Assange queda en libertad bajo fianza aunque deberá llevar una pulsera electrónica de localización

El fundador de Wikileaks, que tiene que depositar 282.000 euros, debe comparecer el 11 de enero para seguir el proceso de su extradición a Suecia, que le reclama por delitos sexuales

EFELONDRES

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, ha conseguido la libertad bajo fianza de 240.000 libras (282.000 euros) del juez británico que tramita la solicitud de su extradición a Suecia por supuestos delitos sexuales. El magistrado Howard Riddle le ha citado para la próxima audiencia, el próximo 11 de enero, y le ha impuesto varias condiciones.

Además de la fianza, Assange deberá llevar un brazalete electrónico de control y entregar su pasaporte a la Policía. Su salida de la cárcel no se producirá en las próximas 48 horas, plazo que tiene la Fiscalía para tramitar el recurso contra la decisión judicial. La semana pasada, el mismo magistrado denegó la libertad condicional al fundador de Wikileaks al aceptar los argumentos de la acusación de que había riesgo de incumplimiento.

Avales para Assange

Assange es reclamado por la Fiscalía sueca por delitos de agresión sexual contra dos mujeres que supuestamente cometió el pasado agosto en Suecia. Tras la negativa de la semana pasada, los abogados de Assange , australiano de 39 años, habían vuelto a pedir este martes la libertad bajo fianza para su cliente, y han precisado que había al menos diez personalidades del Reino Unido que habían ofrecido avalarle. Anteriormente, el cineasta inglés Ken Loach, la millonaria Jemima Khan y el periodista de investigación australiano John Pilger -que también se han personado en la corte de Westminster- habían ofrecido a avalar al sospechoso.

Además de decenas de periodistas, una multitud de simpatizantes de Assange se han congregado a las puertas del tribunal londinense para expresarle su apoyo y han recibido con júbilo la noticia de que finalmente se le pondría en libertad.

Desde la primera vista de extradición, el pasado 7 de diciembre -el mismo día en que fue detenido en Londres mediante una orden de arresto europea-, Assange ha permanecido en prisión preventiva. Según Mark Stephens, de su equipo de abogados, Assange ha estado en una celda de aislamiento en la cárcel de alta seguridad de Wandsworth, en suroeste de Londres, y se le ha censurado la correspondencia.

La madre del experto informático, Christine Assange , habló por teléfono durante diez minutos con su hijo y tomó nota por escrito de un mensaje que luego transmitió al canal de televisión australiano Seven Network. "Hago un llamamiento a todo el mundo para que se proteja mi trabajo y a mi gente de estos ataques ilegales e inmorales", indicó el director del portal de difusión de información clasificada, quien añadió: "Soy de firmes convicciones".

Protestas de los seguidores

En los últimos días, activistas con máscaras con el rostro de Assange han protestado ante la embajada de Suecia en la capital británica. La página fundada por Assange difunde desde hace más de dos semanas 250.000 cables del Departamento de Estado de Estados Unidos. El sospechoso achaca a estas filtraciones y a un complot político su imputación en Suecia, algo negado por la Fiscalía del país nórdico y los abogados de las dos mujeres que figuran como demandantes.

Los seguidores de Assange han establecido un frente común para atacar las páginas web de instituciones, empresas o personalidades críticas con Wikileaks o su fundador. En los últimos días, portales como los de la Fiscalía sueca, los de empresas como Visa, Mastercard o PayPal o los de personalidades como la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin han sido víctimas de 'hackers' bajo la batuta de la organización Anonymous. Según el protocolo de actuación seguido por estos 'hackers', hoy figuran en el punto de mira las autoridades británicas, cuyas páginas podrían ser atacadas, especialmente si finalmente se confirma la extradición.

Entretanto, Estados Unidos estudia posibles acciones contra Assange por la publicación de unos documentos oficiales que han sacado a la luz los entresijos de la diplomacia norteamericana. Los abogados del periodista australiano adelantaron la semana pasada la posibilidad de que se le impute por espionaje, aunque ni la Administración ni la fiscalía norteamericanas han comentado las opciones que están sobre la mesa.