ROSA MIGUÉLEZ EURODIPUTADA DEL PSOE / «Creo que nunca sabremos lo que costó el 'Prestige'»

D. BUSTAMANTE.SANTANDER
Rosa Miguélez Ramos. /MIGUEL DE LAS CUEVAS/
Rosa Miguélez Ramos. /MIGUEL DE LAS CUEVAS

Rosa Miguélez es una socialista gallega sin pelos en la lengua. De trato afable, vive en Bruselas de lunes a viernes y los fines de semana se reúne con su marido en La Coruña. Cuando Zapatero nombró su Gobierno, se barajó su nombre para ministra de Pesca. Desde hace casi ocho años es vicepresidenta de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo y miembro de la de Transportes. Fue en su momento la vicepresidenta de la comisión Mare, constituida temporalmente para investigar la catástrofe del petrolero ruso 'Prestige'.

-¿Qué se hace en la UE para impedir que se puedan repetir accidentes como el del Prestige?

-Se han hecho muchas cosas. Se ha avanzado en la legislación, sobre todo, porque este es un asunto que no es comunitario. Corresponde a cada estado miembro tomar las medidas necesarias y aplicar la legislación que cada uno de ellos tiene.

-¿Está de acuerdo con que eso sea así o postula otra política?

-Yo soy partidaria de la comunitarización de esta política. Pero no todo el mundo está de acuerdo con mi tesis. En este momento en que estamos debatiendo y aprobando las propuestas del paquete Erika Tres, probablemente algunas de las propuestas como las que se refieren a seguimiento van a encontrar la resistencia de los estados miembros, que no quieren que sea la UE la que aplique medidas y la que coordine sino que quieren ser ellos cada uno por si.

-En resumen ¿qué es lo que usted defiende?

-Insisto. Soy partidaria de la comunitarización. Está clarísimo que estas tragedias no son de alcance nacional sino europeo porque en la mayoría de los casos afecta a más de un estado miembro y porque además hay toda una serie de medios que se pueden poner en común. Parece ridículo que cada estado miembro actúe por sí y para sí. La teoría de que te presto ayuda en el momento de que te ocurra algo no me parece bien.

-¿Qué es entonces más adecuado?

-Yo opino que es mejor que exista un sistema y una coordinación comunitaria y que esta política se impulse desde la Comunidad Europea y que cada uno haga sus deberes y trabaje en sus cosas.

- ¿Puede la Unión Europea retirar del mar a buques obsoletos que constituyen un peligro?

-La Unión Europea por sí misma no tiene ni los medios ni la capacidad jurídica para actuar, pero si que puede impulsar y coordinar para que los estados miembros adopten esa decisión. Siempre va a ser mejor que la Unión Europea coordine que cada estado miembro vaya por su cuenta.

-¿Cuánto costó realmente la catástrofe del Prestige?

-Creo que lo que costó el Prestige no lo sabremos nunca. Habrá salido carísimo. De todas formas en este tipo de catástrofes las valoraciones no están puestas al día. Todavía no hay un sistema para valorar lo que se pierde en diversidad, lo que se pierde en usos del litoral, de qué manera perjudica a una región o a la imagen de un puerto y de un país. Y esto es una de las cosas que pedimos: que se busque o se encuentre o arbitre un sistema de valoración para este tipo de tragedias y también para los intangibles. No solamente para saber cuanto cuesta limpiar, sino también cuanto cuesta lo que se ha manchado.

-Y dentro del sector marítimo y en lo que atañe a la seguridad ¿qué ocurre con los profesionales?

-La cuestión social es muy importante y de momento no se está trabaja demasiado sobre ella. En Europa y en España, desde luego, tanto en la marina mercante como en pesca cada vez hay menos profesionales. Es una profesión que está muy mal valorada. Hay una deserción del elemento humano a unos niveles que son extremadamente graves. El hecho de que cada vez existan más tripulaciones multiétnicas no contribuye para nada a garantizar la seguridad marítima

-¿Cómo se va a intentar frenar ese éxodo de personal cualificado?

-Es fundamental que nos ocupemos del elemento humano para que haya seguridad en la mar. Es necesario revalorizar la profesión de marino. Hay que invertir en formación y llenar otra vez de atractivo esta carrera para que los jóvenes se sientan atraídos hacia ella y podamos recuperar un capital humano que hemos dejado perder. La gente se fue desanimando y busco trabajo en tierra. Y la verdad es que teníamos un saber hacer que era importantísimo.

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