El TSJC anula el Plan Parcial del Alto del Cuco por su impacto en el paisaje

La sentencia, que no es firme, supone la demolición de las 395 viviendas de la urbanización, y hace responsable al Ayuntamiento, que aprobó el planeamiento

CONSUELO DE LA PEÑASANTANDER
La urbanización, prácticamente terminada, ha supuesto una grave agresión al paisaje, con los desmontes y taludes visibles en la foto. / SANE/
La urbanización, prácticamente terminada, ha supuesto una grave agresión al paisaje, con los desmontes y taludes visibles en la foto. / SANE

La construcción de 395 viviendas en el Alto del Cuco supone un impacto brutal en el paisaje, que vulnera la Ley del Suelo de Cantabria. No en vano ha trasformado la ladera sur del monte a base de grandes desmontes y taludes.

Así de contundente es la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia, que ha anulado el Plan Parcial del sector 2 de Piélagos, donde la empresa Fadesa está construyendo a marchas forzadas dichas edificaciones, cuya mayor parte, sino su totalidad, están vendidas.

La Sala de lo Contencioso Administrativo estima así el recurso promovido por la asociación ecologista ARCA, que impugnó el acuerdo adoptado en marzo de 2004 por el pleno del Ayuntamiento de Piélagos, que preside Jesús Ángel Pacheco (PP). Tras una instrucción complicada, debido a los numerosos informes periciales y documentales aportados por las partes (técnicos municipales, peritos de la constructora Fadesa, de la asociación ecologista, de la Comisión Regional de Urbanismo, de la Consejería de Medio Ambiente, y de los propios peritos designados por el tribunal), la Sala ha llegado a la conclusión de que esta macrourbanización supone una «quiebra» del paisaje, cuya subsanación es, además, imposible.

«La agresiva modificación de la topografía del Monte Picota (en cuya falda sur se emplaza la urbanización), que forma parte del entorno paisajístico de los montes de Liencres, y las exageradas y forzadas soluciones arquitectónicas previstas para poder implantar en aquél 395 viviendas no hacen sino quebrar una vez más el paisaje rural existente antes de la aprobación del Plan parcial, convirtiendo el Sector 2 en un suelo netamente urbano... al que se llega tras una actuación traumática», concluye la sentencia, de la que ha sido ponente la magistrada Teresa Marijuán.

No obstante, la sentencia, que ocupa 105 folios y se hizo pública ayer, no es firme y contra ella cabe recurso ante el Tribunal Supremo. Es más que probable que tanto el Ayuntamiento como la constructora acudan a este tribunal. De ser así, las obras continuarán. Sólo en el caso de que el Supremo ratifique la sentencia del TSJC se procederá a su ejecución, que supondrá en la práctica la demolición de lo ilegalmente construido y la responsabilidad patrimonial de la administración municipal, que tendrá que hacer frente a las indemnizaciones.

'Dentellada'

La sentencia determina que el impacto paisajístico más grave es la alteración de la topografía del Monte Picota, donde se han encajado 395 viviendas a costa de realizar desmontes y taludes escalonados, generándose desniveles de hasta 16 metros, y muros de contención de tierras casi verticales con una altura muy superior a un metro. Los movimientos de tierras (312.00 metros cúbicos) y roca (305.000 metros cúbicos) han supuesto, a juicio de la Sala, una «dentellada» al Monte Picota que le «ha desfigurado» completamente.

Pero además existen otras infracciones en Plan Parcial. Así, se construyen calles con pendientes medias del 8%, que en algunos casos llegan al 25%, cuando la ley autonómica sobre barreras arquitectónicas prohíbe en Cantabria que las rampas de peatones superen el 6% de inclinación; las pendientes de los espacios verdes dedicados a parques y jardines oscilan entre un 6 hasta un 10%, llegando alcanzar en la zona central el 40%; ubica las áreas de recreo y espacios infantiles en zonas con pendientes de entre 24 y el 33%, de modo que su utilidad es «nula o muy reducida» y no reserva la cantidad de suelo mínima exigida para equipamientos públicos.

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