Un autotrasplante de células madre de cordón umbilical sana a una niña de seis años con leucemia linfoblástica

Hasta ahora la comunidad científica no tenía evidencias sobre el éxito en la aplicación de esta técnica como terapia para abordar la leucemia pediátrica Hoy se realizan más de 8.000 trasplantes

S. BASCOMADRID
Un autotrasplante de células madre de cordón umbilical sana a una niña de seis años con leucemia linfoblástica

La ciencia médica ha culminado otro paso, cuanto menos esperanzador para los pacientes con leucemia, en el desarrollo de aplicaciones prácticas a la investigación sobre células madre.

Un equipo multidisciplinar de científicos y especialistas clínicos de Estados Unidos y Alemania presenta en la última edición de «Pediatrics», la revista oficial de la Academia Americana de Pediatría, un caso práctico sobre la eficacia del autotrasplante de células madre obtenidas del cordón umbilical en el tratamiento de la leucemia infantil. Hasta el momento, la comunidad científica no disponía de evidencias sobre el éxito en la aplicación de esta técnica como terapia para la leucemia pediátrica.

La experiencia se ha llevado a cabo sobre una niña de 3 años de edad a la que le fue diagnosticada, en el año 2003, una leucemia linfoblástica aguda, la forma de cáncer más común entre la población infantil, y que lógicamente puede ser mortal.

Tras un primer tratamiento completo con quimioterapia, la paciente experimentó una rápida remisión de la enfermedad. Sin embargo, diez meses después de concluir el tratamiento el cáncer reapareció, y se había extendido a los huesos de la columna vertebral, lo que mostró al equipo médico que llevaba el caso que el tipo de leucemia que sufría la paciente era especialmente agresivo.

La decisión

Los especialistas tomaron entonces la decisión de administrar a la pequeña quimioterapia mieloablativa combinada con radioterapia, seguidas de un trasplante de células madre obtenidas de su propio cordón umbilical, muestras de cuya sangre habían sido procesadas y conservadas desde el nacimiento de la niña, en el año 1999, en la filial estadounidense de un banco alemán -Vita 34- de sangre de cordón umbilical. Previamente, los médicos analizaron la sangre del cordón umbilical para comprobar que estaba completamente libre de células cancerígenas.

La realidad es que, cuatro meses después de recibir el autotrasplante, la niña presentaba un recuento plaquetario normal. Hoy, tiene ya 6 años y ha experimentado una remisión completa de la enfermedad, que se mantiene 24 meses después de recibir el tratamiento. En todo este tiempo no ha presentado complicación alguna digna de reseñar.

El doctor Jaime Pérez de Oteyza, de la Unidad de Trasplante de Médula Ósea del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, destacó en declaraciones a este periódico la extraordinaria trascendencia de este hallazgo médico, ya que «por primera vez, se pone de manifiesto que el trasplante autólogo de células madre de cordón umbilical sirve para tratar la leucemia en pacientes con una edad pediátrica».

Totalmente libre

Para este especialista, otro de los hallazgos significativos de este estudio es el hecho de que no se encontraran células cancerígenas en la sangre del cordón umbilical de la paciente, ya que algunos investigadores consideran que, en el caso de los niños afectados por leucemia, las células madre de cordón umbilical podrían estar infectadas en el momento del nacimiento.

La sangre del cordón umbilical contiene un número muy elevado de células madre, sobre todo jóvenes. El doctor Eberhard Lampeter, coautor del trabajo, estima que «la probabilidad de necesitar células madre aumenta con la edad, siendo aproximadamente uno de cada dos mil niños los que las necesitan».

Guillermo Muñoz, director del banco privado 'Vidacord', considera que «de este caso podemos aprender que conservar la sangre de cordón al nacer puede ser útil para tratamientos futuros, aunque hoy aún estén en investigación. Hace sólo diez años, el número de trasplantes era bajísimo y hoy, por ejemplo, ya se han hecho más de 8.000».

Muñoz subraya que «aunque ya se había utilizado sangre de uno mismo para otras enfermedades, es el primer caso en el que se utilizan para tratar una leucemia células del propio paciente guardadas al nacer». La ciencia, por lo tanto, ha vuelto a dar un paso de gigante.