Las obras del centro de salud de Colindres obligaron ayer a paralizar su actividad

Trabajos de ampliación en el centro de salud de Colindres. /I.B.
Trabajos de ampliación en el centro de salud de Colindres. / I.B.

El sindicato CSIF denuncia las molestias que provocan los trabajos de ampliación de las instalaciones que se desarrollan en el interior del edificio

IRENE BAJO COLINDRES.

El sindicato CSIF denunció ayer las molestias que están sufriendo los trabajadores y pacientes del centro de salud Doctor López Albo de Colindres con motivo de las obras de ampliación del mismo. La situación llegó ayer a tal extremo que algunos de los profesionales sanitarios y los de admisión tuvieron que cesar su actividad durante media hora debido al polvo originado durante los trabajos en el interior del edificio.

Aparte del polvo, los trabajadores hablan también de los ruidos o del trasiego de operarios de las obras en el interior del centro de salud, por lo que han solicitado que la ejecución de la ampliación se desarrolle en momentos de inactividad de la asistencia médica, como por las tardes o los fines de semana.

Se trata de molestias «insoportables a nivel de ruidos, polvo, suciedad y malos olores; incompatible con la prestación asistencial de un centro sanitario», según indicaron desde el sindicato.

En la misma línea lamentaron también que, a pesar de las quejas de los profesionales sanitarios y no sanitarios del centro y de los requerimientos sindicales, desde la Gerencia de Atención Primaria «no se haya tomado ninguna medida para mitigar estas molestias o seguir las recomendaciones propuestas por su propio Servicio de Prevención». Sin embargo la situación parece que será reconducida, ya que la coordinadora del centro de salud de Colindres, Pilar Machín, informó a este periódico de que tanto director gerente de Atención Primaria, Alejandro Rojo, como el director gerente del Servicio Cántabro de Salud, Julián Pérez, se mostraron dispuestos a modificar las planificación de los trabajos para que la obra se desarrolle por las tardes y los fines de semana. «Me han dicho que lo primero son los pacientes y luego las obras», afirmó Machín.

Un ambiente «irrespirable»

Los operarios de las obras acaban de iniciar los trabajos que afectan al interior de la instalación -hasta ahora estaban trabajando en el zona externa-, por lo que la situación «ha llegado a un punto culminante» especialmente por el polvo que se levantó que hizo que el ambiente fuera ayer «irrespirable».

Tanto fue así que la coordinadora del centro hizo parar la actividad de algunos sanitarios, abandonando sus consultas por el ruido, y el personal de admisión para ventilar el centro entre las 12.30 y las 13.00 horas. «Han sido unos días bastantes problemáticos», afirmó Machín, que detalló que situación es insoportable y dificulta mucho el trabajo. Por lo que respecta al ruido los trabajadores afirman que en admisión «prácticamente no oyen» cuando atienden en el mostrador.

Otro de los trabajadores, Roberto González, definió la situación de «dantesca» y lamentó que «ha sido denunciada varias veces» y han hecho «oídos sordos».

Por su parte, Machín espera que hoy mismo se modifiquen los horarios de la obra y no dilate en el tiempo, ya que de no ser así la situación en verano se agravaría con el incremento de la población y los pacientes desplazados. Y es que «entras en el centro ahora y parece un campo de batalla».

 

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