Silenciosa espera

Las dependencias de la antigua Pontificia, vacías desde hace años, cambiarán su imagen y destino

REDACCIÓNSANTANDER
Imagen general del edificio de la antigua Universidad Pontificia y de la capilla, desde una esquina del patio. /                   REPORTAJE GRÁFICO:  JAVIER ROSENDO/
Imagen general del edificio de la antigua Universidad Pontificia y de la capilla, desde una esquina del patio. / REPORTAJE GRÁFICO: JAVIER ROSENDO

Los días de silencio están contados. De hecho la rehabilitación de la antigua Universidad Pontificia de Comillas ha comenzado ya por algunos edificios anexos y la del Seminario Mayor es cuestión de meses, acaso sólo semanas. Mientras, una paciente espera inunda sus dependencias, bibliotecas, capillas, aulas y pasillos en los que sólo el polvo o el vacío pone en evidencia los años de abandono. El futuro escenario del Centro internacional de Estudios Superiores del Español (Ciese-CC) del Campus Comillas experimentará una profunda remodelación para adecuarse a sus nuevos usos.

La permanencia del Seminario Mayor, la 'joya' del complejo, está asegurada y dos equipos de arquitectos trabajan en su proyecto de rehabilitación, mientras expertos de la Universidad de Cantabria culminan un estudio sobre el estado de su estructura. El edificio modernista, que comenzó a construirse en 1883, es obra del arquitecto Juan Martorell, mientras que los remates y la ornamentación fueron responsabilidad, a partir de 1889, de Luis Domenech i Montaner. En su próxima rehabilitación hay muchas partes que se preservarán en su totalidad, como diversos elementos decorativos interiores y parámetros exteriores, además de la portalada de acceso a la finca. Entre esos elementos esenciales también se encuentran las áreas antiguamente destinadas al hall principal, la escalera, el paraninfo, la capilla de San Antonio, la sacristía, la iglesia pública y el pórtico norte.

De los 50.500 metros cuadrados construidos (en 49,8 hectáreas de finca), 16.000 corresponden al Seminario Mayor y el resto son las instalaciones cuyo futuro se decidirá próximamente ya que en 2007 se abrirá un debate entre arquitectos, paisajistas y otros expertos que elaborarán un plan director. Este documento determinará si se conservan o no y su destino, en función de las necesidades del Campus Comillas.

Se trata del denominado Seminario Menor, el Pabellón Hispanoamericano y el Colegio Máximo. El proyecto Comillas se ha abordado con la idea de que el Seminario Mayor sea el contenedor principal de la actividad cultural, y destinar los demás edificios a usos complementarios (de ocio, deportivos o residenciales, asociados al desarrollo de las actividades culturales principales).

Las dependencias del Seminario Mayor son las que mejor se encuentran, de hecho se han preservado a pesar de que las visitas se suspendieron en el año 2000, siete años después de que todos los edificios fueran adquiridos por Caja Cantabria. El resto presentan un aspecto más abandonado. Muebles vacíos, laboratorios desordenados, sillas descolocadas... En definitiva años y años en desuso sin una finalidad concreta, a los que ahora se pondrá fin. Tras décadas, en 2008 los primeros alumnos volverán a los pasillos de Comillas. Al menos así lo estima el Plan Estratégico de la Fundación Campus Comillas aprobado en 2006.

El edificio del Seminario Mayor fue financiado por el Marqués de Comillas a finales del XIX. En 1891 paso a ser propiedad Papal y se transformo en Seminario Pontificio. En 1911 comienza la construcción del Seminario Menor, en 1942 del edificio Máximo y en 1950 se inauguró el Colegio Hispanoamericano. En 1967 los jesuitas trasladan el seminario a Madrid y empieza su declive, que culminó con la desaparición de los cursos de inglés en 2001 y con el cierre a las visitas en 2000. El proyecto del Campus Comillas ha sacado del abandono a este monumento histórico

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