«La acústica de la iglesia de Santa María es de otra galaxia»

«La acústica de la iglesia de Santa María es de otra galaxia»

Juan Liendo, presidente del Coro de Voces Graves Los Templarios

ALEXANDER AGUILERACastro

Desde que naciese el Coro de Voces Graves Los Templarios en 1989, numerosos hombres han cantado en los cientos de conciertos que este grupo ha ofrecido a lo largo de todo el país. Sin embargo, el coro presidido por Juan Liendo no se ha quedado estancado y ha sabido evolucionar y adaptarse a unos tiempos que requerían un repertorio más moderno. Ahora, en el año 2018, tanto el presidente, como el actual director, José Luís Sáez, dirigen su trabajo y esfuerzo en lograr que esta agrupación «siga siendo lo que es» y que sus integrantes sigan disfrutando de la música.

–¿Desde cuándo lleva formando parte del coro?

–Llevo ya 18 años, aunque como presidente he empezado en enero de este año. Es un coro importante y la verdad es que cuando acepté el cargo ya sabía a lo que me estaba sometiendo y el balance que hago de estos siete meses es bueno porque hemos estado en ciudades como Galicia o Madrid. También es cierto que la anterior junta había hecho un gran trabajo y la dinámica estaba ya cogida, pero la gente me ha acogido fenomenal y las sensaciones son muy buenas. Yo también tengo muchas ganas y trabajaré para que el coro siga siendo lo que es.

–El coro nace en 1989, ¿dista mucho de lo que fue hace años?

–Cuando entré, estaba de directora Izaskun y empezó a meter música moderna. Antes, solo se cantaban canciones eclesiásticas y hemos sido un coro que nos hemos sabido amoldar a los tiempos. En septiembre empezamos ya con obras nuevas y lo que hay que hacer es cantar canciones modernas porque la gente, sino, se acaba aburriendo y el actual director, José Luís Sáez, sigue con esta dinámica.

–¿Cuántos son los componentes?

–Ahora mismo somos 27 hombres y lo que más nos cuesta es encontrar tenores y, sobre todo, gente joven para cantar. Hoy en día, la gente no se quiere amarrar a unos ensayos. Normalmente son dos ensayos por cuerdas y un día en general, aunque en fechas de algún concierto ensayamos algún día más, pero esto no es algo que tiene que asustar porque, normalmente, son dos a la semana. Luego están los viajes, pero no somos profesionales por lo que, si alguien no puede ir por algún asunto, se intentan compensar las cuerdas y no pasa nada, es un hobby.

–El coro lleva cientos de conciertos a sus espaldas, en lo que a su etapa corresponde, ¿guarda algún concierto con especial recuerdo?

–Siempre puede resultar alguno más emocional que otro según la fecha y situación personal, pero a nivel de grupo me quedaría con el último concierto que hicimos el pasado 27 de julio en beneficio de Acobi. Íbamos con mucho miedo porque éramos unos cuantos nuevos y la verdad es que salió muy bien.

–¿Cómo surgió esta colaboración?

–Fue una coincidencia porque bajé a la plaza del Ayuntamiento un día y vi que estaban vendiendo cosas y juguetes usados para ayudar en la acogida de los niños bielorrusos y me pareció una labor muy bonita. Además, los propios niños acudieron al concierto y cantamos con ellos alguna canción, fue precioso.

–Participan en numerosos actos de la ciudad, ¿es especial cantar en Castro o es ya casi una costumbre?

–Si de algo nos podemos sentir orgullosos es de poder cantar en la iglesia de Santa María. Hoy en día, todos los coros estamos en crisis económica y funcionamos con intercambios y pagando pequeñas cantidades a coros que vienen o cuando vamos nosotros y, en este sentido, podemos aprovecharnos de tener semejante lugar para cantar. Es un lugar que suena increíble, de hecho, a veces estamos ensayando y suena de una manera y cuando se llena, tiene otra acústica, es de otra galaxia. Todos los coros que vienen se marchan maravillados.

–¿Siente que los castreños le reconocen el esfuerzo que ponen en ofrecer una buena actuación?

–No tenemos ninguna queja en cuanto al número de personas que vienen a nuestros conciertos, pero de unos 6 o 7 años a esta parte, hemos pasado de ser dos coros a ocho y, evidentemente, nos han bajado la subvención para repartirla entre todos. Por otro lado, hay más conciertos en Santa María y la gente se puede llegar a aburrir más, pero, por ejemplo, el concierto en beneficio de Acobi y otro que hicimos en junio en las ruinas de San Pedro, estaba todo lleno. Tenemos gente que siempre va a vernos y valora nuestro trabajo, estamos encantados.

–Igual sería posible una unión entre varios coros…

–Es algo que veo difícil porque dentro de estos coros hay gente que sabe muchísimo de música, otros no tanto y, al igual que en la vida, puede haber enfados y gente que se va y crea otro coro. Esto es algo a lo que no se le ha puesto freno, pero no solo ha pasado en este ámbito, sino que ha pasado en el remo y en el fútbol, por ejemplo. No es algo que sea inviable porque ya hemos cantado con otro coro de Castro en algunos actos, pero es complicado.

–¿Cuáles son sus planes más cercanos?

–En septiembre vamos a colaborar con el Ayuntamiento en un encuentro marítimo que va a tener lugar en Castro. También iremos a Mioño a celebrar los Mártires y después ya prepararemos el Otoño musical.

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