AMPARO ROSA RUIZ, 'LA CHOLA' PESCADERA Y COCINERA / «Yo para lo que tengo muy buena mano es para los guisos»

V. S.SANTANDER
AMPARO ROSA RUIZ, 'LA CHOLA' PESCADERA Y COCINERA / «Yo para lo que tengo muy buena mano  es para los guisos»

Amparo Rosa Ruiz, 'la Chola', era imposible de entrevistar ayer. No había dormido en toda la noche y los nervios le hacían reir y llorar al tiempo. Se le mezclaban tanto las emociones que se declaraba muy feliz, pero maldecía por lo bajo a quienes le habían metido en el 'fregao' de un reconocimiento público. Un homenaje de su ciudad a una persona que, según dijo el alcalde Gonzalo Piñeiro, reconoce en ella a una mujer trabajadora y muy ligada a la mar. «Como otras muchas luchadoras, seguramente, a las que ella representa muy bien».

'La Chola' sigue en activo a sus 79 años y eso que tendría más de una excusa de las buenas para retirarse. Empezó a trabajar a los 12 años como llamadora de barcos, siguió como vendedora de pescado, tuvo cuatro restaurantes en distintos sitios de la ciudad y ahora, ya retirada, echa una mano en 'Los Peñucas' del Barrio Pesquero, propiedad de su hermana Cuca, donde hace paellas en la calle cuando el tiempo lo permite.

A todo esto hay que sumar que fue la mayor de 13 hermanos -de los que le tocó tirar- y es madre de 10 hijos, uno de los cuales (Antonio, más conocido por Sane, tal y como firma su trabajo en EL DIARIO) le hacía ayer las fotos que ilustran esta página.

Aunque le rendían tributo en calidad de cocinera, a ella le cuesta verse encorsetada en esa definición. «Es que yo aprendí de ver a los profesionales del restaurante de mi hermana». No le van las filigranas ni las raciones «chiquitucas» que están de moda. «Lo mío son los guisos, tengo muy buena mano para ellos». Sobre todo, para la marmita, la sopa de pescado y los chipirones encebollados. Las alitas de pollo son otra de sus especialidades. Las hace con cebolla, pimiento y dos toques de alcohol: vino blanco y coñac. «De chuparse los dedos», resumía.

Ayer, el alcalde de Santander la entregó una reproducción del Palacio de la Magdalena y Amparo Rosa Ruiz sólo acertó a decir «gracias, gracias». No porque 'la Chola' no tenga labia de sobra, que la tiene, sino porque no se hacía a la idea de verse en el escenario, ni de que aquellos aplausos, y aquellos abrazos, fueran para ella.