El humor transgresor

De la carcajada a la sonrisa con espíritu crítico, devastador y provocativo

Una sátira de actualidad a ritmo de comedia clásica./
Una sátira de actualidad a ritmo de comedia clásica.

El difícil arte del humor, esta vez en su versión gráfica, puede tener un objetivo escapista y suponer la proverbial válvula de escape, objeto de diversión y sorpresa. Pero también puede contener un componente cáustico, suficientes dosis de nonsense y los necesarios elementos críticos como para traspasar los límites del absurdo, transgredir lo políticamente correcto y sacudir las conciencias más aletargadas con el pretexto de buscar la sonrisa. Lo demuestran diversos autores nacionales y foráneos en trabajos recién realizados o en impagables recuperaciones de sus creaciones más emblemáticas.

ANDY RILEY

De la contraposición entre lo sensiblero y lo macabro nace el humor de esta obra tan original como escalofriante. Efectivamente, 'El libro de los conejitos suicidas', publicado por Astiberri, asocia el símbolo de la mascota más dulce con un muestrario de muertes atroces aunque sorprendentes. El amable dibujo de Andy Riley también contribuye a este efecto, con su estilo caricaturesco y ágil, el mismo que utiliza en su tira semanal para The Observer Magazine. De tal forma que el autor de tantos guiones para películas y series infantiles, Disney incluido, ha sido capaz de concebir casi un centenar de nuevos tipos de suicidio para tan entrañables animalitos. Pequeños, blancos y suaves pero aparentemente hastiados de este mundo cruel, los conejos del título encuentran formas de morir insólitas pero no por ello menos hilarantes. El autor demuestra una creatividad desbordante, una mentalidad tortuosa y un cinismo probablemente catártico, en este libro inusual que ha merecido las alabanzas de artistas estelares como Hugh Grant o Elton John.

JAMIE HEWLETT

Aunque el mundo del cómic le conoce por su apocalíptica y descarada 'Tank Girl', sin duda cobra mayor relevancia en los medios audiovisuales por diseñar la imagen del grupo de música virtual creado por Damon Albarn con el nombre de Gorillaz. Sin embargo, la serie titulada '¿A por los Freebies!' es otro de los más destacados trabajos del británico Hewlett, publicado en 1996 en la revista de culto The Face y recopilada ahora en un álbum de Ediciones La Cúpula. Se trata de una comedia de acción disparatada y salvaje, rabiosamente contracultural pero plagada de referencias al mundo del pop y la escena inglesa de los años 70.

La protagoniza una adolescente albina, cínica y amante de las drogas y el armamento pesado que actúa como ayudante de Terry Phoo, homosexual experto en artes marciales. Una esperpéntica versión de Batman y Robin que persigue a la estrambótica banda de villanos conocidos como Los Freebies: psicodélicas aventuras que entremezclan música, kung-fu y delirantes psicópatas en un escenario desorbitado y kitsch.

Jamie Hewlett trabaja actualmente en el diseño de 'Phoo Action', la versión en dibujos animados de esta serie.

EVAN DORKIN

La magnitud obsesiva del auténtico freakie es el objeto de burla de Evan Dorkin en este álbum de La Cúpula cuyo título no deja lugar a dudas: '¿El Club Eltingville de Cómic, Ciencia-Ficción, Fantasía, Terror y Juegos de Rol!'. El autor responsable de 'Milk and Cheese' desde 1988 firma una desternillante comedia de situación que satiriza sin piedad el cerrado universo del fan de pura cepa. Cuatro adolescentes norteamericanos componen el citado club, repartiéndose los temas a que alude el título y entremezclando sus respectivas atribuciones sin orden o concierto alguno. Con un dibujo abigarrado y abundantes diálogos, el autor desmenuza la ajetreada vida diaria del aficionado acérrimo: intervención en foros de Internet, búsqueda de muñecos y merchandising, maratones de video, concursos de disfraces de superhéroes, clasificación y archivo de los últimos cómics adquiridos

La aventura cotidiana del freakie no es fácil, implica sacrificios y dedicación absoluta, así como la renuncia a cualquier vestigio de vida social, caso de haberla; también requiere conocimientos enciclopédicos y habilidades sin par. Todo lo cual no evita la catástrofe doméstica o financiera, la fijación autodestructiva o el más concienzudo ridículo. Dorkin realiza la crónica de un mundo que no le es ajeno, como demuestran sus guiones para Marvel y Dark Horse o sus intervenciones en series de animación como 'Superman' y 'Space Ghost'.

JUACO VIZUETE Y HERNÁN MIGOYA

La parodia con afán crítico es un terreno abonado para ridiculizar a figuras públicas destacadas en el campo de la política o el mundo del espectáculo. Y a este último apartado pertenece el álbum titulado 'Julito, el cantante cojito', publicado por Edicions de Ponent, donde Vizuete y Migoya brindan una esperpéntica y poco disimulada visión de Julio Iglesias y su inefable clan. El guionista desarrolla una biografía desternillante y corrosiva de un personaje 'imaginario' pero claro trasunto del famoso cantante: su atípica revelación artística, sus amoríos, su extraña estrategia de ventas y las paradojas del marketing desfilan ante los asombrados ojos del lector. Vizuete se despega del género intimista que le caracteriza para zambullirse en el estilo gráfico de la mejor escuela Bruguera y retratar con desparpajo no solo las peripecias de este personaje que oscila entre lo cínico y lo patético sino las del resto de su desopilante familia: hijos, hijas, yernos, 'papuchis', esposas y amantes componen una estrambótica fauna que poco tiene que envidiar a la realidad en que se inspira.

La expresiva agilidad del dibujo, el humor dislocado y el empleo del bitono contribuyen a reforzar la intencionada afinidad del conjunto con el entrañable universo de tebeos como Pulgarcito y otras caricaturas del desquiciado mundo que nos rodea.

CHARLES ADDAMS

Una afortunada iniciativa de la editorial Valdemar permite recuperar el trabajo de un clásico del género como Charles Addams y conocer su obra por primera vez en castellano. 'La familia Addams y otras viñetas de humor negro' es un cuidado volumen que recoge una selección del mejor quehacer de este creador de culto, cuya producción acaparó durante varias décadas el sofisticado semanario The New Yorker. Chas Addams (1912-1988) realizó más de mil viñetas para el famoso magazine, de las que solo una treintena se centraron en la morbosa cotidianidad de la Familia Addams. La popularidad de tan extraña prole, sin embargo, ha dado lugar a series televisivas, dibujos animados y dos lujosos largometrajes.

El libro contiene cerca de 300 viñetas de un humor tan oscuro como sutil, que conserva una vigencia plena; son lúcidas muestras del ingenio burlón, perturbador e inquietante de un autor capaz de bautizar con su propio apellido a la si-niestra familia que le consagró en el papel impreso.

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