MARÍA DEL MAR ARNÚS COMISARIA DE LA EXPOSICIÓN 'COMILLAS, PRELUDIO DE LA MODERNIDAD' / «Comillas es demasiado importante para dejarla en manos de los técnicos»

La exposición sobre el modernismo es un éxito, pese a que el espacio es reducido «Comillas corre el peligro de convertirse en una villa cursi»

M. A. C.COMILLAS
María del Mar Arnús cree que Comillas debe mantener su identidad. / CELEDONIO/
María del Mar Arnús cree que Comillas debe mantener su identidad. / CELEDONIO

El antiguo edificio del Ayuntamiento comillano es ahora una sala de exposiciones. En su interior se abre al público una muestra -'Comillas, preludio de la modernidad'- que explica la presencia de obras modernistas en esta villa y también las diferentes etapas del movimiento artístico representadas aquí. María del Mar Arnús ha sido la comisaria encargada de reunir todas las piezas que se presentan en el antiguo ayuntamiento con el patrocinio de la Caixa que ha permitido poder financiar y obtener los elementos que componen la muestra.

Estoy satisfecha con el resultado de esta exposición -afirma María del Mar Arnús- aunque ha habido que resolver el problema de la carencia de espacio. Inicialmente estaba previsto utilizar la primera planta del palacio de Sobrellano, pero existían compromisos de alquiler del palacio para bodas y eventos. Al tener que utilizar esta otra sala, mucho más pequeña, tuve que elegir solamente cincuenta de las ciento cincuenta piezas que había previsto en el proyecto original.

-Obtener los cuadros, esculturas, documentos y otras piezas es siempre un trabajo erizado de dificultades. ¿Consiguió el objetivo propuesto?

-He de decir que he tenido la ayuda del equipo de exposiciones de la Caixa, que es excelente. Con su colaboración y con la generosidad de muchos coleccionistas particulares si puedo decir que se ha logrado traer lo más importante al margen de que el cambio de sede ha reducido la exposición. Pero estoy segura, porque así se han comprometido las instituciones implicadas, de que habrá otra muestra mucho mayor cuando se inaugure el edificio restaurado del Seminario sede del Campus Comillas.

-¿Cuál es la importancia de Comillas en el modernismo?

-Muy significativa, porque a través de estas obras podemos seguir la evolución de este movimiento cultural, desde el periodo inicial hacia 1880 hasta la etapa de plenitud en 1900. La figura del marqués de Comillas fue decisiva, porque Antonio López fue un empresario lleno de energía, que pensaba a lo grande y que aglutinó a muchos empresarios catalanes. Fue el marqués quien trajo el modernismo a Comillas y los mejores creadores de la época dejaron aquí su huella.

En Comillas está la huella de los grandes arquitectos modernistas Gaudí y Doménech i Montaner y también la de sus precursores como Martorell. Por eso creo que Comillas tiene un patrimonio inigualable que abarca todo el modernismo, con obras de excepcional valor como el conjunto escultórico de Llimona.

-Comillas es una villa con gran atractivo turístico. Usted la conoce muy bien. ¿Qué opinión tiene sobre la evolución de los últimos años?

-Desde luego, lo primero que debo decir es que ha cambiado mucho y a mejor a raíz del nuevo Ayuntamiento. Creo que la alcaldesa se preocupa de forma intensa por resolver los problemas sociales del municipio y de sus habitantes. Dicho esto opino que la evolución y el control del urbanismo no funciona de forma adecuada. Comillas es demasiado importante para dejarla en manos de los técnicos municipales.

Un ejemplo de esa gestión equivocada ha sido la obra realizada en el entorno de la ermita de Santa Lucía y otro la llevada a cabo, creo que por la demarcación de Costas, en la zona del puerto de pescadores. En estos asuntos es necesario actuar con criterios estéticos más rigurosos. Hay que pensar siempre mucho lo que se hace en esta villa, dado que constituye uno de los conjuntos más ricos y variados en el campo de la arquitectura de este país, y cualquier tipo de intervención puede romper su carácter. Ninguna institución es consciente del valor que tiene Comillas.Yo escucho ya a mucha gente comentar que Comillas corre el peligro de transformarse en una población cursi, ahogada por adornos innecesarios. A pesar de lo mucho y mal que se ha construido desde los años sesenta hasta ahora, esta villa no debe perder sus signos de identidad, su estilo y su clase.

En Comillas se echa en falta la presencia de obras de grandes arquitectos contemporáneos, edificios que eleven el nivel estético, que quiebren la tendencia a la uniformidad, a la monotonía y eviten el riesgo de convertir esta joya en una población sin personalidad incluso con un toque de cursilería.

Arnús tiene un sentimiento profundo de vinculación con Comillas. Conoce sus calles, sus paisajes y sobre todo las huellas del modernismo, tan profusas y tan singulares. Fue una de las personas que impulsaron el 'Proyecto Comillas' en su fase más embrionaria, cuando se hizo la propuesta al Gobierno de Cantabria.

-El proyecto Comillas avanza. Cuando están a punto de cumplirse cuatro años del lanzamiento de la idea ¿Cuál es su opinión sobre el desarrollo del Campus?

-Hay que tener en cuenta que Cantabria, y por supuesto Comillas, no pueden pensar en tener tan sólo turismo de sol y playa, porque el clima no acompaña. Si se quiere contar con la afluencia de visitantes todo el año y que esa industria sea más estable, es preciso buscar otros atractivos y desde luego la oferta cultural de calidad es un buen aliciente.

Hacer del antiguo seminario un lugar de referencia sobre el idioma español y construir un foco de cultura en esta villa me parece un acierto y tener la lengua como vehículo central resulta excelente, porque cada vez más personas en el mundo hablan español y necesitan profundizar en este idioma.

Respecto al ritmo que lleva el Campus, creo que es el correcto. La obra de restauración de la Universidad Pontificia es de una magnitud y una complejidad que hace que precipitarse pueda ser un error de graves consecuencias. Me parece bien que el Gobierno y los técnicos se tomen el tiempo que sea preciso. El hecho de que el edificio del seminario esté construido en ladrillo supone una dificultad añadida, ya que el tiempo y la proximidad al mar ha deteriorado mucho ese material que es difícil de restaurar.

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