Blázquez pide al Gobierno y los partidos unidad para erradicar el terrorismo

El obispo de Bilbao dice que el atentado «oscurece» el futuro y aboga por no caer en el desaliento ni perder la esperanza

MANU RUEDABILBAO
En la concentración de Zaragoza, como en otras ciudades, se exhibieron pancartas contra el terrorismo.  / EFE/
En la concentración de Zaragoza, como en otras ciudades, se exhibieron pancartas contra el terrorismo. / EFE

El obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, condenó ayer con firmeza el atentado de Barajas, apeló a la esperanza y reclamó el trabajo conjunto del Gobierno, los partidos políticos y la sociedad para lograr la erradicación del terrorismo.

En la homilía pronunciada en la Basílica de Begoña de la capital vizcaína, con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, indicó que esta celebración adquiría «una elocuencia particular» tras el «zarpazo terrible» del último atentado terrorista, «cuya responsabilidad es exclusivamente» de ETA.

El prelado estimó que la explosión en el aparcamiento del aeropuerto de Madrid ha herido gravemente la esperanza de la sociedad, «que desea ardientemente la desaparición de ETA y la liberación de sus amenazas».

En su opinión, la bomba en Barajas «atenta contra la dignidad humana y contra la paz y oscurece el futuro». Sin embargo, quiso enviar un mensaje de optimismo y destacó que, a pesar de la «tristeza y preocupación» que ha generado el atentado, «no cedemos al desaliento ni perdemos la esperanza de vernos liberados del terrorismo».

Precisamente, como la erradicación del terrorismo importa «vitalmente» a todos, defendió «el trabajo conjunto» de los responsables del Gobierno, de los partidos políticos, de las agrupaciones sociales, de los educadores, de los medios de comunicación y de «cada uno de nosotros».

Prolongar el sufrimiento

Por otra parte, el primer día de 2007 en todas las parroquias vizcaínas se leyó un comunicado de los vicarios -los responsables en cada zona de la diócesis- en el que condenaban el atentado «contra la vida y contra la esperanza de una ciudadanía sedienta de un futuro en paz y libertad».

Los vicarios mostraron su solidaridad con los afectados, especialmente con «las dos personas desaparecidas, muy posiblemente fallecidas». Asimismo, recordaron a «tantas personas» para quienes esta «grave» acción terrorista significa «la prolongación de su sufrimiento porque ven alejarse el horizonte de la paz».

En la línea de la homilía de Blázquez, añadieron que «queremos alentar los esfuerzos de quienes en la vida y en las responsabilidades públicas se empeñan a favor de la paz y de la reconciliación social a pesar de todas las dificultades».

El cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, subrayó ayer que «ETA debe desaparecer, debe disolverse sin condiciones», al tiempo que recalcó que «con los terroristas no se negocia». En este sentido, sostuvo que es necesario que el Estado de Derecho «se mantenga vivo y firme», con la unidad de todas las fuerzas políticas y sociales.

Por otro lado, el ex párroco de Maruri y presidente del Foro El Salvador, Jaime Larrinaga, manifestó ayer sentirse «dolorido» tras el atentado de ETA en Madrid, que, a su juicio, «se veía venir», e interpretó que la banda armada pretende «doblegar» y «apretar» al Gobierno.

Igualmente, Larrinaga criticó la postura de la Iglesia vasca porque «nadie habla en estos momentos de justicia y libertad». «Todos queremos la paz, los que andamos con escolta mucho más que otros, pero una paz digna», zanjó el ex párroco de Maruri. El cardenal Antonio Cañizares dice que con los terroristas «no se negocia»