San Vicente de León y Pujayo reivindican su pasado histórico con la Ruta de las dos Villas

Con motivo del Día de las Instituciones vecinos y junta vecinal se unieron para demostrar su interés por recuperar el título perdido/
Con motivo del Día de las Instituciones vecinos y junta vecinal se unieron para demostrar su interés por recuperar el título perdido

A lo largo de nueve kilómetros unirá este sábado ambas poblaciones recorriendo los montes del valle de Iguña

NACHO CAVIAArenas de Iguña

San Vicente de León y Pujayo han decidido perseverar en su reivindicación del carácter histórico de villa de ambas poblaciones y han dado un paso más, en realidad nueve kilómetros de pasos más, organizando una caminata que unirá los dos pueblos. Su forma de llamar la atención sobre esa reclamación histórica les ha llevado esta vez a animar a personas de toda la comarca a participar en una marcha que, bajo el lema de la primera Ruta de las dos Villas, unirá los pueblos de San Vicente de León (Arenas de Iguña) y de Pujayo (Bárcena de Pie de Concha) a través de los montes del valle de Iguña. Será este sábado 19 de mayo con salida de la sede de la Asociación Cultural La Serruldá y llegada a la de la peña la Maya de Pujayo, dos colectivos con más socios que vecinos tienen sus respectivos pueblos. Serán unos nueve kilómetros por el Roblero, con un desnivel máximo de 648 metros y una duración aproximada a las tres horas. La alternativa, más cómoda pero más larga, serán los 13 kilómetros que unen los dos pueblos por los Cantones.

La Junta Vecinal de San Vicente de León y Los Llares anunció en julio de 2017 suintención de recuperar el título de villa como municipio que fue hace 240 años, reconocido como tal en la constitución de la Provincia de Cantabria en reunión celebrada en Puente San Miguel el 28 de julio de 1778. Allí estuvo el diputado Juan de Oyos Collantes, en representación del Valle de Yguña y las villas de San Vicente Los Llares, certificando un título que la Asociación Cultural y Deportiva La Serruldá y la junta vecinal quieren recobrar. La reivindicación no va más allá, seguirán perteneciendo al Ayuntamiento de Arenas de Iguña pero con el rango que les corresponde históricamente, como atestigua José Manuel Cuevas González, estudioso del tema y encargado de recopilar toda la información necesaria para devolver a la pedanía su nombre de villa.

Así se lo ha hecho saber al Parlamento de Cantabria y al presidente, Miguel Ángel Revilla, en sendos escritos en los que extiende su reivindicación a otra villa histórica, la de Pujayo, en el municipio de Bárcena de Pie de Concha. En ambos casos ha habido respuesta y se ha remitido la petición a la Consejería de Presidencia y Justicia, competente en este caso.

La reclamación se articula entres peticiones, el reconocimiento oficial en futuras publicaciones del histórico título de villa, el reconocimiento físico con un letrero en el que rece el título a la entrada del pueblo y la posibilidad de enviar a un representante de cada villa, a título honorífico, a las celebraciones de Puente San Miguel con motivo del Día de las Instituciones.

Con motivo del Día de las Instituciones vecinos y junta vecinal se unieron para demostrar su interés por recuperar el título perdido. Vestidos con el traje regional, los organizadores explicaron el origen de su demanda y la importancia que tuvo la villa en el nacimiento del municipio de Arenas de Iguña. Una fiesta que contó con el cronista Juan José Crespo como ilustre invitado y que supuso un refrendo para los siguientes pasos a dar en una reivindicación que tiene como uno de sus fundamentos el reconocimiento a la gente de los pueblos altos de montaña, «de vida dura y esforzada, gente luchadora y apegada a su terreno». Pueblos que, según José Manuel Cuevas, «se van quedando vacíos por el peso de la modernidad, pero no por ello dejan de defender las tradiciones como hicieron sus antepasados». Prueba de ello es el hecho de que a pesar de sus pocos vecinos, San Vicente o Pujayo mantienen juntas vecinales y asociaciones culturales para mantener y fomentar «la tradición y la concordia».

«Estas entidades, como otras similares de pequeña población, aunque hayan pasado a depender de una superior como en este caso el Ayuntamiento, no se deben dejar marchitar y debe cuidarse su orgullo y dignidad. Necesitan ayuda y cuidado como ejemplo de la antigua tradición de los concejos abiertos de hombres libres de Cantabria, gran ejemplo de democracia y defensa de lo común. Esas pequeñas villas y pueblos son la base y el alma de la Comunidad Autónoma de Cantabria y ejemplo de lo que ha sido, es y será«.

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