DAN GILLMOR GURÚ DEL NUEVO PERIODISMO 'CIUDADANO' / «Los medios deben escuchar más y dar menos lecciones informativas»

F. ALVAREZMADRID
Dan Gillmor./
Dan Gillmor.

Dicen que es el gurú del nuevo periodismo. El ciudadano. Se llama Dan Gillmor. Y augura el surgimiento de un nuevo periodismo, de participación ciudadana, por y para el pueblo. ¿Tendrá razón? Él cree que sí.

- ¿Es un giro evolutivo de esta profesión o la consecuencia de no haber sabido escuchar a la sociedad?

-Parte del periodismo ciudadano es una reacción a una percepción según la cual los informadores tradicionales no han prestado la suficiente atención a los ciudadanos. Y estos últimos quieren tener voz.

-¿Existe una inteligencia colectiva lo bastante madura como para garantizar la credibilidad que exige la tarea de informar y crear opinión?

-Por ahora no. La comunidad puede ser una parte maravillosa del periodismo, pero no creo que pueda reemplazarlo.

-¿Y qué hay del peligro de que este emergente espacio de expresión popular fracase por la incapacidad para mantener el estándar de calidad?

-Una de las partes esenciales es que el público reaprenda, lo que llamamos la alfabetización literaria. Las personas deberían ver y escuchar con un cierto nivel crítico.

-¿Tendremos que ser todos más escépticos?

-Sí, con distintas escalas de escepticismo dependiendo de la fuente de la información.

-La conversión del ciudadano en periodista, en creador de noticias, ¿no es otra manera de decir que nadie lo es?

-Me interesa menos a quién llamamos periodista. Lo que me preocupa es que existan más actos de periodismo. Por ejemplo, en el Metro de Londres un hombre tomó fotos con su teléfono móvil de personas que escapaban de los atentados terroristas. Ese ciudadano nunca antes fue periodista y estoy convencido de que no lo será nunca más. Eso fue un acto de periodismo que se está multiplicando millones de veces.

-¿La participación ciudadana en los medios se limitará a las noticias «blandas»?

-Cada vez habrá más temas en los que participen los ciudadanos, aunque algunos, como seguir la actualidad de un Gobierno, quedarán para los medios tradicionales. Esa cobertura no se debe perder. Tampoco el periodismo de investigación, que requiere muchísimos recursos y valentía. La capacidad de enfrentarse al poder también quedará para los medios convencionales. Hay que investigar con la ayuda de los ciudadanos, donde se pueda. Ese trabajo no se podría hacer nunca sin la participación ciudadana y es clave para ganar a la competencia.

-Este movimiento social se interpreta por defecto como un fenómeno espontáneo. ¿Podría haber algún interesado en crear una masa de informadores más maleable?

-¿Con ese alguien se refiere, por ejemplo, a un gobierno?

-Por ejemplo.

-Sí, ya está pasando. Hay que estar vigilante. No me gustan las sociedades donde todo el mundo informa sobre los demás, pero sí donde hay «buenos vecinos» que alertan de los peligros. Los periodistas deberían aplicar ese principio para con los demás periodistas.

-¿Considera que la información se sigue impartiendo como una lección desde algunas tribunas periodísticas?

-Sí. La tradición del periodismo moderno es dar lecciones. El periodista o su organización ha adoptado el papel de oráculo, pero debe escuchar más y ser un guía. Una de mis publicaciones favoritas es «The Economist», donde no hay firmas. Es el periodismo con marca, que escucha y guía.

-John Micklethwait, director de 'The Economist', aseguraba recientemente en estas páginas que hay que apostar por la reputación. Además de no escuchar, ¿no nos hemos olvidado también de cultivar la reputación?

-La reputación es fundamental, pero no hay que alardear de ella. Ha de demostrarse haciendo un buen trabajo.