de oliva suave para freír.

 

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