ÓSCAR JAENADA ACTOR / «La felicidad mata al artista»

Antes ponía copas y hacía de Papá Noel. Ahora, los directores se lo rifan Hoy estrena 'Skizo', un tratado sobre la locura salpicado de humor

ROBERT BASIC
Óscar Jaenada se mete en la piel de 'Iván', un quinqui violento que participa junto a Gorka (Eloy Azorín) en un delirante secuestro de una niña 'pija'. / E. C./
Óscar Jaenada se mete en la piel de 'Iván', un quinqui violento que participa junto a Gorka (Eloy Azorín) en un delirante secuestro de una niña 'pija'. / E. C.

Óscar Jaenada rinde culto al arte. Sin él, «en todas sus vertientes y formas», no entendería la vida. Por eso se hizo actor, «para poder expresarme como quiero y donde quiero». La fama le llegó con la irregular 'Noviembre', de Achero Mañas, y la consagración con 'Camarón', papel que le valió un Goya: el premio lo fue a recoger en metro. «En la calle pasan cosas, en una limusina, no», razonó. Antes de que su cara empezara a 'sonar' al gran público, trabajó de camarero e hizo la calle como reclamo publicitario. Ahora, los directores se lo rifan. Su discurso es reflexivo, casi doctrinal, y su malestar con Estados Unidos -«y con todo lo que representa»- militante. Jaenada estrena hoy 'Skizo', un 'psicothriller' rodado íntegramente en San Sebastián -donde acudió ayer para promocionar la cinta- bajo las órdenes de Jesús Ponce. «Soy consciente de que atravieso una época muy bonita». ¿Su deseo? Que dure.

-¿Cómo le picó el gusanillo del cine?

-Creo que eran las ganas de ir a un sitio para expresarme artísticamente. Me metí en un grupo de teatro para que no se me mojaran los papelillos de fumar.

-'Chupó' mucha calle.

-Nos juntábamos cuatro amigos en un parque -los cuatro inquietos, los cuatro raros del pueblo- con nuestras guitarras para fumarnos unos porrillos y arreglar el mundo. Un día dijimos: '¿Por qué no pedimos un local y hacemos algo? Más que nada para no mojarnos cuando llueve'. El Ayuntamiento de Esplugas de Llobregat me cedió un teatro cuando tenía 16 años y fuimos haciendo cosas cada vez más independientes. Llegó un momento en el que me decidí a ir más en serio y me vine a Madrid para probar.

-Gracias a su abuela pasaba hasta seis horas diarias en el cine.

-Es verdad. Mi abuela tenía un cine justo debajo de su casa. Le daban un montón de entradas gratis por colocar los carteles de las películas en su balcón. Las usaba yo, claro.

-Hace tres años prometió que algún día sería director de cine. ¿Y bien?

-Estoy en ello. Pero Achero Mañas me dio un consejo muy sabio: 'El día que te pongas a dirigir ya nadie te va a llamar para actuar'.

-De momento es un actor al que se rifa todo el mundo.

-Eso sienta bien, que la gente quiera trabajar contigo porque respondes y porque confían en ti. No hay que bajar la guardia porque un mal trabajo puede acabar con todo lo que has logrado.

-¿No pasará con 'Skizo'?

-No, para nada, estoy muy seguro de la película. Tiene un ritmo americano sin serlo, que es lo único bueno que tienen ellos, y también cuenta con unas actuaciones muy eficaces. Es un filme muy digno, con un final sorprendente.

-Se mete en la piel de un tipo pasado de vueltas.

-Es un tipo indeseable, le da igual todo, aunque sea peligroso. Toca todos los temas y no define ninguno. Un tío odioso, vamos, sin educación ni respeto.

-Le gusta elegir papeles de personajes extraños. ¿Qué les ve?

-Trabajo. Hay muchos personajes banales que se ven y se comentan en televisión... Y lo único que hace el actor es ir a un sitio y soltar su texto. A mí eso no me va.

-La película da miedo, pero también risa; inquieta, pero también divierte. Una mezcla extraña.

-Me encanta esa definición. Es una historia de terror, pero al final optamos por introducir unas dosis de 'canallismo' para que los chavales se rían de todo lo 'chungo'. He conseguido dar vida a un tipo muy de la periferia madrileña, de extrarradio, que arrastrará a la gente joven. Antes de irse de fiesta se reirán un buen rato con la película.

Un tipo «mundano»

-¿Hace caso a las críticas?

-Sí, sobre todo a las malas.

-¿Ha habido muchas?

-Muchas, ¿muchísimas! Por mi falta de preparación, más que nada, porque yo no he ido a ninguna escuela. Siempre he pensado que hay muchos caminos para llegar a la meta, y yo he escogido el mío. Las críticas me ayudan. Cuando son reales y critican tu trabajo con razón, me encantan.

-Rompió el muro del anonimato con 'Noviembre' y se consagró con 'Camarón'. ¿Ya se lo cree?

-Vivo un momento muy bonito, pero no me creo que soy algo o alguien. Es cuestión de suerte, de tiempo y de estar en el sitio adecuado en el momento preciso. Lo más importante es la suerte, el respeto a la profesión, el trabajo y, al final, que seas válido.

-Cuando fue a recoger el Goya por 'Camarón' lo hizo en metro. ¿Tan pasota es?

-No, soy un tipo muy mundano. Me gusta cruzarme con la gente, que me pasen cosas, y en los coches no pasa nada; en la calle, sí.

-Antes de convertirse en un actor famoso era un camarero desconocido. ¿Es más feliz ahora?

-Ufff, hombre, hay aspectos en los que sí me siento más feliz. Por lo menos ahora siento que estoy medianamente realizado, no como antes. Tengo un sitio donde expresarme y eso no es poco.

-En los ochenta hacía de Papá Noel en las calles de Barcelona. Calificó aquella experiencia de «traumática». ¿No se creía lo que hacía?

-No es que no me lo creyera, sino que el trauma proviene del recuerdo. Cuando recogí el Goya me acordaba de ello, cuando rodaba me acordaba de ello... Sé mis orígenes, sé la suerte que he tenido y sé lo que me ha costado llegar. Espero que jamás se me borre de la cabeza ese sufrir por el arte.

-¿Cómo es Papá Noel por dentro?

-Es un iluso, y de la ilusión tampoco se vive.

-¿Un artista puede llegar a ser feliz?

-El día que sea feliz me retiro; espero no serlo nunca. Me cuesta mucho pensar en lo personal, siempre lo hago a nivel global. Si a mí me va de puta madre y veo que a mis colegas les va mal, hago lo que sea por ellos. Para un artista la felicidad es algo lejano.

-¿El conformismo sepulta al actor?

-El conformismo mata al actor, la monotonía mata al actor y la felicidad mata al artista. Más que nada porque dejaría de pelear. Hay que expresarse, protestar... Por eso es importante viajar, conocer otras culturas para poder hablar de la tuya propia.

No a Hollywood

-Al no viajar, ¿uno se vuelve egoísta?

-Al no viajar uno se vuelve norteamericano, y eso es lo peor que le puede pasar a cualquier persona.

-Ha dicho que la Humanidad y la política no cuajan. ¿Está mirando al otro lado del charco?

-Sí, claro, se han apoderado de este mundo a golpe de talón, de comprar lo que les dé la gana. Han matado a la persona, el sentimiento, el arte... Yo me siento como una resistencia, porque eso es lo que hacemos los artistas, pelear contra todo lo establecido.

-Pero si le llega un talón extendido por el Imperio...

-No, no y no. Yo hago cosas en este país porque tengo que hacerlas. Ahora mismo estoy en una posición que me permite seguir protestando, gritando... Y si me llega un papel de Estados Unidos ya pueden ser los hermanos Coen o Paul Thomas Anderson... De lo contrario, que me sigan buscando.

-¿Odia odiar a EE UU?

-Sí. Ojalá fuera tan iluso para creer que EE UU está muy lejos de nosotros y que no nos va a pasar nada. Pero la realidad es otra: nos estamos convirtiendo en su no sé qué Estado y, desde luego, yo voy a luchar contra eso.

-Ha llegado a proponer el boicot a los productos estadounidenses.

-Sí, yo lo haría. Algún día nos lo tendremos que plantear. La única baza que tiene Norteamérica es el dinero. En el momento en el que vetemos sus productos, que aquí lo podemos hacer perfectamente, caerán en dos días.

-¿Cuáles son las tres cosas más importantes en su vida?

-La palabra, porque la conversación es muy importante para mí; el viajar, es decir, tirarme un mes para llegar a un sitio cambiándome de barcos, trenes, coches...; y, por supuesto, el arte. «Es importante viajar, conocer otras culturas para hablar de la tuya propia» «Estoy en una posición que me permite seguir protestando»«Ahora me siento medianamente realizado, no como antes»«Estados Unidos se ha apoderado de este mundo a golpe de talón»«Sé mis orígenes, sé la suerte que he tenido y sé lo que me ha costado llegar»

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