Remando desde los inicios

Los niños recuperaron la sincronización remando en el primer día de clase. /Daniel Pedriza
Los niños recuperaron la sincronización remando en el primer día de clase. / Daniel Pedriza

Los niños de la Escuela Municipal de Remo comienzan sus entrenos en una temporada marcada por la ilusión del ascenso del equipo sénior a la liga ARC-1

María Causo
MARÍA CAUSOCamargo

El deporte en Camargo está viviendo uno de los momentos más dulces de su historia y parte de ello se debe al remo. Hace dos semanas, se pudo conocer que la trainera 'La Virgen del Carmen' del Club de Remo Valle de Camargo, fundado en 1979 por unos aficionados del municipio, había ascendido a la categoría ARC-1, lo que supone poner la guinda a una buenísima temporada. Pero no se consigue de la noche a la mañana, el éxito se basa en horas de entreno, de duro trabajo y de poner este deporte como prioridad durante muchos años.

Esto es algo que el club de remo camarqués conoce de sobra, ya que una de sus máximas ha sido siempre apostar por la cantera. Precisamente, el club también se encarga de gestionar el funcionamiento de la Escuela Municipal de Remo, fundada por el Ayuntamiento en 1981, y desde sus inicios, se ha hecho hincapié en que el trabajo con las categorías inferiores debía ser la piedra angular del proyecto que, después de casi cuatro décadas, sigue teniendo el mismo objetivo: apostar por los niños.

A día de hoy, la escuela cuenta con 90 niños, a los que hay que sumar la treintena de remeros de la categoría absoluta, por lo que podemos decir que, diariamente, se trabaja con alrededor de 120 deportistas en las instalaciones de Punta Parayas. Estos datos se conocen gracias al acto de apertura que se celebró el pasado domingo donde se presentó la escuela, se hizo balance de la anterior temporada y se marcaron los objetivos de futuro, entre los que destaca intentar completar una tripulación para competir en la liga femenina.

El club celebra campus de verano y charlas en los colegios del municipio para captar nuevos remeros

Tras la pausa veraniega, los más pequeños de la escuela se han incorporado a los entrenos esta semana. Con la ilusión y los nervios que conlleva encontrarse con los compañeros de equipo. «Son niños que van de los ocho a los trece años, aproximadamente», explica una de las monitoras. Tras dividirse por edades y reunirse con sus respectivos instructores, comienza el entreno. Los alevínes se van a la pista polideportiva ubicada junto al bar de Punta Parayas y, tras hacer las presentaciones pertinentes -porque había nuevas incorporaciones de pequeños al club- comienzan a trotar y a calentar para ir adentrarse poco a poco en el entreno, que dura hora y media. «Pero despacito que estamos en el primer día», relató uno de los niños.

Por otro lado, los infantiles y cadetes comienzan directamente calentando y, cuando terminan, comienza la charla de su entrenadora Cristina. Una conversación que hipnotiza a los jóvenes, que la escuchan sin interrumpir. Durante su relato, la monitora les habla del año de sacrificio que les queda por delante, de los duros entrenos -mucho más duros durante los meses de frío-, de la responsabilidad que tienen con sus compañeros y el equipo y de la necesidad de organizarse para sacar buenas notas e ir bien en los estudios en el colegio.

Compromiso

El compromiso es uno de los valores principales en un deporte como el remo. De ahí la gran importancia que aportan las charlas responsables y motivadoras de los instructores y el apoyo y el respeto entre compañeros. Y es que el remo es una disciplina que requiere compenetración, ya que debe haber una sincronización total a la hora de remar. «Todas las mentes se juntan en una», relata otro entrenador.

Precisamente, la mente es otro de los aspectos claves en esta modalidad deportiva. Además de ir al unísono del resto de tus compañeros, tiene que estar fuerte y positiva para seguir adelante y no desmotivar al resto el equipo. «Aunque la complexión atlética del remero la tenemos todos en la cabeza, alto, fuerte y con grandes espaldas, la mente puede llegar a tener el 80% de importancia en una regata», relató en una entrevista reciente a este periódico el presidente del club, José Francisco Soria. También dentro de la escuela, uno de los aspectos a destacar es que los alumnos participan en diferentes disciplinas tanto de banco móvil como de banco fijo.

Además, la apuesta por la cantera no descansa durante el verano. Y es que en los últimos meses estivales han tenido lugar varios cursos de verano sobre remo, que les han permitido captar nuevos remeros y remeras. «Son una especie de campus pero sin ser nada obligatorio. Pueden venir niños todos los días de la semana o solo uno o dos. Los que quieran ellos. El objetivo de estas actividades es acercar a los niños a este deporte con tanto peso en Camargo y en Cantabria en general», relató un entrenador.

Igualmente, el presidente del Club ha explicado que, cada año, miembros del club recorren cada uno de los pueblo del municipio para difundir este deporte y buscar adeptos. «Vamos a colegios y centros culturales a dar charlas sobre el remo para despertar la curiosidad de los niños y que se unan al club. Lo hacemos así porque si no trabajas la base, no tienes garantizado el futuro».

En definitiva, una fuerte apuesta por la cantera, el compañerismo y la deportividad son tres de los conceptos que han convertido al Club de Remo Valle de Camargo en mucho más que un equipo, una pequeña gran familia.

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