El teatro como escuela de valores

El grupo de los mayores posa después de su actuación 'La Finquita'. :: dm/DM
El grupo de los mayores posa después de su actuación 'La Finquita'. :: dm / DM

Treinta alumnos del IES Valle de Camargo desarrollan esta actividad en sus horas libres para ganar seguridad, divertirse y expresar sus emociones

María Causo
MARÍA CAUSOCamargo

Se suele decir que cada día se aprende una cosa nueva. Que uno nunca se acuesta sin aprender algo más. Eso se les dice a los mayores, pero los niños lo 'sufren' día a día. Son como 'pequeñas esponjas' que absorben todos los conocimientos que se les trasmiten desde las aulas. Sin embargo, los últimos descubrimientos educativos y los mejores gurús señalan que los jóvenes deben compaginar sus estudios con actividades complementarias, ya sean deporte, idiomas, tiempo familiar o de ocio...

Entre la gran diversidad de opciones que se puede elegir, un grupo de treinta alumnos del IES Valle de Camargo, situado en Revilla de Camargo, ha decidido que este año dedicarían su tiempo libre al teatro. Los hay más veteranos que ya se habían decantado por esta opción años atrás y que, gracias a su boca a boca, hace que el grupo del instituto se haga más grande cada año.

Eso es lo que le ha pasado este año a Nicolás. «Ya intenté apuntarme el año pasado pero era mitad de curso y el grupo estaba cerrado, así que este año tuve claro que me uniría. Tenía claro que quería hacerlo y probarlo porque tenía curiosidad y me ha gustado». Una de las profesoras del grupo de teatro, Gema Montes, aseguró que determinadas obras son más cerradas y, «una vez que empiezas a ensayar, no te permiten incorporar a nuevos alumnos porque no hay posibilidad de encajar nuevos personajes».

Este año se han incorporado al grupo de teatro varias alumnas con discapacidad

Sin embargo, la gran afluencia de alumnos y el pequeño escenario del salón de actos obligó al centro a distribuir a los estudiantes en dos grupos: mayores y pequeños. En el caso de estos últimos, son alumnos de primero de Educación Secundaria Obligatoria y es el primer año que hacen teatro. Un año de debut que ha estado marcado por la representación del 'El flautista de Amelín'. En este caso, la obra es más flexible y ha permitido que algunos alumnos se incorporen a mitad de curso. «Aunque ya habían comenzado los ensayos, pudimos meter a más niños porque no condiciona tener a cuatro ratas que a ocho en la representación», señaló la profesora.

Los mayores, que abarcan los cursos de tercero y cuarto de la ESO e incluso algunos alumnos de Bachillerato, están ya más curtidos. La mayoría lleva años haciendo teatro y van viendo como cada vez esta disciplina enamora a más gente. Algo que corroboró Gema. «Cada año hay más alumnos que se apuntan, lo que es genial pero, a su vez, dificulta a la hora de elegir una obra para representar». Por eso, este año ha sido ella misma la encargada de dirigir y escribir su propio guión y su propia pieza teatral, titulada 'La Finquita'.

Estrenos

Ambas obras de teatro se representaron dos días. El primero de ellos fue el pasado 22 de mayo y actuaron para los alumnos de primero y segundo de la ESO del IES Valle de Camargo; y el día 24, se interpretó de forma abierta para familiares, amigos y todo aquel que se acercó el centro. Los más pequeños se encargaron de abrir la jornada teatral con su flautista de Amelín, mientras que los mayores les siguieron con la obra de 'La Finquita'.

Los ensayos de las obras les quitaron mucho tiempo a los estudiantes porque, como dicen ellos, «hacer las cosas bien en teatro requiere mucha dedicación». Por eso, han trabado muy duro y a contrarreloj. Los del grupo de los pequeños han estado ensayando durante tres recreos de los cinco que tiene la semana y los mayores han venido todos los martes de 16.00 a 18.00 horas de la tarde, fuera del tiempo lectivo.

«El ambiente del grupo es genial porque nos ayudamos y nos apoyamos los unos a los otros»

Por el momento, no tienen convocadas más representaciones pero el director del Instituto, Pedro Ruiz Moya, les ha asegurado que está intentando que representen las obras en La Vidriera para que puedan acudir todos lo vecinos del municipio. «De momento, se está estudiando esa posibilidad aunque, ahora mismo, las fechas son malas porque muchos alumnos tienen los exámenes finales», explicó Gema.

Vocación

Hay muchos profesiones y actividades que requieren vocación para practicarlas. Según Zaida, una de las 'veteranas' del grupo, el teatro también lo exige. «Yo lo hago por vocación. Llevo desde primero de la ESO y me encanta. Además, hemos hecho muy buena piña y cada vez se va uniendo más gente».

Este año ha sido el primero de Aitana, una joven con una sonrisa infinita y que, con su movilidad reducida, ha enamorado a todo el grupo con su actuación. «Me ha sorprendido mucho. Es una gran actriz», relató Gema. Para Aitana, lo de interpretar y de ser actriz «había sido un sueño de toda la vida, pero nunca me había atrevido». «Como experiencia me ha encantado y me ha servido para soltarme. Me ha encantado la sensación de subirme a un escenario y mis compañeros me han ayudado mucho. El ambiente del grupo es genial porque nos ayudamos unos a otros. No me esperaba un grupo tan bueno. Después de tantas horas juntos ensayando, nos llevamos genial», expuso Aitana.

Así es el teatro, una auténtica fuente de valores. Una actividad que ha hecho que estos alumnos sean mejores compañeros y mejores personas. El teatro los ha moldeado así, como pequeños comunicadores, que se lo pasan bien y expresan sus emociones encima de un escenario.

 

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