MARCOS BÁRCENA / «En estos tiempos, lo mejor que puede hacer un cantautor es cantarle al amor»

Nombre imprescindible en el resurgir del folk cántabro, con presencia en Luétiga y Atlántica, Marcos Bárcena desarrolla ahora una etapa en solitario para dar rienda suelta a todas sus inquietudes creativas. El resultado es 'La luz interior', disco que publica cuando cumple su vigésimo aniversario en la música.

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ
foto: javier rosendo/
foto: javier rosendo

Supongo que tendrías muchas ganas de publicar un disco en solitario después de tantas experiencias grupales, ¿verdad? -Creo que es el objetivo, tarde o temprano, de todo cantautor. Siempre he aportado mis propias creaciones en los grupos donde he participado, pero tenía varios temas que no tenían cabida en conjuntos de folk. Después, he pasado una etapa bastante creativa tras muchos cambios en mi vida. Muchas de las canciones de 'La luz interior' salen de ahí. De todas formas es mi primer trabajo en solitario pero el complemento de una banda estable es fundamental. Hemos trabajado en equipo.

-¿Cómo contarías a los aficionados lo que contiene este disco?

-Es un disco difícilmente etiquetable, aunque eso es más problema de quien tiene que situarlo en la estantería adecuada en la tienda de discos (risas). Creo que he cogido un poco de todas las influencias musicales que he tenido, desde el folk al blues pasando por el pop. Es música de autor en definitiva donde mi voz hace de nexo de unión a todas las canciones, sean del género que sean. Así todo, pese a la variedad, creo que hay una cohesión en todo el trabajo, se identifica un sonido particular.

-Su publicación supone la culminación de un reto artístico pero también personal, porque han sido años de muchos cambios, ¿no?

-Como explicaba antes, tras la disolución de Atlántica, con todo lo que eso conlleva en todos los planos, sentí la necesidad de crear algo personal y de comenzar una carrera en solitario, para dar salida al material individual que ya tenía en parte compuesto. Conocí a Borja García y juntos empezamos a arreglar las canciones e incluso a componer juntos, como 'Rumbo al sur'. Para mí 'La luz interior' es un paso importante en mi carrera porque, como tú dices, siempre es un reto lanzar un trabajo con tu propio nombre, asumes más responsabilidad y riesgos, pero por otro lado es muy gratificante cuando obtienes éxito, por ejemplo el reciente día de la presentación en el Palacio de Exposiciones, fue inolvidable.

Amor y locura

-Me llama la atención el absoluto predominio temático del amor o, mejor dicho, de la búsqueda o anhelo de amor, ¿por qué?

-En los tiempos que corren, de violencia y crispación, creo que lo mejor que puede hacer un cantautor es cantarle al amor, para compensar un poco. De todos modos las canciones han salido así, sin ir a por ellas, más bien ellas han venido a buscarme a mí. Según iban ocurriendo cosas en mi vida personal yo transformaba esas situaciones en canciones.

-También utilizas a menudo la palabra 'locura', ¿amor y locura van indisolublemente unidos? ¿estos dos conceptos se escribirían con mayúsculas en tu biografía?

-Desde luego, hay mucho de locura en el amor y también se hacen muchas locuras por amor. Quizás el hecho de llevar desde los 17 años viviendo de la música en un lugar como Cantabria, sea algo inusual; haber sido uno de los participes del resurgir del folk en esta tierra desde hace veinte años y, de repente, publicar un disco así puede parecer una locura. Yo no lo creo. Admiro a artistas como Neil Young que son versátiles y te sorprenden con su abanico de posibilidades sin miedo a la crítica. Este disco ha salido así pero no descarto que próximo trabajo pueda ser más acústico o más folk. En la canción 'Motel 8' hablo de la locura del errante que recorre Estados Unidos tocando aquí y allá. Yo tuve la oportunidad de hacerlo y lo reflejo en esa canción.

-¿Qué te ha aportado trabajar con músicos de tantos estilos? ¿La variedad que hay en el disco se debe a ellos o las ganas de demostrar tus gustos más allá del folk?

-Ambas cosas. Los músicos han aportado mucho en arreglos y eso se nota en la estética final del trabajo. Ron Tishbein es un saxofonista neoyorkino con mucha experiencia en el jazz y sus toques creo que son uno de los alicientes del disco. También la guitarra solista de Borja García, que proviene del pop y el rock, tiene momentos muy buenos. Trabajar con Iñaki García, de Los Deltonos, ha sido un placer. Casi nunca había tocado con batería y para mis canciones era fundamental una base sólida y tanto Luis Salas al bajo como él a la batería han respondido a la perfección. Todos me han aportado mucho. En cuanto a los músicos colaboradores, Chema Murillo al violín e Iván Castañeda al teclado y armónica, me ha hecho mucha ilusión su intervención porque son amigos míos desde la infancia. Además Iván ha sido coproductor, ha realizado las grabaciones y mezclas, y lo ha hecho realmente bien. En definitiva son unos profesionales y amigos excelentes, que han estado ahí en momentos buenos y malos y eso siempre se agradece. Han confiado en mí y en este proyecto y ahora me toca responder, actuando en directo y promocionando el trabajo al máximo.

Pasado, presente y futuro

-Las canciones instrumentales -'Celtia', 'Mujeres de Irlanda', 'Antaviana' y 'Lamento'- ¿pueden ser un recuerdo, una mirada al pasado, frente a las demás, que representan tu presente?

-No lo creo así. La música instrumental siempre me ha gustado aunque ante todo me considero un cantante. El hecho de ser multiinstrumentista hace que quieras trabajar temas para varios instrumentos diferentes. Es cierto que en los temas instrumentales es donde más se ve mi herencia folk.

En cuanto al pasado y el presente creo que todo es parte de lo mismo. Me refiero a que yo siempre he cantado temas contemporáneos en mis actuaciones aunque esta faceta mucha gente no la conociera. El público a veces tiende a encasillar y en mi caso la gente a veces se sorprende y me dice ¿ah! pero tú eres el de Atlántica...Yo digo sí, pero ante todo soy Marcos, amo la música tradicional, pero también soy un seguidor de los Beatles, James Taylor, Paul Simon... todos ellos me han influido a la hora de hacer música.

-¿Qué queda en tí de Atlántica? Tu presencia en Cambera'l Cierzu ¿es evidencia de que no quieres alejarte del folk?

-Todo lo que hecho anteriormente forma parte de mi trayectoria, me ha servido para aprender, disfrutar y también sufrir. En cuanto a Cambera, es un placer estar con ellos. Es una oportunidad excelente de mostrar mi faceta de gaitero y de hacer algo realmente diferente de lo que hago individualmente. Creo que si no busco yo el folk, el folk me busca a mí.

-¿Cuáles son hoy en día los retos de un músico que cumple 20 años de carrera? ¿Hacía dónde te guía tu luz interior?

-Como siempre. A seguir en los escenarios. El disco -que pienso promocionar este año en Cantabria para salir fuera el próximo- es un paso más, pero mi vida está detrás de un micrófono y con mi guitarra en la mano, con una audiencia, sea grande o pequeña.

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