Los dueños de un restaurante de Cartes piden más seguridad tras sufrir tres robos

Los dueños de un restaurante de Cartes piden más seguridad tras sufrir tres robos

En el último, un coche se empotró contra la entrada atravesando dos cristales de seguridad para llevarse parte de la recaudación

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

En el restaurante La Nave, en el polígono Mies de Molladar de Cartes, ya no saben qué hacer. Desde que abrieron sus puertas en junio de 2017 los amigos de lo ajeno han querido hacer lo propio, abrir esas puertas, en tres ocasiones, para sufrimiento de los propietarios. La primera se quedó en el intento, en la segunda reventaron la puerta y se llevaron la recaudación de las máquinas tragaperras y en la tercera, ocurrida la semana pasada, los ladrones entraron en el local «por la puerta grande», como decía la propietaria del local. El ladrón, porque el allanamiento fue cosa de una sola persona, estrelló un vehículo contra la entrada principal a tal velocidad que atravesó dos cristales de seguridad separados por unos dos metros, causando serios desperfectos en un restaurante que en poco tiempo ha adquirido mucha y buena fama en todo el entorno.

Un alunizaje en toda regla que se encontró con un inconveniente de última hora, una caja registradora también de seguridad, lo que impidió al autor de los hechos llevarse toda la recaudación. De todas formas, alucinada estaba la dueña por «la sensación de inseguridad que tienes cuando sabes que no hay turno de noche de la Policía Local y que la Guardia Civil solo cuenta con patrullas de guardia que, como es el caso, estaba en Suances».

Era de madrugada cuando una persona roba un coche a apenas un centenar de metros del restaurante, junto a una panadería y cafetería. Le arranca, coge velocidad y le empotra contra la entrada de La Nave. En el interior se encuentra con una caja registradora de seguridad, de tal forma que el robo se frustra en parte. La huida no dura mucho. Detiene el vehículo sustraído (dejándole en marcha) a unos 100 metros y pasa a otro coche, que le esperaba no muy lejos.

Hasta ahí la odisea del tercer robo en un año. Quizá por eso el cristal o la caja eran de seguridad y hasta cinco cámaras se reparten por el restaurante, lo que ha permitido comprobar que el autor es un hombre de «envergadura considerable». La alarma sonó y en media hora Raquel y su marido estaban en el restaurante. Más tarde lo hace la patrulla de Suances. El marido tuvo que esperar hasta las ocho de la mañana del día siguiente porque no se podía tocar nada hasta que llegara la Policía Judicial. «Es todo increíble», decía la propietaria del restaurante, «te roban con total impunidad no una, ni dos, hasta tres veces, y tienes que aguantarte». Es la cabeza visible de una serie de empresarios y comerciantes de la zona que se han sumado a su llamamiento para reclamar mejores y más efectivas medidas de seguridad.

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