«No nos sentimos esclavos del pasado»

Simplemente ellos. Simple Minds. No necesitan más presentación. Las palabras sobran. Un grupo histórico del pop mundial. Como histórico será el concierto de hoy en Santander. Jim Kerr, su líder, compositor y vocalista, nos habla en exclusiva de pasado, presente y futuro de una banda a quien no la pesan los éxitos pretéritos.

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZJUANDAÑOBEITIA
«No nos sentimos        esclavos del pasado»

Era de esperar que esta historia comenzara a base de ritmos punk. Al fin y al cabo, la vena musical de Jim Kerr nació a finales de los setenta, en plena ebullición de aquel movimiento que revolucionó la forma de ver el mundo desde las Islas Británicas. Sin embargo, de los Johnny and The Self-Abusers lo único que hoy conserva son buenos recuerdos y el impagable éxito de haber conocido a Charlie Burchill, su eterna guitarra de acompañamiento.

Y así, con su primer y único fiasco bajo el brazo, es como se fraguan los inicios de una de las bandas pop más deslumbrantes nacidas en Escocia: Simple Minds. Aunque no todo ha sido pop en la vida de lo que nació como quinteto (sumemos a la lista los nombres de Derek Forbes en el bajo, Brian McGee a la batería y Mick McNeil en los teclados). Cabalgando entre la electrónica, la música disco, leves toques de rock y algún que otro sonido que les hiciera reencontrarse en el mundo, Simple Minds terminó encontrando el éxito con el pop. Al final, todo era así de sencillo. Y de complicado.

Con la salida al mercado de su primer disco en serio, 'Reel to Real Cacophony', la banda concita la atención de la crítica británica (tan fácil de sorprender como de amilanar a quien se ponga por delante, Morriseys incluídos). Es un disco difícil, árido. Oscuro para algunos. Diferente para muchos. La oleada new-age neoyorquina está naciendo y al otro lado del río ya aparecen las primeras muescas.

Definidos aún como un grupo de minorías selectas, Simple Minds rebajan lo reseco de su primer trabajo, dando a entender un lenguaje preclaro en sus siguientes trabajos: 'Sons and Fascination' y 'Sister Feelings Call'. Pop sin lados oscuros, teniendo en cuenta que en 2006 el concepto pop está mucho más avanzado que en los albores de la década de los 80, cuando apenas se estaba reinventando el brit de Los Beatles. Un avance, en parte, gracias a grupos como los Simple Minds, que firmaron en años venideros una terna de discos mágicos: 'New Gold Dream', 'Sparkle in the Rain' y 'Once Upon a Time' (un cuarto disco rompería el concepto terna, pero 'Street Fighting Years' es otro trabajo irresistible). Todos ellos ya con el nuevo batería, el histórico Mel Gaynor, que sustituyó la separación de McGee.

Una discoteca compuesta por este breve listado de elepés, supondría en sí mismo la mejor referencia para entender a grupos tales como los Manic Street Preachers, Moby o los infinitamente venerados Muse (¿se podría incluir en esta lista a Depeche Mode o es retroalimentación?). Incluso más de uno dice que U2 debe mucho a Jim Kerr y los suyos. Citar un tema de esta época suena tanto a tópico como a ineludible: 'Don't You (Forget About Me)'.

Ahora bien, si esta historia hubiera dado el radical salto de haberse tapado bajo un tupido velo hasta el 2005, nada habría pasado. Todo lo contrario. Supondría el regreso por la puerta grande de una de las formaciones más importantes de la música contemporánea (30 millones de discos nos contemplan). Pero no fue así, y la década de los noventa se presenta como una pesada losa en el ingenio de Jim Kerr. Lo sabe y lo reconoce. Publican, giran, presentan... Pero nada. No supieron encontrar con tino el verdadero camino a su música. Quizás sólo se podría pasar por alto 'Cry'.

¿Qué ocurre? Quién sabe. Muchos han sido los grupos que se han topado con la impertérrita barrera del éxito aunado y no le han sabido hacer frente.

Regreso al pasado

Aunque siendo justos, podrían haber colgado los bártulos y retirarse en una mansión escocesa. No lo hicieron. Por suerte para los que esperaron. Más en concreto, hasta el pasado año, cuando apareció el irreverentemente genial 'Black & White 050505', un regreso al éxito y también al sonido de los 80. Es como si Jim Kerr hubiera vuelto a ver el mundo por primera vez. Como si hubiese viajado otra vez a los mágicos ochenta. Teniendo como referencia, que no como freno, aquel 'New Gold Dream'. El caso es que, en pleno siglo XXI, otra vez tenemos en las listas de éxitos a uno de los grupos que desfibriló el pop tras el coma del punk.

¿Y qué puede esperar uno de las dos horas que depara un concierto de Simple Minds? Pues no lo dudéis: gran parte de los temas que han hecho grande este último trabajo, lo que quiere y espera el público. Sin más. El propio Jim Kerr nos lo cuenta a 'De Marcha' en una entrevista exclusiva concedida desde Málaga, donde anoche Simple Minds ofreció el primero de sus dos únicos conciertos en España. El segundo, esta noche en el Palacio de Deportes de Santander (22,00 horas). Histórico.

-¿Como definiría el presente actual de Simple Minds, teniendo en cuenta que son un grupo de tan amplia trayectoria y que ha pasado por tantas etapas?

-Mirando hacia atrás es algo increíble. Nuestra carrera es un largo trayecto que comprende desde los años 70, cuando empezamos como una pequeña banda de estudiantes. Desde entonces, muchos amigos, muchas experiencias, mucha gente... El camino fue y es increíble.

-¿Y qué es lo más increíble de todo?

-La profunda amistad que he hecho con Charlie Burchill, desde luego.

-Llegan a Santander en medio de la gira de 'Black & White 050505'. ¿Qué tal se está desarrollando?

-Muy bien, empezamos en enero y ya llevamos más de un centenar de conciertos. Está a punto de acabar y una vez finalice volveremos al apasionante trabajo de escribir nuevos temas.

-Supongo que los temas clásicos gozarán de un importante peso en el repertorio de los conciertos, ¿verdad?

-Sí, no hay duda, pero hay que dotar de sentido a cada uno de los conciertos, no hay ninguno igual. El éxito está en una buena combinación entre lo nuevo y lo clásico, encontrar la fórmula exacta.

-Pero estoy seguro de que el público le pedirá fervientemente los temas clásicos...

-Sí, está claro, la gente pide los clásicos de siempre y nosotros los tocamos. Es nuestro trabajo. Nos entendemos perfectamente (risas).

-¿Se sienten esclavos de los éxitos del pasado?

-No, en absoluto. Nuestro trabajo es tocar y si nos lo pide el público, pues tocamos. No hay ninguno problema, al contrario, estamos orgullosos de poder tener un pasado tan rico y que gusta tanto a la gente.

-Su último disco 'Black& White 050505' supone un regreso al sonido de los 80, ¿verdad?

-Puede ser, sí, pero no es algo preconcebido, cuando te poner a componer surgen temas y más temas., luego seleccionas, eliminas, grabas... 'Black& White 050505' ha salido y estamos contentos, pero no tenemos la fórmula del éxito.

-Porque en caso de haberla tenido, la hubieran utilizado en los 90, donde no acabaron de encontrar su camino...

-Está claro que los años 90 no fueron buenos para nosotros, encontramos muchas dificultades. Pero si quieres tener una larga carrera tienes que ganártelo y seguir trabajando, en los momentos buenos y en los malos, en estos aún más.

-En el último disco, han trabajado de nuevo con un mezclador como Bob Clearmontaine, compañero de fatigas de Springsteen, Bryan Adams, Sixpence none the richer, Manolo García... Su nombre es sinónimo de éxito.

-Es un viejo amigo, una leyenda que cada día continúa mejorando. Es una persona 'remasterizable' (risas).

Influencia mediterránea

-Vive mucha parte del año en Sicilia, ¿le atrae la cultura mediterránea o es que hace mucho frío en Escocia?

-Me encantan el universo latino y el mediterráneo, sobre todo su cultura y mentalidad.

-Y eso influye en su música, supongo.

-Sí. Me siento muy, pero que muy bien creando música rodeado de la comida, cultura e historia mediterránea.

-Habéis teloneado recientemente a los Rolling Stones en Stuttgart, ¿qué tal compartir experiencia con elllos? ¿Qué opinión tiene de las suspensiones de los conciertos en España?

-Hemos tocado con ellos unas cuentas veces. Son fundamentales en la historia de la música, tanto como los Beatles. Es difícil no sentirse impresionado tocando con ellos.

-Se le ha olvidado contestar a lo de las suspensiones...

-No tengo nada que decir sobre ese tema.

-Su página web es un ejemplo de ofertar productos -conciertos, vídeos, descargas...- a sus seguidores. ¿Qué le parece el fenómeno de internet y cómo está afectando a la música?

-No creo que podamos ser ejemplo de nada, sería muy decir orgulloso decirlo. Internet es un entorno excitante, muy interesante, que puede alimentar ese mayor potencial que necesita la música hoy en día. Lo único que intentamos es aprovechar las múltiples posibilidades que te permite la red para estar en contacto continuo con el público.ç

-Son supervivientes de una época que vio nacer y desarrollarse a U2, Pretenders, Madness... ¿Los 80 han sido la mejor época de la música reciente?

-No, sería típico decir que fue la mejor década y que somos los mejores grupos. Para mi es un tiempo que adoramos, que recordamos y que fue bueno, pero no se puede generalizar.

-¿Qué significa para usted llegar a ciudades donde nunca ha tocado, como Santander hoy?

-Es un orgullo poder tocar en sitios desconocidos, tienes que 'currarte' cada concierto para llegar a la gente que no conoces, es un reto, una nueva experiencia. No conozco Santander, de esta zona tan sólo el sur de Francia y un poco del País Vasco, pero no demasiado.

Nuevos círculos

-Graban en Edimburgo dentro de unos días el DVD en directo de esta gira. Un nuevo reto.

-Sí, estamos ansiosos y encima en casa, así que tenemos muchas ganas. Hay que mantenerse, seguir trabajando.

-Ya en la recta final de la gira, supongo que ya tengan en mente los proyectos de futuro...

-Tenemos muchísimas ideas, pero primero nos tomaremos un descanso. Luego a escribir y después a grabar. Comienza un nuevo círculo.