Los lobos matan una docena de cabezas de ganado en Enmedio y Valdeolea

La mayoría de los animales, varias novillas, un potro y un burro, fueron atacados dentro o muy próximos a los núcleos urbanos

J. L. SARDINA VILLAESCUSA.

Los lobos han matado a una docena de animales en prácticamente una semana en los municipios campurrianos de Campoo de Enmedio y Valdeolea. Un ganadero de Fontecha ha perdido cinco novillas de entre dos y tres años y a otro de Izara, le han matado dos novillas en el mismo corral y han dejado malherida a otra. Por su parte, a Maribel Gómez, de Villaescusa, le han comido un potro y un burro. También, los lobos han acabado con una vaca en Celada Marlantes y con otros dos animales en San Martín de Hoyos, aunque en este último caso todavía no se había personado ningún agente del Medio Natural. Los vecinos de estas localidades y de otras rurales de ambos municipios muestran su «preocupación» por que algunos de estos animales han sido devorados «dentro de núcleo urbano».

Son muchos los ganaderos campurrianos que creen que las administraciones no están sabiendo poner soluciones al problema, pues el ataque de los lobos al ganado cada vez es más continuado. «Si ellos quieren lobos, ellos deberían ser los responsables de sus ataques y de la regulación de su censo. Pero si estos cánidos salvajes matan, pues que lo paguen», aseguran . «Así se solucionarían muchos problemas, pero ni quieren, ni se atreven a regular su censo, y las consecuencias las pagamos los ganaderos», aclaran.

«Del coto a la reserva y tiro por que me toca. Si el animal muere dentro de la reserva, apunta la ganadera de Villaescusa del Bardal, puedes llegar a cobrar la indemnización, pero si la res es devorada fuera de la reserva y, esa zona está dentro de un coto, la indemnización la tendrían que pagar los responsables del coto, que muchas veces se hacen los 'suecos' y nadie les obliga a cumplir los acuerdos». Según señala Gómez, «ya en el extremo de la incomprensión está cuando el animal se encuentra en tu finca y la misma está fuera de la reserva, pues entonces el que corre con todos los gastos es el dueño de la finca, que en un porcentaje altísimo también es el amo del animal».

«Lo que exigimos es una solución ante un problema que, lejos de arreglarse, está empeorando».

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