Fallece Luis Gómez de la Sota, alcalde de Solórzano, a los 89 años de edad

El edil era no sólo el regidor municipal más longevo de cuantos existen ahora en España, sino también el que más tiempo llevaba en el cargo, casi 49 años

JESÚS P. DEL RÍOSANTANDER
Luis Gómez de la Sota era alcalde de Solórzano desde el año 1962. / DM/
Luis Gómez de la Sota era alcalde de Solórzano desde el año 1962. / DM

Luis Gómez de la Sota, alcalde de Solórzano durante los últimos 48 años -ello le convirtió en el regidor español de mayor edad y con más tiempo de permanencia en el cargo (desde 1962)-, falleció ayer a los 89 años de edad en la Clínica Mompía, de Santa Cruz de Bezana, donde fue ingresado el pasado mes de diciembre aquejado de una grave y fatal enfermedad. El entierro tendrá lugar mañana, lunes, a partir de las 12 horas, en el cementerio del municipio.

Luis Gómez de la Sota, que siempre gobernó el municipio con mayoría absoluta y que en su última etapa quedó adscrito al PRC -presidió precisamente el último congreso en el que Miguel Angel Revilla fue reelegido como secretario general del partido-, no deja hijos. Su mujer falleció igualmente en el año 2003.

Conocido entre sus amigos como 'El Peligroso' por su habilidad en el deporte de los bolos, fue uno de los adelantados a los distintos tiempos políticos y, en este sentido, llegó a proponer sin éxito la necesidad de fusionar su propio municipio, Solórzano, con Hazas de Cesto y otros del entorno (Junta de Voto, incluso), con el fin de ganar peso en las reivindicaciones frente a las administraciones de superior instancia. Al no conseguirlo, varió su estrategia. Es más, lo decía: «Solórzano es pequeño y ha de llevarse bien con todos. Los de derechas, izquierdas y centros» para «sacar algo».

Le dio resultado. Solórzano, durante su mandato, experimentó una transformación espectacular; todo ello «sin cobrar un duro en mi vida. Al ver a alcaldes que tienen 6 ó 7 millones de pesetas de sueldo, me pongo malo», señalaba. Su altruismo llegaba a tal extremo que llegaba a pagar obras de su propio bolsillo, y en metálico, si las tramitaciones administrativas causaban perjuicio (demoras excesivas) a los vecinos.

Hombre de palabra, de bien y de pasos al frente, la vida, no sin esfuerzo, le había reportado una buena posición económica. Tratante de ganado en su pueblo natal, Orejo (Marina de Cudeyo), primer importador de reses de ultramar, empresario de la madera, corresponsal del entonces Banco de Santander, conservero de anchoa... Toda una vida. 89 largos años. Adiós Don Luis.

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