Labrando un futuro

Los clubes Rotarios de Cantabria han colaborado con el Programa de Mejora de la Empleabilidad de la Fundación Cuin en el centro de menores de Revilla de Camargo

Los jóvenes del centro han convertido una zona degradada en un huerto ecológico. /Daniel Pedriza
Los jóvenes del centro han convertido una zona degradada en un huerto ecológico. / Daniel Pedriza
María Causo
MARÍA CAUSOMuriedas

«Lo único imposible es aquello que no intentas». Esta frase se puede leer en un póster colgado de la pared del centro de menores de la Fundación Cuin de Revilla de Camargo. Un mensaje que no podría estar más de acuerdo con la dinámica, los objetivos y la forma de trabajar de esta fundación que, además, este año cumple 25 años de historia.

A lo largo de su trayectoria, esta organización sin ánimo de lucro ha cumplido con el propósito de dar una mejor calidad de vida y atención educativa a los menores de la región, así como proteger y velar por el interés superior de éstos. En definitiva, tratan de facilitar un diálogo y fomentar actuaciones o programas que favorezcan el desarrollo personal de menores en riesgo de exclusión social y les ayudan a convertirse en personas adultas autónomas preparadas, saludables y seguras.

Para conseguir estos objetivos, la Fundación cuenta con varios servicios. Uno de ellos es el de acogimiento residencial para menores que han sido separados de sus padres y a los que se les proporciona un entorno residencial seguro y enriquecedor que promueva la atención de sus necesidad de forma especializada e individual. Otro es el servicio de centro de día, que va dirigido a prestar atención durante seis horas al día a niños y adolescentes cuando sus familias no pueden cubrir plenamente sus necesidades de cuidados, supervisión y educación.

Finalmente, otro de sus servicios hace referencia a la intervención socioeducativa en la comunidad que tiene el objetivo de ayudar al diseño, gestión y aplicación de planes y programas destinados a la promoción del bienestar con jóvenes en medio abierto. Esto hace que los jóvenes tengan acceso a recursos y servicios que fomentan un desarrollo positivo en el ámbito personal, emocional y social.

Daniel Pedriza

Precisamente dentro de este servicio se incluye el último proyecto de la Fundación Cuin en colaboración con los cuatro clubes Rotarios de Cantabria: Santander, Santander-El Sardinero, Camargo y Torrelavega. La actuación, que se ha desarrollado a lo largo de este año, ha consistido en cultivar una zona degradada ubicada en los alrededores del centro.

Para José Manuel López, miembro del club rotario El Sardinero, ha sido un trabajo «con implicación social y con lo socialmente corporativo». Y es que los clubes de Rotarios de Cantabria han elegido esta actuación común como la iniciativa grupal este año. El objetivo es claro: ser solidario y ayudar a mejorar la empleabilidad de los chicos y chicas del centro.

Mercado laboral

En conclusión, este proyecto, ha permitido que los rotarios colaboren con los jóvenes que conviven en esta residencia de la Fundación Cuin con el objetivo de acercarles tímidamente al mercado laboral.

«Llevamos desde primavera trabajando codo con codo con los chavales del centro para recuperar una zona de tierra degradada», explicó López. Un objetivo más que superado gracias al «compromiso de los chicos». «Ha sido emocionante ver cómo se mostraban reticentes y negativos al empezar el proyecto y como, con el paso de los días y viendo los avances, se han comprometido y han trabajado tanto. Da gusto», apuntó el rotario.

Los jóvenes del centro preparan el sedimento de los distintos cultivos.
Los jóvenes del centro preparan el sedimento de los distintos cultivos. / Daniel Pedriza

Las dos instituciones, tanto Cuin como los clubes Rotarios, se sorprendieron de los resultados de su actuación en la zona dañada. «Era un auténtico zarzal y no esperábamos sacar mucho provecho de la tierra más que ganar un espacio en el jardín. Finalmente, hemos descubierto que la zona es rica y muy fértil y los chicos han cultivado en ella», relató Pedro Tresgallo, director de la Fundación.

Y es que el trabajo que realizó la pala excavadora prestada por los rotarios de El Sardinero fue clave para descubrir la gran fertilidad de esta zona del terreno de la casa. «Cuando limpiamos la zona degradada, comenzamos a preparar la tierra para iniciar un pequeño huerto ecológico», continuó Tresgallo.

El huerto, plantado íntegramente por jóvenes del centro, se ha dividido principalmente es una sección dedicada a los frutos del bosque: por un lado moras y por otro grosellas. Además, en otras zonas de la tierra, los chavales se han dedicado a la elaboración de catálogo y recolección de banco de semillas para los diferentes huertos de otras casas de la Fundación.

Futuro

Este tipo de acciones, según Tresgallo, sirven para formar a los jóvenes en el diseño, mantenimiento y tutela de huertos y les ayuda a conocer los mecanismos de reproducción de los vegetales. «Estas iniciativas ayudan mucho a los chicos a tener una rutina y un trabajo que mantener cuidado día a día».

La Fundación Cuin va a cumplir 25 años de labor en Cantabria atendiendo, formando y cuidando jóvenes sin recursos. Con motivo de este aniversario, la institución va a celebrar el próximo 17 de noviembre una misa de agradecimiento presidida por el Obispo de Santander a las 19.30 horas en la Ermita de la Virgen del Monte, en Mogro. Luego, a las 21.00 horas, habrá una cena solidaria en el restaurante Casa Setién en el que se hará entrega de varias menciones y distinciones.

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