Emocionado homenaje del mundo de la cultura al bailarín Peter Smink

El coreógrafo y bailarín fue introductor de esta disciplina artística en la ciudad Muchos torrelaveguenses se reunieron ayer para rendirle tributo de respeto

N. BOLADO G. LAHIDALGA
Peter Smink recibió en la tarde-noche de ayer un cálido homenaje por su trabajo en Torrelavega en favor de la danza. / LUIS PALOMEQUE/
Peter Smink recibió en la tarde-noche de ayer un cálido homenaje por su trabajo en Torrelavega en favor de la danza. / LUIS PALOMEQUE

Fueron ayer decenas de torrelaveguenses y cántabros los que se reunieron en el Teatro Municipal Concha Espina para rendir homenaje al bailarín y coreógrafo Peter Smink. Fue un merecido acto a la persona que, junto a su compañero Eduardo Akamine, ha hecho un enorme trabajo por la difusión y conocimiento de la danza clásica en toda la región. De su trabajo han salido numerosos bailarines y algunos destacados artistas o profesores. Gracias a su impulso Torrelavega tiene un sitio en la danza en España.

Peter Smink nació en la localidad holandesa de Harlem y llegó a Torrelavega en el año 1978, ciudad inédita para el ballet clásico, y lo hizo junto a su compañero, el también bailarín Eduardo Akamine. Abrieron una academia de danza en la calle Argumosa, o 'del Teatro', que pronto se llenó de niños y niñas cuyos padres, especialmente sus madres, veían en esta disciplina una forma cultural y artística interesante. También fueron muchas de esas madres quienes se convirtieron en sus alumnas.

Crearon, además de la escuela, un cuerpo de ballet clásico que llevó el nombre de Torrelavega como ciudad interesada en este bello arte. Por su impulso, y el de los padres que se unieron a su proyecto, se creó el concurso nacional de ballet Ciudad de Torrelavega, que sigue celebrándose, con éxito, cada dos años en la ciudad. Las organización depende de la Asociación Amigos de la Danza, que cuida de su celebración. Cuando la academia creció pasó a situarse en un gran local entre las calles Lasaga Larreta y Hermilio Alcalde del Río. De su enseñanza salieron bailarines de proyección nacional e internacional, como Javier Castillo, Poty; Marcos Marcó, bailarín del Ballet de la Ópera de Marsella, Orlando y Lidia Sanz. Poti excusó, en declaraciones a este periódico, no haber podido estar en la gala de ayer debido a su ajetreada agenda de trabajo. «Tanto Peter como Eduardo, dos personas que son inseparables, han sido mis maestros. Les quiero con locura y siempre que puedo hablo de ellos, de lo que me enseñaron», explica el popular coreógrafo.

También de su escuela han salido bailarines que actualmente se dedican a la docencia, forman parte de cuerpos de ballet o bien obtuvieron de sus enseñanzas una afición y amor a la danza que aún perdura. Ahora, con el Teatro Municipal Concha Espina, tanto el concurso, como las actuaciones que puedan tener lugar, consiguen un lugar idóneo para su desarrollo. Con la creación, el pasado verano, de la Compañía-Escuela de Danza, Torrelavega ha vuelto a tener un impulso en este arte. Más de un centenar de alumnos participan en esta experiencia que cuenta con padrinazgo de las instituciones municipal y regional, así como con el propio Peter Smink. Este ballet, dirigido además por África Álvarez, hará durante el próximo fin de semana su homenaje al mundo de la danza para celebrar el día internacional, con actuaciones públicas. El Teatro Municipal Concha Espina se mostró ayer, nuevamente, como un lugar acogedor de las manifestaciones culturales. En el homenaje a Peter Smink, acto al que acudieron la alcaldesa de Torrelavega, Blanca Rosa Gómez Morante, concejales, y muchos bailarines formados por el coreógrafo, hubo nueve piezas de baile a cargo de alumnos de la Compañía de Danza de Torrelavega, imágenes de su vida profesional, y un recital poético.