Pioneros del arte catódico

El Museo Reina Sofía muestra la mayor exposición dedicada jamás por una institución española al video-arte

M. LORENCICOLPISA MADRID
Pioneros del arte catódico

Una jungla de televisores se ha adueñado de la tercera planta del Museo Reina Sofía. Los hay de todos los tamaños y tipos imaginables. Las imágenes que encierran o proyectan son también de lo más variado. Conforman la mayor muestra dedicada jamás por una institución española al video-arte. Y es que este Centro de Arte Contemporáneo hace honor a su nombre y suple una de sus grandes carencias con la adquisición y exposición de un buen puñado de obras de pioneros del video-arte. Ha invertido algo más de dos millones de euros a lo largo de los últimos dos años en configurar esta colección de significativas obras del arte catódico que expone hasta el próximo dos de abril.

Titulada 'Primera generación. Arte e imagen en movimiento (1963-1986)', la muestra ocupa casi 1.500 metros cuadrados. Reúne, en un montaje diseñado por Ángel Borrego, una treintena de video- instalaciones de ambición y concepción muy diversas y una veintena de proyecciones. Están todos cuantos se ha hecho un nombre en este apartado del arte contemporáneo, de Vostell a Viola pasando por Brcue Nauman, David Hall, Josep Beuys o los españoles Antoni Muntadas, Ana Mendieta, Joan Rabascall o Eugènia Balcells

'Padre' Paik

No faltan obras -tres, y prestadas- del considerado 'padre' del video-arte, el coreano Nam June Paik, el primero en incorporar monitores de televisión a sus instalaciones y que dejó para la historia esta reivindicación: «¿La TV nos ha atacado durante toda la vida. Ahora cotraatacamos!». Unas piezas que se vieron por primera vez en la Parnass Galerie de Wuppertal, de altísima cotización hoy y que están fuera del mercado. Ocurría en 1963, el mismo año en que el aficionado al arte estadounidense se enfrentaba por vez primera a una instalación realizada con monitores de televisión: '6 TV Dé-coll/age', de Wolf Vostell, en la Smolin Gallery de Nueva York.

«Esta muestra es una historia del video-arte contada de forma rigurosa y con un planteamiento original» aseguró la directora del museo, Ana Martínez de Aguilar, que se propuso con esta iniciativa «cubrir una gran laguna». «Durante años hemos localizando las piezas por todo el mundo, con la intención de adquirirlas y seguir creciendo» dijo.

Recurrió a Berta Sichel, directora del departamento de audiovisuales del museo y comisaria de la exposición, para pilotar una aventura que esbozó el anterior director, Juan Manuel Bonet, y «en la que hemos trabajado durante cinco años». «Casi el 90% de las obras que se exponen son hoy propiedad del museo -el resto son préstamos- y creo que hemos conformado una de las colecciones de video-arte más importantes y globales», asegura la comisaria.

Se incorporan así a los fondos del museo 22 videoinstalaciones, 8 proyecciones y más de 70 obras en monocanal. Entre ellas, obras que el propio museo considera «fundamentales», como 'PM Magazine' (1982) de Dara Birnbaum mostrada en la Documenta 7; 'Herakles-Herkules King Kong' (1977) de Ulrike Rosenbach, en la Documenta 6; 'Manhattan is an Island' (1974) de Ira Schneider, o 'Primarily Speaking' (1981-83/1990) de Gary Hill.

Los responsables del museo se propusieron inicialmente recorrer toda la historia de la video-creación de principios de los sesenta a la actualidad. Dada la eclosión del videoarte en los últimos años, decidieron centrarse en las dos primeras décadas, en los pioneros «de un tipo de arte que no tuvo verdadero reconocimiento hasta los ochenta», según Martínez de Aguilar.