Silió, el pueblo de las dos tradiciones

Una vez talados los troncos se pulirán y se unirán en el centro de Silió para dar forma a la definitiva Maya, de unos 30 metros de larga. /DM .
Una vez talados los troncos se pulirán y se unirán en el centro de Silió para dar forma a la definitiva Maya, de unos 30 metros de larga. / DM .

Los vecinos preservan costumbres tan ancestrales como La Vijanera en invierno y la Maya en verano

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

molledo. Silió se prepara ya para la tarde del próximo miércoles, cuando, a pulso, como siempre, volverá a 'pinarse' la Maya para presidir un pueblo que celebra así sus fiestas patronales de Santiago Apóstol. Lo cierto es que pocas localidades en Cantabria pueden presumir tan alto y claro como Silió de ser guardianes de sus tradiciones, de trasmitir de generación en generación sus viejas costumbres. Y pocos pueden hacer gala de un gran poder de convocatoria a la hora de mostrar el resultado de ese afán por preservar ritos ancestrales como son el izado de la Maya o una mascarada tan llamativa como La Vijanera. Ésta, Fiesta de Interés Turístico Nacional y referente en todo el mundo, mientras la Maya, a pesar de su lejano origen, su vistosidad y tener particularidades que la hacen única, ni siquiera de Interés Regional.

Todo ello en un pueblo con apenas 500 habitantes que se vuelca con una y con otra, con la mascarada en invierno y con la Maya en verano. Los vecinos no solo mantienen esas tradiciones, bucean en viejos documentos y fotos para acercarse si cabe más a los orígenes. Y desde luego no se les caen los anillos a la hora de vestirse para la ocasión en La Vijanera, ni de tirar de riñón para levantar la pesada Maya.

La Asociación Cultural Mayeros de Silió, presidida por Sergio Balza, es representación de ese objetivo, «preservar la Maya en el transcurso del tiempo». Un terreno en el que cuentan con un aliado de lujo, el hombre que más sabe de esa tradición, Vicente Terán Saiz, más conocido como 'El Tin', 99 años a sus espaldas y más de medio siglo velando por que todo salga bien en el izado de la Maya. Un respeto que se hace patente como presidente de Honor de la asociación.

La cita será este miércoles, cuando ya estén listos para izarse los dos troncos, la Maya y la Añadición. El pasado domingo los vecinos se dieron cita para subir al monte Canales y elegir los dos robles más rectos, los talaron y transportaron a la plaza donde hasta el miércoles 24 se prepararán, se unirán y, ese día, se izarán a golpe de riñón.

Dos robles de unos 30 metros de largo que marcan la diferencia de la Maya de Silió con respecto a otras celebraciones semejantes. Dos troncos que se levantarán siguiendo las pautas que dieron lugar a la tradición, con el único apoyo de la fuerza del hombre y mecanismos tradicionales en los que solo sirven cuerdas, trócalas y andamios de madera como los usados hace siglos.

César Rodríguez, uno de los responsables de mantener y acrecentar las tradiciones en Silió, lo deja claro: «al igual que La Vijanera, el rito de pinar la Maya nos conecta de un modo directo con nuestro pasado y convierte a Silió en el pueblo cántabro referente en la conservación de las tradiciones».

Aunque se trate de un rito ampliamente extendido por todo el continente, «varios son los aspectos que diferencian a nuestra Maya de otros mayos o maibaum. En primer lugar la longitud y especialmente el peso, al tratarse del único lugar en el que se alzan dos robles, madera de gran densidad y con tendencia a torcerse». También el empleo de útiles tradicionales y la ausencia total de elementos mecánicos modernos que faciliten el proceso diferencia a Silió. «Por todo ello, merece la pena ser testigos de esta tradición milenaria que volverá a repetirse el próximo 24 de julio».

Y en el mismo valle de Iguña, pocas semanas más adelante, se izará otra Maya, igual de espectacular, no muy lejos, en la plaza de Pujayo, en Bárcena de Pie de Concha.