Los vecinos de la avenida del Puente de Carlos III de Reinosa, en pie de guerra

Una mujer lee uno de los carteles colocados en un escaparate./B. Carbonell
Una mujer lee uno de los carteles colocados en un escaparate. / B. Carbonell

Un informe técnico atribuye los daños estructurales que presentan sus edificios a las obras de la acometida general de agua

BLANCA CARBONELL REINOSA.

«Ayuntamiento frívolo e irresponsable». Ése es el mensaje colocado en los escaparates de los comercios, ahora vacíos, de los edificios afectados por la declaración municipal de ruina y desalojo en la avenida del Puente de Carlos III y de la calle Torres Quevedo de Reinosa. Junto a esos enormes letreros, hay situada una copia, en color y también de gran tamaño, de una de las páginas del informe relativo al problema de los daños estructurales en esos inmuebles, redactado por el geólogo contratado por los afectados, Aureliano Fernández.

Este documento indica que los edificios afectados tienen más de setenta años pero «han estado funcionando correctamente desde su construcción hasta que, en los últimos años, se ha iniciado una patología agresiva con inclinación de los edificios y desarrollo apreciable de grietas». Considera Fernández en su informe que «se ha encontrado un solo mecanismo que responde y encaja con todos los datos disponibles y que consiste en un proceso de erosión interna de origen antrópico». Así, el geólogo sitúa el origen de los daños «en la presencia de la acometida general de aguas que discurre junto a la acera de la calle Torres Quevedo», que se renovó entre los años 2005 y 2010.

Según se explica en el informe, «esta obra supone indirectamente la presencia de una zanja rellena de materiales granulares, muchos más permeables que los naturales en que fue excavada, que discurre desde el depósito de aguas atravesando una ladera por su falda». Así, según explica, esta disposición provoca que las aguas al llegar a la zanja «se infiltren en los poros del relleno granular y sean reconducidas a través de estos». El documento indica también que esta infiltración solo afecta a los edificios en periodos de lluvias intensas. Es en estos periodos cuando «las aguas se ven entorpecidas en la esquina del edificio número 2 de la calle Torres Quevedo por la presencia de una gran arqueta de hormigón que actúa a modo de presa interrumpiendo los flujos a través de la zanja». Así, explica el geólogo que, «las aguas circundantes a través de la zanja quedan retenidas y represadas y aprovechan la existencia de acometidas trasversales de gas y electricidad para alcanzar los muros de los edificios y desviarse a su través generando erosiones internas bajo los mismos».

Así, la conclusión es que el desvío de un flujo importante de agua en torno al muro trasero de los tres edificios afectados es el causante del asiento generalizado de esta zona que ha provocado el basculamiento global de los edificios.

Desde el Ayuntamiento de Reinosa señalan que esperarán a los que dictaminen «los técnicos municipales y de empresas externas e independientes, que ya están analizando exhaustivamente el informe». Aseguran que «el Ayuntamiento asumirá las responsabilidades que le correspondan. No las eludirá. Pero no empleará el dinero de todos los reinosanos en indemnizaciones cuantiosas o en la reparación de propiedades privadas sin que esté probada la responsabilidad municipal».

 

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