Fénelon, Revillagigedos y Alvarados

AURELIO GONZÁLEZ DE RIANCHOCENTRO DE ESTUDIOS MONTAÑESES
Maqueta de una rehabilitación del Palacio de Alvarado, que nunca se llegó a realizar. / MARIO CERRO/
Maqueta de una rehabilitación del Palacio de Alvarado, que nunca se llegó a realizar. / MARIO CERRO

El optimismo fue desapareciendo a medida que las horas iban pasando y al final de la tarde no quedó más remedio que reconocer, otra vez más, que por estas latitudes somos diferentes. Olvidados Calderón de la Barca, Quevedo y Villegas, Lope de Vega, Garcilaso de la Vega, Iñigo López de Mendoza, Diego Madrazo, Bustamante y Guerra, Alvarados y Revillagigedos, vuestros orígenes cantabros son los responsables de que nadie en vuestros pueblos os recuerde.

Solamente hacía unas semanas que habíamos recorrido el departamento francés de Perigord (para los que no lo conozcan, es la región al este de Burdeos) y aún en nuestras retinas se mantenían las imágenes de aquellos pueblos mimados por sus vecinos y en donde no se apreciaba el mínimo atisbo de especulación urbanística; Sarlat, Perigueux, Brantóme, Saintes, Angulema, etc. lugares similares en habitantes a los Corrales, Laredo o quizás Torrelavega, nos habían dejado una magnifica impresión. El paso del tiempo con su desgaste no había conseguido empañar la imagen de aquellas poblaciones y sus pueblas viejas medievales o modernas habían conseguido conservarse. Sus ciudadanos sabedores de la importancia que supone el mantenimiento del patrimonio obtienen actualmente un rédito histórico, ambiental, político y también económico

Debo reconocer que sentí cierto prurito y envidia al pasear por sus plazas y calles que conservaban la identidad de otros tiempos y las comparaciones volvieron cuando visitamos el castillo de Fénelon donde nació en 1651 François de Salignac de la Mothe, más comúnmente conocido como François Fénelon, clérigo, poeta y escritor francés de culto. Pues bien este literato es recordado por sus compatriotas y su castillo museo es cuidado con mimo, costando cada entrada ocho euros. Al entrar y disfrutar de aquel recinto magnifico yo pensaba en el olvido en que en nuestra comunidad se encuentran muchos de nuestros ancestros que escribieron la historia con letras de oro

Y viene a cuento la historia de Fénelon y de estas ciudades, porque los cántabros también tenemos hermosos pueblos pero a diferencia de los franceses, están acosados por el boom constructivo y asimismo en nuestra historia destacan personajes sobresalientes, solo que su condición natal como una losa les llevó al olvido, si hubieran nacido en Francia, en Inglaterra o en Holanda serían reconocidos y sus casas cuidadas constituirían un reclamo turístico.

Un paseo por nuestra provincia nos devolvió a la realidad. El puerto de Alisas nos llevó a Arredondo, amenazado por cientos de nuevas construcciones y la palabra 'cientos' no es una forma de hablar, incluso Bustablado que es casi una aldea escondida en un paraje idílico también sufre la amenaza del ladrillo. Ruesga surcado por el Asón nos hizo respirar hasta que las grúas y carteles de nuevas y multitudinarias construcciones nos avisaron que llegábamos a Ramales de la Victoria.

Juan Francisco de Guemes y Horcasitas nacido en 1681, primer conde de Revillagigedo, capitán general de Cuba y virrey de México y su hijo criollo Juan Vicente de Guemes y Pacheco de Padilla, también virrey de México y segundo conde tenían sus casas principales en el citado Ramales y también en Gijón. Ambos trazaron una brillante trayectoria militar y política como gobernantes coloniales, siendo recordados en América para siempre pues los británicos, que nunca nos regalaron nada, bautizaron con su nombre de Revillagigedo a un archipiélago en el Pacifico mejicano,

En Gijón, en la plaza del marqués a espaldas de la plaza mayor, se levanta, probablemente el edificio señero de esa ciudad, su magnífico palacio de dos torres en perfecto estado de conservación y dedicado a fines culturales. En Ramales sin embargo la historia no es tan bondadosa, el palacio de también dos torres blasonadas y un cuerpo central, también el mejor edificio del pueblo, el que sirvió de cuartel defensivo en las guerras carlistas, aquellas guerras que apellidaron a este lugar de la Victoria, ofrece un aspecto que no se merece. En el cuerpo central se levantó un piso sin respeto al resto del edificio, cada ventana tratada diferente, algunas con persianas modernas descontextuadas, en los balcones unas balaustradas metálicas, otras de madera, algunas pintadas de negro, otras marrones, los arcos de entrada desiguales y alguno cegado de cualquier forma y para colmo «a centímetros» de la parte posterior del edificio se ha iniciado una nueva construcción.

Al atardecer nos dirigimos a Adal Treto, pues el Centro de Estudios Montañeses había recibido días antes una notificación sobre un posible destrozo en el escudo del palacio de Alvarado en ese lugar. Ampuero, Limpias y Colindres nos vieron pasar, el desarrollo descontrolado al que han sido sometidos estos lugares les ha convertido en una especie de barrio impersonal de gran ciudad, en donde mires donde mires siempre nos encontraremos una grúa.

El solar más antiguo de los Alvarado está en Secadura de Voto, allí en el medievo se levantó majestuosa su torre cuando los afanes guerreros precisaban este tipo de construcción defensiva. Actualmente, tapados por arbolado y setos los restos de esa parte del patrimonio esperan que el tiempo y el olvido hagan su trabajo y esa parte de la historia desaparezca.

En Adal Treto, Pedro Antonio de Alvarado Zorlado, capitán de una de las compañías de infantería de los Reales Tercios de Manila y general del galeón Nuestra Señora de la Guía construyó este palacio en 1742.

De este linaje descienden los Alvarado que acompañaron a Hernán Cortés en la extraordinaria aventura mejicana. Pedro de Alvarado fue la mano de derecha de Cortés, hasta el punto de confiarle la custodia de Moctezuma. Participaron también en la conquista mejicana sus hermanos Jorge, Gonzalo, Gómez y Juan.

El palacio está situado en el lugar más privilegiado del barrio de la Maza, y consta de torre, casa y capilla de estilo herreriano cercados por una gran corralada, aunque en la actualidad el verdadero cerco lo constituyen el enjambre de adosados que se disputan el terreno enloquecidamente. En el palacio se advierten obras de recuperación y aunque esta es otra cuestión, el escudo de la torre recientemente ha sido violentado, probablemente desde el balcón o la ventana superior, habiendo recibido golpes directos que han producido importantes destrozos. Los golpes han afectado a los lambreqines y a los tenantes o soportes.

En los lambrequines, las cabezas de los dos tritones han sido voladas así como la del angelote y del guerrero tenante de la derecha. El escudo ha sufrido otros impactos fundamentalmente en la parte superior que han producido diferentes mellas de otros detalles del lambrequín. Es difícil perfilar un tipo de persona que pueda encontrar satisfacción en destruir su patrimonio.

Pues bien inolvidables Calderón de la Barca, Quevedo y Villegas, Lope de Vega, Garcilaso de la Vega, Iñigo López de Mendoza, Diego Madrazo, Bustamante y Guerra, Alvarados, Revillagigedos y tantos otros, no sois franceses, vuestros orígenes cantabros son los responsables de que nadie en vuestros pueblos os recuerde y que vuestras gestas y vuestros solares que legasteis a la historia sean olvidados, maltratados e incluso violentados.

El pensador Fénelon, con el que empezábamos, escribió; «Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos». Yo hago mías sus palabras y me atrevo siguiendo esta idea a decir; «Si queréis emitir un juicio de una región observad como la tratan sus gentes».

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