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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Opinión

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Asalto al Tribunal Constitucional

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Todos sabíamos que el final dependería del Tribunal Constitucional, esto es que el decidiría acerca de la constitucionalidad del Estatuto catalán. ¿Tuvo este un mero alcance estatutario o supuso realmente una reforma de la Constitución? Porque en esta segunda hipótesis las votaciones alcanzadas para su aprobación en el Parlamento nacional no habrían sido suficientes.

Esta ha sido la cuestión de fondo y en ella hay que encontrar el origen de la lucha por la mayoría en el Tribunal Constitucional como instancia suprema. Para los juristas que apoyan al Gobierno los cambios tuvieron un carácter estatutario y, por tanto, no se habría requerido la mayoría que exige una modificación de la Constitución y a la que no podían llegar el Gobierno y todos sus socios. Por todas estas razones el debate sobre el Estatuto catalán tuvo siempre un carácter teleológico y el Gobierno de Zapateo ha ido retrasando la decisión del Constitucional. Necesitaba, en definitiva, que la mayoría de este pudiera decidir que la aprobación del Estatuto catalán había tenido, a su vez, el respaldo de la mayoría que exige la Constitución.

Desde el comienzo del debate no sólo sobre el Estatuto catalán sino sobre la transformación del modelo de Estado autonómico en otro plurinacional, el Gobierno de Zapatero ha necesitado arrastrar a sus juristas a las tesis de la constitucionalidad de su estrategia. De ahí que ya en las discusiones sobre el articulado del Estatuto se tratara de disimular el concepto de 'nación catalana' con argumentos tan falaces como la de estar inserto en el Preámbulo y, por supuesto, toda una serie de competencias de la Comunidad catalana que comprometían de modo claro la definición del Estado.

En más de una ocasión me he referido a lo que entiendo que ha sido una sucesión de 'golpes' institucionales dados por el poder ejecutivo y que han terminado por negar la realidad misma del Estado de Derecho. En esa perspectiva el Tribunal Constitucional ha aparecido como una condición subordinada a la construcción del nuevo modelo de Estado. Todo el mundo ha sabido siempre que el TC contaría con el respeto del Gobierno tan sólo en el caso de que se plegara al diseño plurinacional de Zapatero y que sería allanado en el caso contrario. Y así ha sucedido: al suponer un valladar para la legitimación del Estatuto catalán y el nuevo modelo de Estado, el Gobierno recusó hace unos días a dos miembros conservadores y de esta manera trataba de conseguir la mayoría. No cayó en la cuenta de que, con los mismos argumentos, podían ser recusados tres de los miembros fieles al Gobierno. Y en esas estamos.

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