El hermano del joven cántabro muerto de una paliza en San Sebastián dice que le atacaron seis personas

El hermano del joven cántabro muerto de una paliza en San Sebastián dice que le atacaron seis personas

El familiar, de 18 años y que este viernes testificó en el juzgado, reconoció que varias personas se marcharon de la zona tras el ataque sufrido

JAVIER PEÑALBA

El hermano de Santi Coca, el menor de 17 años que falleció el pasado 28 de abril en San Sebastián tras permanecer tres días en coma, declaró ayer que quiso defender a su hermano de la agresión de la que era víctima y que en el intento también él resultó lesionado. El joven afirmó que al menos fueron seis las personas que golpearon a su hermano, a consecuencia de lo cual entró en parada cardiorrespiratoria.

La instrucción judicial por la muerte de Santi Coca sigue su curso. El magistrado instructor citó este viernes al hermano de la víctima que el día de autos se encontraba presente en el escenario. También compareció otro amigo presente en el lugar.

Los hechos ocurrieron en torno a las cinco de la madrugada del viernes 26, en la calle Ijentea, entre el Real Club Náutico y el Ayuntamiento de Donostia. La víctima, que aquella noche había estado en Bataplán, se reunió con su hermano y varios amigos tras el cierre de la discoteca Gu. Del contenido de lo manifestado hasta el momento, el incidente comenzó por un paquete de tabaco que había sido arrebatado.

Al parecer, Santi Coca se dirigió a uno de los agresores, un joven de nacionalidad argelina, que fue quien supuestamente le golpeó en mayor número de ocasiones.

El hermano, de 18 años de edad, manifestó que al menos seis personas intervinieron de forma activa en la agresión de la que fue víctima, según han señalado a este periódico fuentes jurídicas. Explicó que cuando observó que se había producido el ataque fue a socorrerle y trató de protegerle con su propio cuerpo. Añadió que en el intento también él resulto agredido, lo que le produjo diversas lesiones de las que más tarde fue atendido por los servicios sanitarios.

El hermano identificó a un joven argelino entre quienes golpearon a Santi Coca. Sin embargo, no pudo reconocer a otros que también habrían intervenido y que actualmente se encuentran en prisión provisional acusados de un delito de homicidio y dos de lesiones.

El familiar, asimismo, indicó que hubo otras personas que se marcharon tras los incidentes.

Contradicción

El segundo testigo, según las mismas fuentes, era amigo de los dos hermanos aunque poco pudo aportar, ya que cuando comenzó el altercado se encontraba a unos 80 metros de distancia de donde se estaba produciendo el tumulto, de forma que no observó cómo se originó, y cuando acudió al lugar prácticamente había finalizado.

El testimonio del hermano vino a contradecir declaraciones de otras personas que ya han comparecido en el juzgado, entre ellas dos que lo hicieron la semana pasada. Esos testigos se encontraban la noche de los hechos en el escenario de la agresión y formaban parte del grupo en el que estaban los presuntos agresores. En su comparecencia, dijeron que la mayor parte de las personas que se vieron inmersas en el altercado trataron de separar a la víctima y al joven argelino, que presuntamente se habría mostrado el más agresivo.

Las declaraciones este viernes del hermano, por el contrario, ratifican en gran medida lo recogido en uno de los autos de prisión emitido por el juez instructor, que cifró en 10 o 12 a los agresores del menor. La resolución se sustenta en buena medida en las imágenes que fueron grabadas por las cámaras de seguridad de un edificio municipal próximo.

Aun cuando los fotogramas no son de gran calidad, muestran un primer incidente entre Santi Coca y uno de los integrantes del grupo de agresores, que «comienzan a empujarse», y continúa con los golpes en los que intervinieron otras personas «hasta unirse unas diez», se indica en el auto. La secuencia permite ver asimismo cómo agreden a la víctima incluso cuando se encuentra ya en el suelo. «Le arrinconan contra la pared de la discoteca y durante unos veinte segundos continúan dándole patadas, hasta que un varón interviene para separar», afirmó el juez.

La resolución también recogió las palabras de otro testigo, que afirmó que «alguien» propinó un puñetazo a uno de los detenidos y «este se volvió loco, cogió del cuello a este chico -Santi-, le llevó contra la pared del Náutico» y que una vez allí, con la víctima en el suelo, «continuó pegando patadas y puñetazos».

En la toma de declaración de este viernes del hermano estuvo presente una tía suya. Lo permitió el juez para que el joven se sintiera más arropado. La madre, Fátima Hacine-Bacha, también acudió a los juzgados de la plaza Teresa de Calcuta, aunque decidió permanecer en los pasillos «para no volver a revivir aquellos dolorosos momentos», afirmó. Letrados presentes en la diligencia destacaron la «entereza» del joven durante la declaración.

Las seis personas que están en la cárcel se encuentran a la espera de que la Audiencia Provincial de Gipuzkoa resuelva las apelaciones a los autos de prisión.