Los desalojados de San Mateo volverán a sus viviendas a finales de noviembre

Un grupo de técnicos, durante una de las visitas realizadas a la zona donde se produjo el desplazamiento de tierra/DM
Un grupo de técnicos, durante una de las visitas realizadas a la zona donde se produjo el desplazamiento de tierra / DM

Gobierno regional y Ayuntamiento se ponen de acuerdo para acometer las obras a la par y poder finalizar las obras de reparación este año

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

La esperada vuelta a casa de los desalojados del barrio del Calero, en San Mateo de Buelna, está cada vez más cerca. Cinco meses y medio más tarde las noticias empiezan a ser buenas y esta semana han reconocido que «el cariz que ha tomado el asunto es totalmente distinto». El nuevo equipo de gobierno de Los Corrales de Buelna se ha reunido con los afectados por el corrimiento de tierras en San Mateo, para explicarles, junto a técnicos del Gobierno regional, el plan de trabajo diseñado para agilizar «lo máximo posible» la ejecución de las soluciones planteadas en la reunión que mantuvieron con la consejera de Presidencia, Paula Fernández Viaña, y con el de Obras Públicas y Vivienda, José Luis Gochicoa el mes pasado. En el encuentro de esta semana estuvieron por parte del ejecutivo local el alcalde, Luis Ignacio Argumosa Abascal, el primer teniente de alcalde, Julio Arranz y Javier Conde, David García e Isabel Fernández Quijano.

Al término de la reunión el alcalde explicó que la intención es recortar «en todo lo posible» los plazos, agilizando la licitación para ejecutar los dos planes de intervención sobre el terreno a la vez (asentamiento del suelo y drenaje), asumiendo uno el Gobierno regional y otro el Ayuntamiento.

La Consejería de Obras Públicas licitará el plan de afianzamiento del terreno con railes hincados y un muro de contención, con un presupuesto cercano a los 70.000 euros, y el Ayuntamiento licitará el drenaje de las aguas interiores de la Peña de San Mateo, con un presupuesto inicial de 47.000 euros. La tramitación se podría alargar entre dos meses y medio y tres meses, con lo que la intención es acometer las dos obras a la vez tras el verano y pensar en un posible regreso de las familias desalojadas al barrio del Calero a finales del mes de noviembre.

«Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para dar una solución cuanto antes a las familias afectadas, una solución con garantías de futuro y sin coste para ellos», dijo el alcalde.

Los afectados también se mostraron satisfechos, agradeciendo la disponibilidad del nuevo gobierno y su esfuerzo por agilizar los plazos, según señaló Ana Quevedo. Pero, con lo que han pasado hasta ahora, son cautos en cuanto a los pasos a dar y el tiempo que se llevarán.

Solución definitiva

El 14 de junio, hace apenas un mes, los afectados recibieron una buena noticia que llevaban tiempo esperando. Pudieron escuchar de primera mano la solución que el Gobierno regional había preparado para dar por terminado su sufrimiento, para que unos pudieran volver a sus casas, otros durmieran en ellas sin sobresaltos y, los propietarios de los terrenos afectados se quitasen de encima una losa económica que apenas les dejaba vivir. Una solución «definitiva» que pagará la Administración pública y que podría permitir el regreso de casi una decena de familias a sus hogares del barrio del Calero antes de finales de año.

Paula Fernández Viaña y José Luis Gochicoa trasladaron entonces a los afectados las conclusiones de un informe geotécnico y otro jurídico encargado por el Ejecutivo cántabro que establecían que, al tratarse de un problema de fuerza mayor, la solución excedía del deber de conservación de los vecinos y, por ello, aunque la competencia es municipal, el Gobierno de Cantabria podía apoyar al Ayuntamiento en la ejecución de la solución.

Gochicoa explicó que los trabajos se van a ejecutar desde dos vertientes. Una primera, en la parte baja del terreno, la que requiere «mayor trabajo técnico y más medios, al ser la más importante por evitar el riesgo que ahora afecta a las viviendas». En esa zona se va a proceder a la instalación de carriles de acero hincados en el terreno y atados con vigas de hormigón para que, una vez finalizada la actuación, puedan ejercer como pantalla y evitar cualquier otro deslizamiento. Una actuación para la que ya se cuenta con proyecto y presupuesto, unos 70.000 euros que pagará Obras Públicas.

En la segunda vertiente de esa solución se plantea la realización de una zanja integrada por grava y geotextiles para facilitar el drenaje y el filtrado del agua interior hacia el río. En este caso será el Ayuntamiento el que licite el proyecto, también redactado ya y con un presupuesto de unos 47.000 euros.