MARÍA JESÚS GARCÍA PÉREZ JUEZA DE FAMILIA / «Cuando dejan de quererse ya sólo les importa el dinero»

VIOLETA SANTIAGOSANTANDER
La jueza. / M. DE LAS CUEVAS/
La jueza. / M. DE LAS CUEVAS

El 'divorcio express' «es otro invento más» de la Justicia española «para dar imagen de modernidad» cuando, en realidad, lo que se necesita «son medios humanos y materiales en los juzgados para que las demandas se puedan resolver con rapidez, y esto no se ha hecho». Y aunque uno puede tomar la decisión de divorciarse a los tres meses de la boda, «en el procedimiento judicial se sigue tardando lo mismo que antes, ya que sigue habiendo mucho trámite decimonónico de por medio que se tendría que anular».

Son palabras de María Jesús García Pérez, jueza de familia de Cantabria desde su puesto en el juzgado de Primera Instancia número nueve de Santander, quien no ve grandes cambios entre la ruptura legal de antes y la de ahora si bien reconoce que al suprimirse que la ruptura se tenga que justificar le ahorra oír «muchas miserias personales. A la gente le encantaba ponerse a contar los cuernos aquí».

A García le preocupa, más que nada, todo lo que tiene que ver con la ejecución de las sentencias, desde el momento en que, jurídicamente, el divorcio no es más que establecer el reparto del patrimonio que generó una sociedad mientras marchó bien. «Lo malo es que, al distribuir los bienes (hijos y propiedades), empiezan los choques. En cuanto la pareja deja de quererse, ya sólo les importa el dinero».

Esto provoca en la práctica que la ejecución «se vuelva infinita». «Muchas veces los divorciados se llevan fatal, vienen peleadísimos y no hay manera de ponerlos de acuerdo». Además, cuando se logra regular los derechos de cada cual, «la gente no deja de pedir modificaciones» de las medidas recogidas en los convenios. «Tenemos algunos que no acaba nunca de cambiar las condiciones», se queja.

A ella la lógica jurídica le dice que, en la inmensa mayoría de los casos, «lo inteligente es vender lo que hubo en común, dividirlo según corresponda y, a partir de ahí, que las personas empiecen vidas totalmente independientes». Si hay descendientes, el asunto se complica, ya que los dos socios tienen derechos y obligaciones sobre ellos. «Yo, en esto, soy clara lo primero son los niños. Como veo tanta inmadurez de los padres, les advierto: ustedes discutan todo lo que quieran pero, el niño, bien lavado y bien planchado».

La figura de la custodia compartida definida en la nueva ley es calificada por la jueza como «una tontería total». «La han creado porque es bonito y moderno, aunque aplicarla no tiene ninguna viabilidad práctica. ¿Cómo se va a cambiar a una criatura de casa, de entorno y de amigos cada cierto tiempo? Para el niño es mucho mejor un régimen amplio de visitas».

Entendimiento cero

García ha visto en su despacho mucho 'entendimiento cero', lo que genera procedimientos absolutamente kafkianos. «Me pregunto, a menudo, cómo estos señores que tengo delante han podido casarse, si es evidente que no tienen nada en común». «La gente no sabe desenvolverse en la vida. No son capaces de negociar entre ellos lo mejor para sus hijos y para sus bienes».

Como toda separación o divorcio perjudica económicamente, el dinero está en el centro de las discusiones. Entre los debates alucinantes que le ha tocado presenciar, destaca al hombre que proponía quedarse a vivir en el garaje, o a la pareja que quiere partir el piso por la mitad, o a los que firman un convenio regulador de su relación futura «absurdo», en la que establecen, incluso, pagas extras.

«La gente mayor viene con grandes prisas por divorciarse Luego hay picaresca de toda índole con los estudios y los trabajos de los hijos debido a las pensiones ¿y qué decir de los que vacían las cuentas corrientes comunes en cuanto se inicia el proceso¿. Alguno han llegado a pedir que regule el uso del coche. Además, muchas mujeres pretenden todavía que se las pague de por vida Quedan muchos restos de la cultura patriarcal. Pero la dedicación a la familia que esgrimen las madres hay que verla como un concepto indemnizable. Se paga y ya está, no hay que darle más vueltas».

A sus ojos, la nueva ley se denomina 'express' sólo porque se puede ir antes al juzgado ahorrándose el tiempo de la separación previa. «La separación es una figura que, con el tiempo, desaparecerá totalmente». El resto, léase peleas y discusiones, sigue como antes.