El patrimonio que no se ve

El Valle de Camargo esconde importantes historias en varias casonas y palacios que pasan desapercibidos a los ojos diarios de los vecinos de municipio

El palacio del Marqués de Villapuente es la actual sede del Ayuntamiento de Camargo./DM
El palacio del Marqués de Villapuente es la actual sede del Ayuntamiento de Camargo. / DM
María Causo
MARÍA CAUSOCamargo

Camargo es uno de los municipios más ricos de toda la comunidad. A lo largo de las ocho localidades del Valle, se pueden encontrar paisajes bellos y de lo más variados. Por un lado, el municipio cuenta un área cosmopolita y con el casco urbano de Maliaño-Muriedas que se ha configurado como el centro neurálgico por la abundancia de tiendas, negocios y edificios. Por otro, los otros seis pueblos restantes muestran la parte más rural del Valle con grandes extensiones de prados verdes, pequeños cultivos y cuidado de animales de granja.

Sin embargo, dentro de esa pluralidad, el Valle esconde grandes joyas patrimoniales que pasan desapercibidas ante la mirada de los 30.000 habitantes del municipio. Un interesante patrimonio civil de la Edad Moderna es el Palacio Marqués de Villapuente. Quizá por ese nombre ninguno haya caído en que se haya se trata del mismísimo Ayuntamiento de Camargo. Este edificio, ubicado en Muriedas, es uno de los palacios más importantes del barroco civil de Cantabria y responde a los parámetros del manierismo a pesar de haber sido construida en el año 1727. El palacio está formado por varios cuerpos de dos pisos a los que se encuentra adosada un torre fortaleza de tres plantas construida en sillería procedente de las canteras de Escobedo.

Posee tres escudos adornan sus fachadas. Uno de ellos, localizado en la fachada principal, muestra las armas del Marqués de Villapuente; otro tiene una inscripción a sus pies en la que reza «por ganar la puente, perdí la vida» ; y por último, uno de época reciente con el emblema del Ayuntamiento de Camargo.

Este edificio, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982, cuenta con una portalada exenta de estilo militar e influencia clásica. El paso de los años ha hecho que esta edificación haya sufrido algunas modificaciones después de que, tras un largo periodo de abandono, se remodelase base el proyecto del arquitecto Alfonso de la Lastra.

Símbolo

Otra gran edificación que, además, es un gran símbolo para Camargo, es la Casona de la finca de la familia Velarde, lugar en el que nació Pedro Velarde, ilustre vecino de Muriedas que murió en Madrid en los cruentos acontecimientos del Dos de Mayo de 1808 batallando contra los ejércitos franceses. Se encuentra a escasos metros del anterior palacio de Ayuntamiento y consiste en una construcción de planta cuadrangular y tejado a cuatro aguas, con el muro de la fachada principal de ladrillo colocado a canto en horizontal, y dispuesto en retícula ortogonal de madera y los hastiales de mampostería y sillería en los vanos y esquinas.

Se encuentra en medio de una finca a la que se accede por un portón del siglo XVIII en cuyo friso se encuentra un escudo muy deteriorado donde se podían ver las armas de Velarde. La casona se construyó entre finales del XVII y comienzos del siglo XVIII. Precisamente a finales del XVIII, vivió en este edificio el capitán del ejército Pedro Velarde y Santiyán junto al también capitán Luis Daoiz. La casa y la finca fueron declaradas en 1985 Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico y, desde el año 1966, es la sede del Museo Etnográfico de Cantabria.

Imagen del colegio público Agapito Cagigas de Revilla de Camargo. :
Imagen del colegio público Agapito Cagigas de Revilla de Camargo. :

Otro edificio emblemático es el museo escolar Agapito Cagigas, que se encuentra en el ático del actual colegio público Agapito Cagigas de Revilla de Camargo. Concretamente, el complejo de Escuelas Graduadas y Casas de Maestros de estilo regionalista proyectadas por el arquitecto Javier González de Riancho se inauguró en 1926. Estas obras fueron pagadas por el propio Agapito de la Cagiga Aparicio, natural de Revilla, y quien, como tantos otros indianos, quiso contribuir con sus bienes en la educación de los niños y niñas de su pueblo natal.

Además de la construcción del complejo educativo, el también nombrado Conde de Revilla por Alfonso XII, quiso dotar del mejor material didáctico de la época a estas escuelas, tanto con material mobiliar ( pupitres, armarios, pizarras...), como con recursos pedagógicos (láminas, libros, proyectores de diapositivas...).

Precisamente, la mayoría de este material ha sido conservado todo este tiempo por el personal del centro educativo quienes, en 1990, decidieron mostrarlo al público mediante la creación de un pequeño museo visitable en horario escolar concertando cita previamente.

El museo Agapito Cagigas se encuentra en el ático del mismo centro.
El museo Agapito Cagigas se encuentra en el ático del mismo centro.

Finalmente, otra casona que no deja indiferente a los camargueses es la de Genoz. Esta antigua casona montañesa del siglo XVIII, declarada Monumento Artístico, es una de las mejor conservadas de todo el Valle. Fue construida por un marino como una casa de postas del antiguo camino de Castilla, en el cual se transportaban harina, maíz, sedas, etc. Por tanto, la casa servía para  proveer el suministro de caballos necesario para realizar los viajes y como lugar de parada para viajeros. La casa está cercada con una portalada monumental y conserva la cubierta interior original, aunque con ligeras modificaciones.

Posteriormente, en los siglos XIX y XX, sirvió de residencia para familias importantes como los Fernández o los Oruña, aunque actualmente es la casa cultura del pueblo de Cacicedo.

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