El 'espíritu nómada' del Circo del Sol

El espectáculo ‘Varekai’, uno de los más extraordinarios de la compañía, se podrá ver en Santander hasta el 10 de julio en el Palacio de Deportes

MARÍA DE LAS CUEVASSantander

Tres años han pasado desde que la magia del Circo de Sol dibujara la sorpresa en las caras del público santanderino, les llenara de emoción y les dejara las bocas a medio abrir con sus acrobacias, juegos malabares y exhibiciones que desafían los límites, todo ello envuelto en una atmósfera mágica.

ESPECTÁCULO

Del 6 al 10 julio. El Palacio de Deportes de Santander.

Precio. Desde 39 a 73 euros, a la venta en Carrefour, Halcón Viajes, Viajes Ecuador, Corte Inglés y ticktackticket.com

Niños. Para menores de 12 años, precio de 31,20 euros a 58,40.

Horario. El miércoles, 6 de julio, a las 21.30 horas; jueves, 7 de julio, a las 21.30 horas; viernes, 8 de julio, a las 18.00 y 21.30 horas (función Premium); sábado, 9 de julio, a las 18.00 (Premium) y 21.30 horas (Premium); domingo, 10 de julio, a las 13.00 y 16.30 horas (Premium).

La próxima semana estará en cartel, de miércoles a domingo, en el Palacio de Deportes de Santander, el espectáculo Varekai, considerado por muchos el más extraordinario de esta prestigiosa compañía canadiense, fundada en los años 80 a cargo de 20 artistas callejeros con el propósito de reinventar el circo, esta vez sin animales y con la misión de invocar la imaginación, provocar los sentidos y evocar las emociones de la gente alrededor del mundo.

La producción ha recorrido 130 ciudades y 23 países desde su estreno en 2002; ha sido aclamada por la crítica y ha cautivado a 10 millones de espectadores. En España estuvo de gira en 2009 y ahora regresa con una versión renovada que incluye trapecistas, acróbatas y gimnastas, algunos de ellos atletas olímpicos, que sorprenden con su destreza, tanto a adultos como a niños. Por supuesto, no faltan los payasos para arrancar sonrisas.

Del 6 al 10 de julio, El Cirque du Soleil recalará en un auditorio difícilmente reconocible, ya que el escenario recreará un bosque mágico lleno de árboles de más de 10 metros. Se trata de un montaje de altura que reúne algunos de los mejores artistas del mundo, capaces de deslizarse por tirolinas que recorren de punta a punta los techos de la instalación.

La obra, escrita y dirigida por Dominc Champagne, está inspirada en el mito griego de Ícaro y en su aventura hasta llegar a un mundo llamado Varekai que quiere decir en cualquier lugar en lengua romaní. La obra busca rendir homenaje al espíritu nómada, al arte y tradición circense y en ella juega un papel importante el enamoramiento de los jóvenes protagonistas y cómo La Prometida será capaz de guiar a Ícaro hacia la luz. «Es una historia de amor, que trata sobre experiencias de vida con la que muchos se sentirán identificados», explica el protagonista, Fernando Miro.

El punto culminante

Varekai es un espectáculo circense de luz y sonido con mucho trabajo detrás, que cuenta con un elenco internacional de artistas de 50 países diferentes y músicos de 19 lugares del mundo, lo que genera un abanico de influencias diversas que mezcla oriente y occidente. Sobre el escenario «están los mejores especialistas a nivel mundial en cada una de sus disciplinas, atletas profesionales con vocación circense, atraídos por el hecho de que no hay mejor trabajo que el que termina el día recibiendo el aplauso del público», destaca el director artístico del espectáculo, Michael Smith.

Encima del escenario, el montaje de Varekai produce una fusión de teatro y acrobacia con una coreografía de cuento de hadas, que reúne misterio y fantasía. Los números incluyen ejercicios de aro aéreo, correas aéreas, números cómicos, danza georgiana, equilibrio sobre varas, malabarismos, trapecio, juegos en superficies deslizantes y todo tipo de saltos imposibles.

Los acróbatas entrenan sus números una y otra vez. Sus saltos imposibles tienen una efectividad del 100%, pero la tensión del directo hace inevitable que el público se sobrecoja con cada pericia de los atletas y sus vuelos acrobáticos.

Uno de los números estrella, y el último en incorporarse al espectáculo Varekai, es el del columpio ruso, suspendido a una gran altura. El gimnasta llega al punto culminante de su salto impulsado por el columpio e inicia la bajada sin saber dónde va a caer, sólo cuenta con la certeza mental y la confianza de que caerá en el otro columpio que está impulsado por dos de sus compañeros. Es increíble el valor del gimnasta, que transmite hasta el patio de butacas el frío glacial del riesgo que entrama semejante ejercicio.

La puesta en escena

No cabe duda de que el éxito del montaje no reside exclusivamente en estas pericias acrobáticas o en las increíbles contorsiones de los gimnastas que parece no tuvieran huesos en el cuerpo. Lo que convierte al espectáculo en único es la atmósfera que se crea, la música con percusión de ritmos universales, el cuidado vestuario hecho completamente a mano, pieza a pieza, y el artístico maquillaje con el que caracterizan a las criaturas del bosque. Es la suma global lo que hace posible que los espectadores sientan que forman parte de un sueño.

Un dato significativo para entender el trabajo que conlleva esta producción es el tiempo que supone la caracterización de cada personaje, entre 45 minutos y hora y media. Respecto al vestuario, está elaborado a mano y se requiere de 250 horas semanales para matenerlo en perfecto estado, ya que tras cada actuación sufre un deterioro. Los artistas utilizan más de 600 trajes, zapatos, pelucas sombreros y otros accesorios y 300 empleados se dedican a que esté impecable.

La música en directo juega un papel clave en la representación, con una banda de siete músicos, teclista, percusionista, bajista, violonchelista y dos cantantes, que adaptan cada nota a lo que sucede en escena.

La partitura fue creada para Varekai por Violanine Corradi, en la que combina sonidos rituales hawaianos y canciones de trovadores del mundo, música gospel, canciones del sur de Francia y melodías armenias para dar la universalidad que se busca en escena.

"Hay que entrenar mucho y nunca renunciar a los sueños"

La Alhambra de Granada sirvió de escenario para el reinicio de la gira de Varekai, considerado por muchos el más extraordinario espectáculo del Circo del Sol, que se estrenó en 2002 en Canadá y que regresa con novedades. El show recalará en el Palacio de Deportes de Santander la próxima semana, de miércoles a domingo. Las otras ciudades elegidas para este tour estival son Zaragoza, Granada y Murcia.

En el entorno mágico de los jardines palaciegos de la Alhambra, el acróbata protagonista de la función, Fernando Miro, habló sobre su papel de joven Ícaro enamorado: «Soy acróbata, actor, gimnasta, músico y bailarín a partes iguales. Desde pequeño estoy sobre los escenarios. Llevo dos años preparándome para este papel con entrenamiento diario».

La función narra la historia de un joven solitario que cae del cielo y aterriza en las sombras de un bosque mágico, un mundo caleidoscópico lleno de criaturas fantásticas. El joven emprende una aventura extraordinaria. En ese lugar de posibilidad pura y sin diluir, empieza un inspirado conjuro abierto a una vida redescubierta y a los misterios del mundo y de la mente.

Fernando Miro asegura que está deseando llegar a Santander, conocer la ciudad e ir a la playa: «El público en España sin duda es el que mejor respuesta tiene, siempre se involucra en la obra y aplaude más que otros lugares».

«El amor lo conquista todo»

La obra parte de la idea de que «el amor lo conquista todo», por eso el Ícaro se enamora de una criatura exótica llamada La Prometida, que se convertirá en su luz y será el catalizador de su metamorfosis. «Lo más bonito de este espectáculo es que describe cómo se sienten dos jóvenes que se acaban de enamorar y eso es algo con lo que mucha gente se sentirá identificada», considera Miro.

El Circo del Sol está formado por 1.300 artistas de 50 países distintos, un sueño que puede hacerse realidad «con mucho esfuerzo», como le ocurrió a Fernando. «Todo es posible con empeño, como fue mi caso. Enrolarse en esta compañía conlleva mucho esfuerzo, sudor y lágrimas; hay que entrenar y entrenar, pero al final se basa en no renunciar nunca a los sueños».

El director artístico Michael Smith, responsable del casting, asegura que los integrantes de El Circo del Sol son «los mejores de sus disciplinas, atletas y gimnastas creativos y apasionados, por lo que tengo muy poco que corregirles».