Tras los pasos de De la Cuadra

Finalizó la Ruta Quetzal BBVA 2007 y los chicos vuelven a casa después de un mes y medio recorriendo México y parte de España Tres jóvenes cántabros han participado en esta expedición que desarrolla un programa para que aprender a disfrutar lejos de la sociedad de consumo

Tras los pasos de De la Cuadra

MARÍA DE LAS CUEVAS

Fotos: J. Cembranos y A. Colina

No se permite utilizar el mp3 ni el móvil; no sólo eso, tampoco la confortabilidad de una cama ni una ducha caliente, o tomar un refresco de cola. En un mes y medio que ha durado la ruta Quetzal BBVA 2007, recorriendo México y España, los 325 jóvenes aventureros se han alejado de las comodidades de la vida moderna para integrarse por completo en el espíritu expedicionario de este programa cultural y viajero ideado por el mítico aventurero Miguel de la Cuadra Salcedo, quien señala que es importante que los participantes prescindan del mp3, móviles o consolas ...: «Un objetivo fundamental de esta expedición es que los chicos se acerquen a la felicidad necesitando menos; hay que cambiar el hecho de que nuestra sociedad está hoy por hoy empachada de bienestar».

En esta edición, la vigésimo segunda, han participado tres jóvenes cantabros - los hermanos, Íñigo y Sergio Segura Melgosa, y Noelia Lecue Francia. Hoy regresan a sus casa, y con ganas, aseguran: «Ha sido un comienzo de verano intenso; una experiencia inolvidable, pero ya sueño con darme un baño en las playa de El Sardinero y pillar olas en Liencres», apunta Sergio Segura. Su hermano gemelo, Íñigo, y Noelia, la otra expedicionaria santanderina, coinciden con él: "Tenemos ganas de llegar a casa y coger la cama porque nos dormimos de pie; son muchas emociones».

Lógico, el ritmo ha sido agotador. Partieron el pasado 16 de junio rumbo a México siguiendo «La huella de la Nao de la China en el país latinoamericano». Desde entonces han dormido en campamentos que van montando y desmontando según el itinerario marcado. Los chicos recuerdan ahora las playas de Acapulco y lo más duro que, «sin duda fue la ascensión al volcán Paratín», señalan todos los ruteros. Lo más sorprendente para Noelia, alumna de 4º de la ESO, «ha sido el recibimiento en cada sitio, sobre todo en la parte de México, donde nos abrieron las puertas de sus casas las gentes más humildes»; en esto coinciden también los hermanos gemelos: «Sí, en Zacán, Agua Fría, por ejemplo, era chocante ver como gente con muy pocos recursos lo ponía todo a nuestra disposición», añade Íñigo.

Alumnos de excelencia

Para tener esta oportunidad, los tres jóvenes de 15 años tuvieron que trabajar duro preparando un trabajo sobre Antonio Machado, con motivo del centenario de la llegada del poeta a Soria, o del año de China en México. Es el sueño de muchos chavales, pero «sólo los alumnos de excelencia son los elegidos: chicos con méritos en el colegio y buen comportamiento», señala Andrés Ciudad, subdirector de la Expedición y director del programa cultural de la ruta. «No hay que pasar por alto que se trata de una beca complicada a la que optan jóvenes de más de 55 países. En España hay disponibles 170 plazas que solicitan cerca de 2.900 niños; es todo un logro acceder a ella».

Los cántabros, los más 'limpiucos'

En estas cinco semanas han ocurrido muchas cosas que sin duda les marcarán para siempre. Los fuertes lazos de amistad que han creado con chicos de todas partes como Jamaica, Puerto Rico, Colombia, China o países de centroeuropeos como Eslovenia.

Jesús Luna, jefe de campamento, ha compartido tiempo con ellos. Ha seguido las andanzas de estos tres cántabros y dice de ellos que han demostrado ser «magníficos compañeros de aventura». «Son muy andarines y han participado en todo momento. De ellos destacaría su fuerza vital y su energía. De Noelia, me llama la atención que es una chica muy cariños y sensible. Los tres han mostrado mucha sensibilidad con el medio ambiente, recogiendo en todo momento basuras y colaborando en la limpieza». De limpieza también nos ha hablado Sergio, en referencia a las duchas frías: «Es duro la ducha con agua fría temprano en la mañana, pero que conste que hemos sido de los pocos que no se la han saltado ningún día, incluso con lluvia, que era desagradable».

La expedición ha contado con más presencia cántabra. En total seis miembros, además de los tres expedicionarios, han estado los dos fotógrafos oficiales de la Ruta Quetzal BBVA 2007, que son también de la región: Ángel Colina y Jorge Cembranos. El fotoperiodista Colina lleva muchas rutas a sus espaldas, capturando las escenas más sorprendentes que dejan constancia del compañerismo que surge entre los participantes en momentos de máximo esfuerzo. Para Jorge Cembranos esta ha sido su primera aventura Quetzal y ha participado en ella dejando plasmada su técnica fotográfica con imágenes únicas que los chicos guardarán siempre en sus retinas.

Pero aún hay más: otro joven pieza clave del viaje, ha sido el santanderino Jorge Astorquia Gómez. Tampoco era su primera ruta, sino que le reporta tanto formar parte de ella, que es el tercer año que se suma. Si en anteriores ocasiones lo ha hecho como monitor, este año ha formando parte del equipo de logística.

Jorge, de 22 años, estudia Ciencias Medio Ambientales. Pero no solo su pasión por la naturaleza le hacen disfrutar al máximo de esta experiencia, también la idea de superación: «En este viaje conoces tus posibilidades, te pruebas y te pones al límite de tu resistencia física y psicológica. Te ayuda a madurar». Jorge recuerda uno de los momentos más duros de la ruta: «Llovía sin cesar en México. Cataratas de agua que inundaron el campamento y debíamos desalojar. Había que reaccionar rápido y mantener la calma para ser eficaz al tomar decisiones. En ese momento comprobé lo unidos que estábamos todos. Chavales, monitores, logística... todos trabajamos unidos. Utilizamos platos, cubiertos a modo de pala para construir canales y evacuar el agua. En ese momento no vi ni rastro de egoísmo y desde entonces formamos una piña».

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