Castro mantiene el vallado de seguridad en el edificio desalojado el sábado

El vallado de seguridad que rodea el edificio se mantiene inamovible. :: /Samira Hidalgo
El vallado de seguridad que rodea el edificio se mantiene inamovible. :: / Samira Hidalgo

Los técnicos municipales revisaron ayer el inmueble para elaborar un informe sobre los daños estructurales del Torre Vitoria

Samira Hidalgo
SAMIRA HIDALGOCastro Urdiales

El arquitecto municipal de Castro, un responsable del cuerpo de bomberos y el concejal de Urbanismo, Eduardo Amor, inspeccionaron el estado en que se encuentra el edificio Torre Vitoria que fue desalojado el pasado sábado ante el riesgo de derrumbe que presenta. Tras el recorrido por las distintas plantas del inmueble, los técnicos realizarán una valoración de la estructura del edificio y redactarán un informe. El pasado sábado, tras el desalojo, el equipo de bomberos procedió a apuntalar el dintel de la puerta de 'La Despensa del Tabernario', establecimiento en el que una empleada resultó herida leve tras ceder el suelo. Además, los bomberos colocaron varios testigos en las grietas aparecidas en diferentes puntos del establecimiento para comprobar si el Torre Vitoria sufría oscilaciones durante el fin de semana. Según informó a este periódico el día de los hechos el director del parque de bomberos de Castro Urdiales, Diego Alonso, los testigos debían comprobarse en la jornada de ayer y, «en caso de que se abriesen, se debería proceder a la ampliación del perímetro de seguridad porque significaría que el edificio se está moviendo». En la jornada de ayer, el vallado no registró ampliación alguna de lo que se desprende que el edificio Torre Vitoria no habría sufrido oscilaciones durante el fin de semana.

«En caso de no abrirse los testigos, se podrá decir que el edificio permanece bien y que las lesiones no van a más» señaló el pasado sábado el director del parque de bomberos, Diego Alonso, añadiendo que «lo más importante» para los bomberos en lo que respecta a una construcción «es comprobar que se encuentra estable y eso se comprueba poniendo testigos».

A falta de conocer los resultados del informe elaborado por el arquitecto municipal, el alcalde de Castro Urdiales, Ángel Díaz-Munío, hizo hincapié ayer en que para saber las causas de los daños del edificio y cuáles son estos «hay que esperar a que el arquitecto haga el informe», no pudiendo dar una estimación de los plazos, ya que «el técnico tiene que hilar todo bien hilado». Aún se desconoce, por tanto, cuándo el único vecino residente y los ocupantes de los tres locales comerciales de la planta baja y un medio de comunicación ubicado en la primera planta podrán recuperar la normalidad.

El equipo de bomberos colocó varios testigos para comprobar la estabilidad del edificio

El Torre Vitoria obtuvo un resultado desfavorable en el Informe de Evaluación de Edificios

El perímetro de seguridad no se ha ampliado, lo que supone que el edificio no ha sufrido oscilaciones

Ya son tres los días que lleva desalojado este edificio histórico del centro de Castro Urdiales, construido durante el último tercio del siglo XIX y que ha sido testigo de varias modificaciones del casco histórico, cuando las aguas del Cantábrico llegaban hasta sus escaleras y el ferrocarril de mineral circulaba por una de sus calles laterales. Los bomberos decidieron desalojar el edificio el pasado sábado, siendo «prudentes», al desconocerse los daños estructurales reales de esta construcción.

En mayo de 2018, el Torre Vitoria se sometió al Informe de Evaluación de Edificios, un 'examen' que deben aprobar las edificaciones de viviendas que superen el medio siglo de antigüedad. Tal y como reconoció el alcalde castreño, el resultado de entonces fue «desfavorable», por lo que los vecinos tendrán que contratar a un arquitecto para la elaboración de un proyecto, hecho que ya se estaba tramitando y que se ha visto acelerado en estos días debido al suceso del fin de semana. Cabe recordar que, además del pequeño socavón en La Despensa del Tabernario, también sufrió daños la parte del sótano, que se prolonga por debajo del bar El Faro. Precisamente, este local, que aparentemente está en buen estado y no muestra grietas en sus paredes, es uno de los más afectados, ya que el equipo de bomberos pudo comprobar cómo una parte del falso techo del bar se había venido abajo la noche anterior al accidente, no apuntalando esta zona al estar ya desalojada y para evitar que los bomberos «sufrieran algún accidente».