'Las Pandereteras de Campoo' empiezan su nueva vida en el Museo Etnográfico

La restauradora en un momento del arreglo del cuadro./
La restauradora en un momento del arreglo del cuadro.

La Fundación Santa María de Toraya ha renovado esta obra, propiedad de la entidad cultural

María Causo
MARÍA CAUSOCamargo

El Museo Etnográfico de Camargo, ubicado en Muriedas, está de enhorabuena. Y es que en las próximas semanas, la institución sumará una nueva obra a su colección permanente. Se trata del cuadro 'Las pandereteras de Campoo' que ya formaba parte de inventario del museo pero que no se mostraba al público por su mal estado de conservación.

Gracias a la labor de la Fundación Santa María de Toraya (una asociación sin ánimo de lucro dedicada a velar por el arte y patrimonio de Cantabria a través de la conservación), la pintura tiene una nueva vida y, en un breve espacio de tiempo, se podrá disfrutar en las paredes de la que fue la casa natal del héroe camargués Pedro Velarde.

Concretamente, 'Las pandereteras de Campoo' es un cuadro costumbrista del siglo XX de autor desconocido pintado en óleo sobre tabla. Precisamente una de las peculiaridades de la obra es que, al estar retratada sobre tabla y sin ninguna preparación o base previa, presenta unos gama cromática con colores muy apagados.

A esta problemática hay que sumar que, antes de la restauración, la obra presentaba ciertos daños estructurales en el soporte, golpes y suciedad generalizada que hacían imposible su exposición al público.

Por ello, la directora de la Fundación, Lidia Quevedo, junto al resto de miembros de su equipo, han dedicado el último mes a reparar los desperfectos. «No ha sido una demasiado intervención difícil. Hemos limpiado la superficie para avivar los colores, hemos mejorado el acabado de protección y, como queríamos mantener el marco, lo hemos arreglado y pulido», apuntó.

Igualmente, la restauradora ha querido destacar que «aunque la obra no tiene un altísimo valor artístico, es importante que se recoja en la colección del Museo Etnográfico, ya que, la escena se desarrolla en un día festivo en Campoo, como fuente documental de nuestro folklore».

Se trata de un cuadro del siglo XX de temática costumbrista pintado en óleo sobre tabla

La historia cuenta que en Campoo existían dos formas de anudarse el pañuelo. En los días calurosos, se anudaba en la parte superior dejando dos picos en forma de orejas y el resto caído sobre la espalda, mientras que, en los momentos de frío, las campurrianas se anudaban el pañuelo bajo la barbilla, cubriendo así las orejas. Además, solía tener estampados y era el que marcarbala diferencia económica entre los habitantes del valle.

Asimismo, el pañuelo dejaba entrever el peinado de las mujeres, que solía ser; recogido en una o dos trenzas con pequeñas cintas en las puntas, no irían muy adornados; o bien, recogido en un moño llamado 'castaña»', sobre todo las mujeres casadas o las más ancianas. Las mujeres más pudientes para marcar diferencia utilizarían mantilla o mantón para cubrirse la cabeza y la espalda.

Intervenciones

Otras intervenciones de Lidia Quevedo para recuperar el patrimonio del Museo Etnográfico han sido la restauración de la portalada del propio museo hace unos años y, este pasado mes de mayo, la limpieza y acondicionamiento del monumento conmemorativo a Velarde con la inscripción grabada del soneto 'A la tierra montañesa' que Amós de Escalante dedicó a Pedro Velarde el 2 de mayo de 1880, fecha en que se erigió la famosa estatua del héroe camargués, hoy en día ubicada en la plaza Porticada de Santander.

 

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