El Madrid da un golpe de campeonato

Navarro (i) defiende a Rudy. / Efe/
Navarro (i) defiende a Rudy. / Efe

Con Reyes inmenso, Mirotic sepulta a un Barça muy gris con un triple a falta de un minuto y los blancos se quedan a un punto de la Liga

AMADOR GÓMEZ

El Real Madrid dio un golpe de campeonato en Barcelona en el tercer partido de la final de la Liga ACB. Con su segunda victoria, la primera en el Palau, los blancos recuperaron el factor cancha y ya están a un solo punto de arrebatar el título al Barça. A un rival muy gris que sufre excesiva dependencia de Navarro y que tiene demasiados jugadores fuera de forma. El Madrid, en cambio, mantiene su solidez y su fe, y sin necesidad de tiro exterior (5 de 22 triples), dejó contra las cuerdas al Barcelona, para tener la posibilidad de sentenciar el domingo en el mismo escenario o, en el peor de casos, el próximo miércoles en el Palacio. Con Felipe Reyes inmenso (20 puntos y 26 de valoración), fue Mirotic quien se encargó de sepultar al Barça con un triple a falta de un minuto para el final. Probablemente sea el triple que decida este título liguero que está mereciendo el Madrid y está echando por tierra el Barcelona, que reaccionó demasiado tarde y no pudo sobrevivir solo con Navarro, con 20 puntos insuficientes. Se esperaba a Mirotic y por fin apareció, para dar un estacazo al Barça y teñir la Liga de blanco.

El Madrid acabó un escalón por encima en los momentos decisivos, pero ya fue superior en el primer tiempo, aunque solo se fue con seis puntos al descanso (36-41), porque se estrelló de mala manera desde fuera (1-9 en ese periodo). Se mantuvo siempre gracias a su juego interior y, sobre todo, a Felipe Reyes (12 puntos al descanso), mientras Tomic estuvo desaparecido en los peores momentos azulgrana. Con Navarro muy discreto hasta que despertó cuando la Liga se escapaba, el Barça encontró un arma inesperada en Jasikevicius, que salió para dar un aire nuevo a un equipo demasiado tranquilo y agarrotado y se erigió en el segundo cuarto en la figura que buscaban los azulgrana. El lituano, con siete puntos consecutivos al inicio del segundo parcial, propició que el Barcelona le diese la vuelta al marcador y colocase por primera vez a su equipo por delante (23-21) y generase dudas en un Madrid demasiado fallón que no se encontró nada cómodo sin poder correr y debió forzar en la pintura, con la garra de Reyes, que nunca se esconde.

Con mucho más acierto del Madrid en tiros de dos (el 69% frente al 47% de los azulgrana), el resultado del descanso se antojaba muy corto para los de Pablo Laso. Porque aunque las sensaciones daban ventaja a los madridistas, la ansiedad y el cansancio pesaban, y los azulgrana, machacones y agazapados, parecían esperar su oportunidad. Nunca permitieron en la primera parte que el Madrid se fuese más allá de los ocho puntos de ventaja (29-37, cuando surgió el Reyes imperial bajo los aros), y dado que los de Xavi Pascual tienen demasiados recursos, pese rendir a un nivel muy gris, siempre encontraron su oportunidad para mantener el tipo y acercarse cuando la situación se complicó. Así lo hizo al final de los dos primeros cuartos, aunque el inicial fue nefasto para los azulgrana, con Wallace y Mavrokefalidis padeciendo ante la defensa blanca, y sin rebote.

Navarro, al quinto intento

El Barça, aunque intentó menos lanzamiento exterior al principio, también estuvo negado, hasta que Oleson apareció mediado el tercer cuarto. A Navarro le falló la muñeca desde fuera -hasta el último cuarto- y así, el Barcelona tenía una rémora importante, porque tenía entonces poco más a lo que agarrarse. Si acaso, a sus rotaciones, al físico, y al 'efecto sorpresa' que apareció cuando saltó a pista Jasikevicius. En esas circunstancias, el Madrid, con su defensa, su intensidad en el rebote ofensivo y sus esporádicas penetraciones, cuando recurría a la velocidad, le endosó un preocupante parcial de 6-16 a su enemigo en un segundo parcial en el que se pasó de un 23-21 a un 29-37. Sin embargo, los blancos volvieron a dejarse comer terreno y fue Begic quien se encargó de dar de nuevo vida al Barcelona tras el descanso, cuando los locales recuperaron la confianza y a los blancos les entraron verdaderas dudas. Y con Rudy, y también Llull y Mirotic -hasta que en los últimos minutos resultaron letales-, incapaz de asumir la responsabilidad y levantar a un Madrid que empezaba a tambalearse, aunque le mantenía Reyes.

Sin embargo, a falta de Rudy, a quien se le exige mucho más, Llull, otro al que también reclamaba su equipo, resultó clave con el triple sobre la bocina de la posesión cuando agonizaba un tercer parcial (50-56) igualadísimo, sin baloncesto brillante pero muy intenso, en el que los jugadores empezaron a ponerse serios y el Barça a exhibir galones. El Madrid comenzó a buscar a Carroll, pero la defensa de Oleson maniató al escolta blanco y los azulgrana pudieron así aguantar, pese a que la ventaja de nueve de los visitantes ya sí que encendió la luz de alarma (52-61). Le tocó entonces dar un paso al frente y tomar el mando al verdadero líder, Navarro, que acertó su primer triple en su quinto intento, cuando el Madrid se encaminaba hacia la Liga. Aunque Reyes estaba enorme, la batalla empezó a decantarse para 'La Bomba', porque el título estaba en sus manos. Al final hubo un tremendo intercambio de triples, pero quien triunfó fue Mirotic, con el que cerró el triunfo, y posiblemente el campeonato, en el último minuto (70-80).