El edificio de Suances con problemas estructurales ya está totalmente vacío

En la mañana de ayer, los operarios procedieron a colocar andamios delante del bar recién desalojado. :/S. T.
En la mañana de ayer, los operarios procedieron a colocar andamios delante del bar recién desalojado. : / S. T.

El responsable del bar 'El Ancla' se traslada al edificio de enfrente mientras se desarrollan los trabajos de rehabilitación, que costarán 800.000 euros

Sara Torre
SARA TORRESantander

El responsable del Bar El Ancla, el único local del edificio número 3 del Paseo de la Marina Española que no había sido desalojado aún, Crescencio Pérez, ha trasladado ya su negocio a un local ubicado en la acera de enfrente que tenía la intención de abrir este mismo fin de semana, aunque tendrá que esperar a que se dé de alta luz, algo que se hará inminentemente. El local cambiará de nombre para llamarse 'Ancla 2'.

«Me voy por la conveniencia de mis clientes; no me echa nadie», puntualiza Pérez, que hace unos días recibió una orden de salir del local por parte del Ayuntamiento, en la que se le daba un plazo de siete días, ya transcurridos. No obstante, el responsable insiste en que nadie le puede echar si el edificio no está declarado en ruina, como le ha informado su abogado, y hasta el momento sólo se ha acreditado que «tiene problemas estructurales».

La decisión de abandonar la tomó porque cree que no sería cómodo para sus clientes estar en el bar mientras lo están apuntalando y tras llegar a un acuerdo con el propietario del local de enfrente y la hará efectiva cuando tenga realizadas las instalaciones necesarias.

«Me voy por mis clientes, no me echa nadie», dice el responsable de 'El Ancla'

«Llegó al acuerdo y nos pidió unos días para trasladarse», afirma el alcalde de Suances, Andrés Ruiz Moya, satisfecho por la solución a la que se ha llegado. «Es lo mejor para todos, para el Ayuntamiento y para todos», manifestó.

Por tanto, si bien el regidor le indicó que el Ayuntamiento le ayudaría si él acreditaba que este abandono tendría graves consecuencias económicas, no será necesario recurrir al 'plan b', que aún no había hecho público pero que reveló llegado este punto. Y es que estaba previsto que desde el Ayuntamiento se instalase una caseta en la plaza ubicada entre un bar y otro para que el trabajador pudiera seguir prestando servicio y atendiendo a sus clientes mientras duren los trabajos, algo que no será necesario finalmente.

Sobre cuándo tiene pensado volver al local actual, el responsable de 'El Ancla' explica que como no se sabe a ciencia cierta cuánto van a durar los trabajos, lo descarta y visualiza su futuro en el nuevo local, que además es más amplio y también tiene espacio para poner terraza, incluso más grande que la actual. De esta manera, espera seguir atendiendo a sus clientes habituales de todo el año y poder afrontar a la vez los meses fuertes de turistas.

Directamente afectada por esta mudanza de un local a otro quedará la propietaria de 'El Ancla', que desde hace años se lo tenía alquilado a Crescencio Pérez y le pidió hacerse responsable de las consecuencias que tuviera que al seguir utilizando el bar a pesar de la orden del administrador del edificio de desalojarlo. Ahora no cobrará la cuota que recibía de alquiler, pero además, tendrá que hacer frente a la derrama no sólo por la parte correspondiente a dicho local, sino también por su piso, pues es una de las vecinas del edificio y, como el resto, ha abandonado ya su vivienda.

Amplia inversión

Del total de las treinta viviendas del edificio, siete estaban ocupadas durante todo el año y el resto eran segundas residencias. Entre los vecinos habituales, hay una gran preocupación sobre cómo afrontar el pago de los más de 800.000 euros en que se ha presupuestado la obra. La mayoría de propietarios deberá abonar 1.700 euros mensuales durante doce meses. Otros, que también poseen algún tipo de local en el edificio, más. Los que tienen los pisos más pequeños pagarán algo más de 1.300 euros al mes.

El alcalde lamenta la situación por tener que hacer frente a «una derrama importante», aunque reconoce que «el edificio va a quedar nuevo y va a ver aumentado su valor». Además, ensalza que está en primera línea de playa. Lo cual no hace olvidar que para algunos vecinos «es un problemón».

Entre los casos más mediáticos, está el de Mercedes Vicente, que recibió ayuda por parte de Servicios Sociales para hacer la mudanza y Emergencia Habitacional (Consejería de Vivienda) le ofreció un piso en Arenas de Iguña, done se trasladó, sin saber si volverá al de Suances, que recibió de herencia compartida con sus hermanos, ya que sobre él pesa una deuda que era de 40.000 euros cuando entró a vivir y se ha ido incrementando derrama tras derrama.

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